Autor: Míguez, Alberto. 
   Pese a las protestas españolas, la flota inglesa entra hoy en Gibraltar  :   
 El especial relieve del programa demuestra que no se trata de una visita de trámite. 
 ABC.    13/04/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Pese a las protestas españolas, la flota inglesa entra hoy en Gibraltar

El especial relieve del programa demuestra que no se trata de una visita de trámite

Madrid. Alberto Miguez

A las diez de la mañana de hoy iniciará su entrada en el puerto de Gibraltar la «escuadra de las

Malvinas», formada por un portaaviones, un destructor, siete fragatas,dos submarinos y tres barcos

auxiliares. El Peñón prepara un recibimiento triunfal a los 6.000 marinos y soldados ingleses, mientras

que en el palacio de Santa Cruz se advertía seriamente al embajador inglés en Madrid, sir Rirchard

Parsons, sobre eventuales violaciones de las aguas territoriales españolas por los buques británicos.

El ministro de Asuntos Exteriores español, Fernando Morán, recibió en la mañana de ayer al embajador

británico, que el sábado había sido convocado por el director general de Asuntos Europeos, Mariano

Berdejo, para testimoniarle la preocupación española ante la anunciada visita de la flota inglesa al Peñón.

Morán reiteró al representante inglés la gravedad del gesto y la repercusión que puede tener sobre la

opinión pública española. El ministro español instó al señor Parsons para que se evitasen violaciones de

las aguas jurisdiccionales españolas durante los cinco días que la escuadra inglesa permanecerá en el

puerto de Gibraltar. La violación o no de nuestras aguas plantea un complicado problema jurídico.

Según fuentes de la Embajada inglesa en Madrid, tanto la nota informativa emitida anteayer por la OID

como las advertencias de Morán fueron transmitidas al Ministerio de Asuntos Exteriores británico, sin

que hasta ahora se produjeran reacciones. «De todos modos —indicaron las mismas fuentes—, para

nosotros la visita de la flota carece de trascendencia. Desde hace doscientos años, este tipo de visitas se

produce anualmente y nunca hasta ahora había provocado inciden-tes. Estamos dispuestos a cumplir lo

estipulado en los "Acuerdos de Lisboa" siempre que España haga lo mismo.»

Para los funcionarios de la Oficina de Información Diplomática (OÍD) española, sin embargo, la situación

provocada por la «escala técnica de la «escuadra de las Malvinas» es bien diferente de otras anteriores.

Por tres razones: 1.a) Se trata de una flota incomparablemente más nutrida, numerosa y mejor

pertrechada que en años anteriores. 2.a) Algunas de las unidades que la forman tuvieron una actuación

muy destacada en el conflicto de las Malvinas. 3.a) Existen unas conversaciones en curso, cuya viabilidad

se pone en peligro con esta visita. Y además (el cuarto punto es de nuestra cosecha), la presencia del prín-

cipe Andrés otorga a la escala un carácter marcadamente oficial, e involucra al Estado inglés

directamente, no sólo al Gobierno.

Especial relieve de la visita

El programa previsto en Gibraltar para la «escuadra de las Malvinas» demuestra que no se trata de una

visita de trámite. La banda de la Royal Navy ofrecerá tres conciertos patrióticos en la catedral, la plaza

Mayor y en las cuevas de San Miguel. A la mini olimpiada, que se celebrará durante tres días, asistirá el

príncipe Andrés (no se sabe si acompañado por la actriz Koo Stark).

Especial interés político y diplomático tiene la presencia en Gibraltar —a donde llegará por vía aérea

hoy— del comandante general de la flota británica, capitán general de la Armada, sir William Staveley,

cuya insignia será izada en el destructor «Bristol». Sir William y lady Staveley se alojarán en la

residencia oficial del gobernador de la Roca, sir David Williams, y se prevén recepciones y encuentros

con el «primer ministro» de Gibraltar, el Gobierno local y el Consejo legislativo.

Aunque el príncipe Andrés permanecerá en Gibraltar «en su calidad de oficial de la Marina británica»,

como aseguraron fuentes oficiales, su presencia en las Calles y actos públicos suscitará sin duda entre los

«llanitos» reacciones patrióticas de gran vehemencia. En previsión de tales reacciones, las mismas fuentes

oficiales han indicado mediante un lenguaje ambiguo dónde podrá ser visto y aplaudido el príncipe

durante su estancia en la colonia, el tiempo libre de que dispondrá durante el fin de semana, los actos

oficiales a los que asistirá, etcétera.

 

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