Autor: Barra, Alfonso. 
 ABC en Londres. 
 Inglaterra se siente más segura en Gibraltar con Portugal en la OTAN  :   
 España pone a Estados Unidos contra la pared, titula a tres columnas el Daily Express. 
 ABC.    14/05/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

ABC, MIÉRCOLES 14 DE MAYO DE 1975.

A B C EN LONDRES

INGLATERRA SE SIENTE MAS SEGURA EN GIBRALTAR CON PORTUGAL EN LA O.T.A.N.

«España pone a Estados Unidos contra la pared», titula a tres columnas el «Daily Express»

LONDRES, 13, (Crónica de nuestro corresponsal, por télex.) «España pone a Estados Unidos contra la

pared», anuncia a tres columnas el «Daily Express». Con esa versión del yudo diplomático se ventila,

según la opinión británica, el uso para el Pentágono de tres bases españolas.

«La fuerza persuasiva de Madrid se ha incrementado —dice Ross Mark desde Washington—. España

exige un compromiso defensivo firme a cambio de renovar el Acuerdo sobre las bases.Aclara que nuestra

diplomacia, coloca a Portugal en un platillo para poner en el otro el peso contundente de la aportación

española a la defensa occidental.

Las restricciones impuestas por Lisboa para el uso de las Azores transforman los puntos de apoyo en

España en una especie de cordón umbilical. Dice el «Daily Express" que sin esas bases los

norteamericanos no podrían pasear el pabellón por el Mediterráneo oriental.

Admite un dirigente de Washington, de los que tienen en su despacho agua esterilizada, caja fuerte y

bandera nacional, que España es amiga tradicional de los árabes. Ningún país europeo acepta con

entusiasmo un compromiso para que Estados Unidos utilice el territorio receptivo con el propósito de

respaldar el despliegue logístico de las fuerzas norteamericanas.

«Los españoles —agrega ese dirigente, citado por el «Daily Express»— entienden que nosotros

necesitamos bases en la zona meridional de la Península para que el Mediterráneo no se transforme en un

lago soviético».

Afirma el diario mencionado que en Washington reconocen la nueva potencia negociadora de Madrid

después de la retirada del Sudeste Asiático y de la corrosión en la Alianza Atlántica. «El general Franco

ha reforzado su posición para exigir ventajas.»

El embajador norteamericano en Madrid ha advertido a Washington que incluso entre sectores moderados

españoles se piensa que la utilidad de ceder bases a Estados Unidos es discutible. Un consejero de

Kissinger ha comentado: «Rota es esencial para mantener una VI Flota capaz de proteger el flanco

meridional de la O. T. A. N. y los intereses occidentales en el Oriente Medio.»

Ante ese planteamiento político y estratégico, Londres 110 se resigna a guardar su vieja baraja. Quiere

jugar como si se tratara de sacar zumo a la batalla de Aljubarrota, del siglo XIV, cuando Juan I de Castilla

dejó el campo libre a Juan I de Portugal.

Londres cree que la buena fortuna portuguesa se debe nutrir de las desventuras castellanas. Ante los

acontecimientos políticos de Lisboa, los ingleses madrugan con la esperanza de quedarse con el queso

manchego del desayuno. Estimuló su apetito el famoso viaje a Bruselas de una de las figuras máximas de

Lisboa. El pasmo fue de pronóstico reservado porque el abogado de la afiliación de Portugal a la O. T. A.

N. era, nada menos, que un comunista de carné.

Inglaterra apoya esas salidas y entiende que la presencia de Portugal en la O.T.A.N. hace innecesaria la

cooperación con Madrid.

La metrópoli se inventó otra fórmula digna, asimismo, de provocar una sorpresa de pronóstico reservado.

Sir Joshua Hassanl, llamado «ministro principal» de la base, inflamado de fervor castrense ofreció la

Colonia para que el mando de la O. T. A. N., con sede en Lisboa, asentara sus reales en la provincia de

Cádiz sin el visto bueno ni ventaja alguna para los amenazados por la invitación.

La tarea de Londres ahora es de asesoramiento. Llueven los editoriales para dar consejos a Kissinger. El

secretario de Estado considera que la presencia del Portugal marxista en la O. T. A. N. constituye un

factor peligroso, paralizador y corrosivo. Londres, cargado siempre de sabiduría, recomienda que el

enlace del comunismo y de la democracia dentro de los cuadros militares de la O. T. A. N. es factor que

estimula la fiebre castrense para defender a Europa.

Dice el «Daily Mail»: «Portugal es un incordio para la O. T. A. N. Está gobernado por una Junta Militar

de inclinación comunista y no es fácil que conserve su puesto en una organización dedicada a la defensa

del Occidente. Pero no hay motivo para que Kissinger expulse a Portugal de la Alianza. Sería un tanto a

favor de Rusia.»

En este caso, es preciso defender la candidatura de Portugal para que no se plantee la necesidad de cubrir

la vacante. Con España fuera, Gibraltar adquiere más relieve a juicio de la metrópoli.

«The Financial Times» publica hoy un largo estudio que viene a confirmar esa ambición política. Con el

título «Conversaciones sobre conversaciones» desarrolla esta teoría: Londres hace pajaritas de papel con

las resoluciones de la O, N. U. La política vibrante de Castiella se está disipando y prueba esta fantasía

con tres artículos sobre Gibraltar publicados por una revista española. Por primera vez reconoce la Prensa

española la «inutilidad de las restricciones» y el criterio poco pragmático de la política de Madrid.

A pesar de esa cita celtibérica, el autor del trabajo. Mr. Joseph García, reconoce los esfuerzos de la

metrópoli para levantar las restricciones que son. tan sólo, el espíritu y el cuerpo de lo convenido en

Utrecht.

Londres se moviliza para presentar el tema de la Colonia como un fruto agostado de un solo ministro

español, el señor Castiella. Pretenden hacer creer que los supuestos «khmers españoles brindarían con

vino de jerez nacionalizado por la vida del almirante de la Colonia. Es posible que Mr. García haya leído

«Sábado Gráfico», pero no escucha la afirmaciones de los «khmers acampados por esos lugares de

Europa que defendería una O. T. A. N. marxista-democrática frente a las columnas de marxismo

soviético. Todo para sacar tajada fresca de Aljubarrota. Alfonso BARRA.

 

< Volver