Autor: Barra, Alfonso. 
 ABC en Londres. 
 Campaña propagandística británica contra la unidad de España  :   
 The Times elogia en primera plana la ayuda de la BBC a la Resistencia separatista. 
 ABC.    01/06/1973.  Página: 15,17. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

1 DE JUNIO DE 1975. PAG. 15

LONDRES, 31. (Crónica de nuestro corresponsal, por télex.) La posición de Mr. Wilson, expuesta a los

dirigentes de la O. T. A. N. en Bruselas, revela con muy pocas palabras y con exactitud de cronómetro

suizo el diferente rasero que Londres aplica para medir a España y a otros países como Portugal.

A nuestro pueblo /e dedica estas frases: «Inglaterra apoyarla sin reservas la incorporación de España a la

Alianza del Atlántico, pero sólo después de que la democracia sea una realidad en ella». Sobre nuestro

país vecino dice que aplaude los acontecimientos y los principios de justicia y de progreso social que

promueven. «Pero —añade— espero que esos principios sean reafirmados.» Se trata, pues, de una espera

lánguida y sin aspavientos.

Mr. Wilson se transforma en el archipámpano y exige a los españoles que se revistan con casaquilla para

someterse al examen político. Al régimen portugués le sugiere, tan sólo, que prometa vestirse algún día al

gusto británico. Mientras tanto es libre cara usar zamarra o zamarrón.

Una pieza más del amor de Londres a España la brinda hoy «The Times», de la mano

de su corresponsal en Madrid. En primera plaña y a modo de arbotante para aguantar el empuje de la

visita del presidente Ford a Madrid, dice que los grupos clandestinos de las provincias españolas con

régimen de excepción y de otras consideran a la BBC como un auxiliar en su lucha.

Pretende el señor Harry Debelius que los mencionados sectores han repartido folletos para divulgar las

longitudes de onda de la famosa emisora británica y para recomendar que sigan sus servicios

informativos.

Lo sorprendente de todo ello es que los grupos próximos al corresponsal inglés dediquen sus esfuerzos

editoriales a cantar las glorias de la B B C. Según dice el señor Debelius, que dicen sus fuentes

clandestinas, la coyuntura actual recuerda a la de la segunda guerra mundial, cuando la BBC era una

fuente principal de información para la «resistencia».

Según un portavoz de la B B C, la emisora británica se ha transformado en una de las «principales fuentes

informativas para las dos provincias vascas sobre la visión que la Prensa extranjera da de los

acontecimientos en la región».

Hace tiempo que la famosa rama española de la organización oficial británica intenta resucitar al

moribundo. El propósito es conseguir algún oyente que justifique el presupuesto del departamento e

influir por puntería indirecta en los acontecimientos españoles. Así el gran «scoop» del diario >The

Times» es revelar la participación de la BBC en sucesos que atentan contra la unidad de España. No es un

canto a la democracia, al socialismo o al comunismo.

La campaña para dar a conocer la existencia del moribundo empezó con un abanico de entrevistas con

dirigentes españoles, seleccionados de acuerdo con las preferencias sentimentales de la B B C. La

segunda parte del juego sería movilizar a los corresponsales españoles en Londres. Ya es decir, que hasta

té con las excelentes galletas del país ofrece semanalmente la B B C para que los periodistas españoles

conozcan las primicias informativas dedicadas a nuestro país.

Los despachos de los colegas españoles servirían para dar a conocer en nuestro país la existencia de la

emisora, un propósito no logrado por el carácter trasnochado de sus servicios en español. Justo es precisar

que en ese juego encontró la B B C muy escasa asistencia.

No hay mucho nuevo en el intento de Londres contra la unidad de España al servicio de su eterna política

frente a ia Península Ibérica. Es lo que he tratado de exponer con una insistencia impuesta por los hechos

diarios y en contra de mi sincera admiración por el pueblo británico que no participa, ni apoya, ni se

entusiasma con aquellas chapucerías informativas.

Lo sorprendente es que la B B C repartiera octavillas en los seis Condados del Ulster sometidos a unas

leyes de excepción sin paralelo en ningún Estado de derecho y desde hace medio siglo, para que los

católicos pudieran sintonizar a la emisora británica y conocer las aspiraciones, ideales y dolores de la

«resistencia» clandestina. La B B C tiene prohibido que esa resistencina popular de acerque a uno de sus

micrófonos o cámaras de la televisión.

Para concluir con una cita a la información británica, más honesta y sensata, dice hoy el editorial del

«Daily Telegraph»: «Aunque Portugal está gobernado por una dictadura militar, con participación

comunista, sigue siendo miembro de la Alianza. Mr. Wilson no tiene ningún reparo, pero critica la sensata

sugerencia del presidente Ford para invitar a España para que se una a la Alianza Atlántica con el fin de

reforzar su flanco mediterráneo. ¿Qué diferencia moral hay entre las dos naciones, salvo que una de ellas

muestra una actitud amistosa hacia nosotros y, por lo tanto, excita nuestro recelo?» La BBC podría

precisar algo más.—Alfonso BARRA.

 

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