El congreso del P.C. francés obtiene poco eco en el este europeo     
 
 Informaciones.    07/02/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL CONGRESO DEL P. C. FRANCÉS OBTIENE POCO ECO EN EL ESTE EUROPEO

VIENA, 7. («Le Monde»INFORMACIONES.)

LA Prensa del Este ha dado poca publicidad a la apertura del XXII Congreso del Partido Comunista

francés y al Informe del señor Georges Marcháis. No debe extrañarnos esta discreción: no es verosímil

que los partidos cuyo poder se apoya en el dogma de la dictadura del proletariado aplaudan ante su propia

opinión pública el abandono por el P.C. francés de esta noción legada por Marx y Lenin y adaptada por

Stalin.

Dentro del campo socialista únicamente el partido polaco ha adoptado una posición menos dogmática. En

el VII Congreso del Partido Obrero Unificado, que se celebró en diciembre, el señor Gierek, primer

secretario, declaró que Polonia pasaba progresivamente del estado de dictadura del proletariado a la

dictadura de todo el pueblo. Uno de los raros comentarios sobre el Congreso de Saint-Ouen es de origen

polaco: «Trybuna Ludu», órgano del P. O. U. P., insiste, sin embargo, en la «misión directiva del P. C. F.

en el proceso de transformación socialista del país», y subraya que «al buscar una vía acomodada a las

condiciones francesas, los comunistas franceses se proponen tener en cuenta las experiencias

fundamentales universales de la construcción socialista.

Deben mencionarse otras dos tomas de posición: aunque no tienen relación aparente con los trabajadores

del P C.F., coinciden demasiado con su comienzo para no pensar en que hay relación. La primera es un

editorial publicado el día 4, el mismo día de la apertura del Congreso de Saint-Ouen, en «Neues

Deutschland», órgano del Partido Socialista Unificado (S. E. D.) este-alemán. La segunda, procede del

señor Ceausescu, secretario general del P. C. rumano, en un discurso que pronunció ante el I Congreso de

los Consejos Populares de su país. Una y otra han tratado de la importancia de la noción de la dictadura

del proletariado y se han expresado en términos semejantes. «Nenes Deutschland» y el señor Ceausescu

se refieren a Marx y a la tan citada frase de la «Critica del Programa de Gotha», en la que el filósofo

justifica para el período de transición entre las sociedades capitalista y comunista la instauración de un

estado «que no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado». Afirmando que en tal

estado «donde no existen ya explotadores, esta dictadura representa los intereses de todo el pueblo»,

«Neues Deutschland» escribe: «Esto debe subrayarse, pues es una de las astucias preferidas de la

argumentación de la burguesía que opone la democracia a la dictadura del proletariado. Pero la verdadera

oposición existe entre el poder de la clase obrera y el poder de la burguesía porque la democracia

burguesa es una forma disfradada de la dictadura del gran capital, es decir, del dominio de la minoría

sobre la mayoría. El poder de la clase obrera, la dictadura del proletariado es profundamente democrática.

Es, como demostró Lenin la forma mas elevada de democracia.»

Por su parte, el señor Ceausescu, después de atacar a los que mantienen «una pretendida democracia

pura», rompe lanzas en favor de los que aunque abogan por un nuevo desarrollo de la sociedad y de las

relaciones internacionales se declaran contra la participación de los Partidos Comunistas en el Gobierno o

en otras instancias estatales. Evidentemente, este ataque del dirigente rumano constituye

una réplica a las recientes declaraciones de Mr. Kissinger, criticadas en el mismo discurso, de un modo

aún más directo e inhabitual en Bucarest, por el veto opuesto por Estados Unidos en el Consejo de

Seguridad a la resolución del Cercano Oriente. También dirige sus palabras al S. P. D. Oeste-alemán. El

señor Ceausescu, que desde hace tiempo se ha convertido en uno de los partidarios más ardientes de la

unidad entre comunistas y socialistas, mantiene relaciones con numerosos partidos social-demócratas.

Uno de sus más recientes interlocutores ha sido Felipe González, secretario general del Partido Socialista

Obrero Español que acaba de hacer una breve visita a Bucarest.

7 de febrero de 1978

 

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