Autor: Paso Gil, Alfonso. 
 Gonzalo Fernández de la Mora. 
 En su valiente actualidad     
 
 El Alcázar.    03/11/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 40. 

"Alianza Popular puede ser el núcleo de esa gran coalición, que considero enormemente clarificadora del

panorama político nacional"

"Los Socialismos de Europa Occidental son rotundamente anticomunistas. Este tipo de socialdemocracia

no la hemos tenido nunca en España"

"Los Conservadores no pueden hacer demagogia; pero hacen la mejor historia de los pueblos"

El coste nacional de los errores cometidos desde la muerte de Carrero Blanco es ya tan alto que, a este

ritmo, no podremos soportarlo durante mucho tiempo"

" El Gobierno que presida las elecciones generales no puede ser beligerante"

GONZALO FERNANDEZ DE LA MORA

EN SU VALIENTE ACTUALIDAD

" Los Antonio Pérez de turno intentan envilecer el perfil histórico del estadista más importante que hemos

tenido, por lo menos, desde Felipe II "

Gonzalo Fernández de la Mora es actualidad permanente. Su talento, su patriotismo y su valentía

archidemostrados han llevado hacia él nuestras preguntas,

-¿La democracia liberal es viable en España?

- Hay, por lo menos, cuatro especies de democracia: la inorgánica, la orgánica, la plebiscitaria y

la popular. Supongo que se refiere usted a la primera, que es la que ahora se está implantando entre

nosotros. El funcionamiento de la democracia inorgánica o partitocrática no depende tanto de la

estructura socioeconómica de un país, cuanto de las características de la clase política. Es ella la principal

responsable de la mayor o menor viabilidad del sistema de partidos. Para que este, método no

desemboque en la ingobernabilidad del Estado hace falta que las minorías dirigentes cumplan ciertas

condiciones.

- ¿Cuáles?

- Las he enumerado al final de mi libro "La partítocracía" aparecido hace unos meses en edición para

Hispanoamérica, y que pronto verá la luz en edición peninsular. Las principales condiciones son las

siguientes: 1-. Un número reducido de partidos; 2.- que coincidan en lo fundamental; 3.-que

discrepen sólo en lo accidental; 4.- que subordinen los intereses del partido a los generales de la nación;

5.- que estén dispuestos a ceder el poder al ganador y, 6. que acepten las reglas del juego

constitucional.

- ¿Por qué razón han fracasado, y la Historia nos lo dice, casi todos los experimentos de este tipo en

nuestra Patria?

-Yo creo que han fracasado todos, sin excepción, porque los que se podrían salvar -la década

moderada y una parte de la Restauración canovista- no fueron propiamente democracias

inorgánicas, fueron pseudomorfismos. El sistema fracasó en la mayoría de los casos, porque no se

cumplieron algunas de las condiciones básicas que enumeré antes. En los otros, la culpa hay que atribuirla

a la ineptitud de los gobernantes.

En la actualidad se está formando una gran coalición de signo nacionalista. ¿Que virtudes debe tener y

qué defectos debe evitar?

-Esa gran coalición debe tratar de catalizar todos los votos que no vayan a alinearse con el marxismo y

sus compañeros de viaje. Para eso ha de cubrir un ámbito amplio, pero muy definido de la opinión

pública. Creo que la recién constituida Alianza Popular puede ser el núcleo de esa gran coalición, que

considero enormemente clarificadora del panorama político nacional, hoy tan confuso.

ALIANZA POPULAR

-¿Considera usted que la gran coalición puede obstaculizar la reforma política en curso?

- Creo todo lo contrario. Una democracia partitocrática sólo puede funcionar con un número reducido de

agrupaciones políticas relativamente fuertes. La Alianza Popular que, en mi opinión, significa una robusta

alternativa, constituye hasta ahora el único síntoma de viabilidad de la democracia pluralista en España.

Es lógico que los observadores deseosos de que el sistema inorgánico funcione en nuestro país, vean con

esperanza la aparición y el rápido fortalecimiento de esta formación política. Quienes vierten su

impotente hiel contra la gran coalición o estimulan la sopa de siglas son, en el fondo, los que

tratan de imposibilitar el funcionamiento del sistema que dicen preconizar; son demócratas de boquilla,

pero antidemócratas de hecho; son agentes del caos.

- ¿Quién podría ser el interlocutor válido de esa gran coalición?

-Quizá un gran partido social demócrata; pero es algo que nunca hemos tenido.

-¿No contamos con partidos que se califican de socialistas?

- Sí; pero ya los tuvimos con esa nombre y, sin embargo, apelaron a la violencia y cayeron en el

maximalismo ideológico. No olvidemos la revolución de octubre de 1934, o la gestión de los

Gobiernos que se decían socialistas en la zona republicana, en donde, amén de las checas y de los

Paracuellos, se ejecutó a más de ocho mil religiosos y a varias decenas de obispos. Evidentemente,

una socialdemocracia a la europea es otra cosa.

- ¿Se puede hablar de la Europa occidental como de un minicontinente socialista?

- De ningún modo. El socialismo acaba de perder su feudo tradicional, que era Suecia, y ya no

es el mayor partido de la República Federal de Alemania. Por ejemplo, en Italia, Francia,

Grecia y Turquía el socialismo esté relegado a la oposición desde hace muchos años. Pero, repito,

ese socialismo transpirenaico se parece poquísimo al que hemos conocido en España.

- ¿Por qué?

-

- Porque los socialismos de Europa occidental son rotundamente anticomunistas, y algunos de

ellos, como el inglés y el alemán, ni siquiera son genuinamente marxistas. Son, además,

liberales y pacifistas. Ese tipo de socialdemocracia no lo hemos tenido nunca en España. Ha habido

figuras aisladas, pero que no representaban a las masas, ni se entendían con los efectivos líderes. Si

convertirnos en la décima potencia industrial del mundo fue el "milagro económico español" que

presidió Franco, la creación de una socialdemocracia a la europea serla un "milagro político

español" que yo deseo.

-¿Qué significado da usted al triunfo de las fuerzas conservadoras en Suecia?

- El socialismo es una técnica de gobierno que fundamentalmente consiste en nacionalizar los

bienes de producción y en igualar las remuneraciones. Aplicado de una manera integrista

conduce a las dictaduras comunistas del Este. Allí el fracaso ha sido espectacular pues, además de

alienar a los ciudadanos en el terror y de alcanzar bajísimas cotas de productividad, no ha logrado un

nivel medio de vida comparable al de los países de economía de mercado. Pero el otro socialismo,

el que se aplica de forma democrática y semicapíta lista, como en Suecia, disminuye de tal modo la

iniciativa privada, que anula parcialmente al individuo y, a partir de ciertos niveles de socialización,

tiende a reducir la productividad hasta el punto de amenazar el crecimiento económico. En suma, el

socialismo es una técnica ya fracasada, ya en grave crisis. Por eso ha sido derrotado en Suecia.

OCCIDENTE, CREACIÓN DE LOS CONSERVADORES

- Conservar... ¿Es inevitablemente regresar? Me explico mejor: ¿Un conservador es siempre un

inmovilista?

- No lo creo. Un conservador es un político que trata de que su país progrese; pero arriesgando lo

menos posible del patrimonio social. Es lo contrario del revolucionario. No es un utópico, ni un

aventurero; es un racionalista y un pragmático. Los conservadores no pueden hacer demagogia; pero

hacen la mejor historia de los pueblos. El Imperio romano, lo mismo que el británico, el

estadounidense y, desde luego, el español, fueron la obra de fuerzas conservadoras. Y las revoluciones

sólo dejan de ser liquidadoras cuando se convierten en conservadoras. Es, por ejemplo, el caso de

Napoleón con la Revolución francesa. Seamos objetivos: el Occidente actual es una creación de los

conservadores.

- ¿Qué es para usted el orden público?

- El orden se mide por el grado de coincidencia entre el Derecho y el comportamiento social y, por eso,

desciende en la medida en que son transgredidas las normas, especialmente las penales. Es

evidente que los españoles vivimos en una etapa de serio deterioro del orden: terrorismo,

huelgas y manifestaciones ilegales, alteraciones en los servicios públicos, etc.

- El deterioro de la situación española debe tener unas causas. ¿Las conoce usted?

- La grave crisis económica y social que padecemos tiene una causa inicial, que es el alza del coste

del petróleo. Pero la causa principal y decisiva es la incertidumbre creada por el zigzagueante cambio

constitucional, y la inseguridad producida por el debilitamiento de la autoridad. El factor originario fue

económico; pero el que lo ha potenciado es político. El coste nacional de los errores cometidos

desde la muerte de Carrero Blanco es ya tan alto que, a este ritmo, no podremos soportarlo

durante mucho tiempo.

- En estos momentos... ¿Cual es su formula?

- Como sistemáticamente se ha puesto en duda la legitimidad y la representatividad de las

instituciones, hay que reestructurar el Estado sobre la base de un consenso firme y amplio. Ya no hay

más remedio que zanjar el irreversible proceso de reforma constitucional que ha sido desencadenado.

Con matices, me adhiero a la fórmula que ha propuesto el Consejo Nacional. Inmediatamente

después hay que celebrar las elecciones generales con un Gobierno neutral Esto último es

absolutamente necesario para que no se comprometa a la Corona, ni quede afectada la credibilidad del

escrutinio.

- Ese Gobierno... ¿Podría ser el que preside Suárez?

- Creo que el Gobierno Suárez podría ser el adecuado; pero con algunos reajustes que afectasen a

quienes estén tomando partido en el proceso electoral. Esta remodelación debería efectuarse, lo más tarde,

después del referéndum. El Gobierno que presida las elecciones generales no puede ser beligerante. Los

hombres de partido deben bajar del banco azul y competir, en pie de igualdad, con los demás. Es

el mejor servicio que pueden prestar a la Monarquía y a la reforma constitucional que el Gobierno

patrocina.

LA IMAGEN DE FRANCO

- ¿Cómo evoluciona la imagen de Franco?

- Se está instrumentando una campaña de erosión y desprestigio; y no me refiero, naturalmente, a ese

libro microcefálico, engendro de la ingratitud y de la ruindad, que acaba de publicarse. Me

refiero a una ofensiva infinitamente más inteligente y ambiciosa, y de la que ya son visibles las

avanzadillas. No es sorprendente entre nosotros; pero es muy penoso que, ahora, los Antonio

Pérez de turno intenten envilecer el perfil histórico del estadista más importante que hemos tenido, por

lo menos, desde Felipe II. También en esto la historia se repite.

-¿En qué otra cosa?

- En el "error Berenguer", como señalé hace más de dos años, en un artículo muy atacado; pero al que

los hechos han dado, apodícticamente, la razón.

- Su análisis parece demostrar que no todo estaba "atado y bien atado".

- Pienso lo contrario. Que todo estaba atado y bien atado lo demuestra el impecable paso del

Caudillaje a la Monarquía, que fue la prueba de fuego del sistema. Ahora bien, ningún nudo jurídico,

por robusto que lo imaginemos, puede mantenerse si los hombres se empeñan en tronzarlo.

- ¿Cree usted que se desanudara?

- Confío en que las estructuras vitales se mantengan y que la reforma se efectúe salvaguardando el

fecundo patrimonio nacional creado con el esfuerzo de todo un pueblo a lo largo de las últimas

décadas. Esto es lo que intentamos quienes defendemos una alternativa distinta de la ruptura, es

decir, contraria a que con frivolidad o con ira, se haga almoneda del activo español

Son muchos los españoles que se congratulan de que Gonzalo Fernandez de la Mora este presente en la

política española. Le dirigimos un saludo entrañable que es prueba de nuestra amistad y de nuestra

admiración.

Alfonso PASO

 

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