Autor: Barra, Alfonso. 
 ABC en Londres. 
 Repercusión de las declaraciones de Areilza sobre Gibraltar     
 
 ABC.    27/02/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC EN LONDRES

REPERCUSIÓN DE LAS DECLARACIONES DE AREILZA SOBRE GIBRALTAR

LONDRES. 26. (Crónica de nuestro corresponsal, por télex.) La entrevista concedida por el señor

Areilza a Mr. "William R. Buckley, para la televisión norteamericana, provocar, amplias conjeturas en

Londres. Especialmente las alusiones a Gibraltar.

El comentario más extendido es que e1 Gobierno español sugiere un planteamiento nuevo del problema.

Se interpreta que por primera vez un ministro de Madrid admite que hay tres partes en el conflicto:

Inglaterra, España y los gibraltareños.

Aclaran algunos comentaristas que basta ahora nuestra diplomacia restaba importancia al papel de los

vecinos de la plaza. Se apunta con ella a la tenaz negativa de Madrid, según la doctrina Castiella, a

plegarse a las pretensiones británicas en esa cuestión clave. Inglaterra intentó siempre conceder prioridad

a la «voluntad» de los propios ingleses de la Colonia para amparar la presencia británica en la provincia

de Cádiz.

El Tratado de Utrech no concede voz o voto a la población autofabricada por la potencia colonial, a costa

de la población autóctona. La O. N. U. respaldó la interpretación del ministro Castiella al negar validez al

referéndum organizado en el Peñón para que los ingleses dijeran que quieren ser ingleses.

En el terreno de las conjeturas, anticipan algunos periodistas que Madrid se dispone a suavizar las

«restricciones» fronterizas. Hablan de reanudar las comunicaciones telefónicas como medida previa a

atrás concesiones.

El Foreign Office mantiene desde hace días que no planteará el tema de Gibraltar. Si lo hacen los

españoles, escuchará. Muy significativo parece el comentario de David Buchan en «The Financial

Times». La diplomacia británica acogería con mucho agrado un cambio de la política española sobre

Gibraltar. Hasta ahora, sin embargo, no ha habido ninguna prueba de aquella intención. Repite que el

Foreisrn Office no planteará el tema.

Añade el mencionado comentario: «Si el ingreso de España en la C. E. E. fuera inminente, el Reino

Unido podría explotar la necesidad de Madrid de conseguir el visto bueno británico para exigir algunas

concesiones a favor del Peñón.»

Según esa versión, que David Buchan atribuye a «fuentes de Whitehall», Londres esperará el momento

oportuno para «vender» su tolerancia que facilitaría el acceso español a las tareas de la unidad europea

con el fin de extender las facilidades que disfruta la Colonia. No se aclara si esas facilidades consistirán

en una ampliación de la zona de soberanía británica para poder construir un aeropuerto capaz de recibir a

los aviones modernos de transporte. En todo caso las insinuaciones de los comentaristas son auténticas

joyas de museo: una metrópoli aspira en 1976 a conseguir nuevas ventajas para la única Colonia en

Europa, que pronto será la última del mundo.—Alfonso BARRA.

 

< Volver