Autor: Palma, Luisa. 
   Fraga, partidario de enviar la Flota española a las aguas del Estrecho  :   
 Cálida precampaña del líder de AP en Galicia. 
 ABC.    14/04/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Fraga, partidario de enviar la Flota española a las aguas del Estrecho

Cálida precampaña del líder de AP en Galicia

Lugo. Luisa Palma, enviada especial

Prolífico en declaraciones sobre cualquiera de los temas de la actualidad política, el líder de la oposición,

Manuel Fraga, sorprendió ayer en Lugo a los informadores al contestar, sin ningún tipo de vacilación, a la

pregunta concreta de cuál seria su actuación ante el envío de la Flota británica a Gibraltar por el Gobierno

inglés si fuese presidente del Gobierno: «Denunciar el acuerdo de Cintra —dijo tajante—, porque

nosotros en esas condiciones no hubiésemos negociado; aplicar estrictamente el Tratado de Utrech, y, por

supuesto, enviar a la Flota a ocupar las aguas que son nuestras allí.»

Manuel Fraga protagonizó en una discoteca de Orense lo que se puede considerar como el primer gran

acto electoral, que reunió a más de 4.500 personas en una cena, en medio de un ambiente triunfalista.

Después de su corta intervención, el líder aliancista se negó a seguir sentado en la mesa presidencial,

situada en el estrado, y, venciendo la resistencia de candidatos y «conselleiros», cogió con las dos manos

su bandeja y rodeando la mesa se fue a sentar en las escaleras junto a los demás comensales, entre los

aplausos de sus seguidores. Casi inmediatamente, el público hizo cola en busca de un autógrafo de su

líder, sin darle tiempo siquiera para que pudiera tomarse su empanada gallega. Hora y media estuvo Fraga

firmando sin parar, hasta que, ya de madrugada, fue sacado por sus servicios de seguridad acalorado y

sudando.

En Galicia Fraga no es Fraga a secas, es «Manoliño», nombre con el que le interpelan continuamente sin

que él pueda disimular su satisfacción. Los resortes de poder con los que cuenta su partido en esta

Comunidad autónoma dan un especial ambiente a los actos que protagoniza el líder de la oposición, a

sabiendas que pisa terreno conocido, «de casa». No hay extraordinarias euforias, pero sí sonrisas y

muestras sinceras de cariño y piropos, muchos piropos. Hemos visto a un Fraga, elegante y acicalado

cuidadosamente, recorriendo las calles de Orense, Lugo y La Coruña acompañado de sus candidatos y

repartiendo sólo él sus programas, con una especial satisfacción en el rostro y emocionado por el

encuentro con «su» gente.

También mostró Fraga una especial satisfacción en el coloquio que mantuvo con más de un centenar de

jóvenes de todas las ideologías. Coloquio breve, pero increíblemente denso, ante la curiosidad de los

adolescentes, que les llevó a preguntas como la que formuló un militante de las Juventudes Socialistas:

«¿Cómo se pude estar a favor de la pena de muerte y defender el derecho a la vida?». «El terrorismo —

contestó rápidamente Fraga— es un trauma tremendo para la sociedad, contra el cual hay que luchar con

medidas incluso excepcionales, hasta el límite de la Ley. Me parece que en algunos casos, como el que

mata con una bomba a 40 personas o asesina a un guardia civil y lo remata en el suelo como si fuera un

jabalí, para la ejemplaridad, la pena de muerte sería correcta. A mí me costaría mucho firmar una pena de

muerte. Ahora, lo del aborto, ahí no se mata para salvar a otro, se mata a un inocente.»

Amenaza de bomba en Lugo

Aunque, al parecer, la organización de la campaña electoral de AP está considerando esta vez con

especial preferencia las reuniones con representantes de diversos sectores sociales, siguiendo con la

estrategia de mantener él «contacto directo» preconizado en los anteriores comicios generales, Fraga

cumple con el ritmo impuesto de dos mítines por día y dos ruedas de Prensa. Ayer, el acto celebrado a

mediodía en Lugo se llevó a cabo con toda normalidad y con el lleno total del cine, a pesar de la amenaza

de bomba que había sido comunicada minutos antes por la Policía. Los servicios de seguridad del líder

aliancista vivieron también momentos angustiosos el día anterior, cuando el ascensor en el que viajaba

Fraga con periodistas y candidatos quedó bloqueado durante más de diez minutos en un hotel orensano.

La «extraña aventura», según la calificó el propio Fraga, quedó tan sólo en un pequeño susto, al ser

abiertas las puertas a pulso por su escolta, solventando la situación.

En rueda de Prensa, Fraga opinó sobre la nueva reforma de la ley de Enjuiciamiento Criminal,

calificándola como una medida regresiva, que volvía a plantear la situación anterior: «Yo estoy de

acuerdo en que las cárceles sean lugares de reforma y no de castigo —dijo—, pero no estoy de acuerdo en

que el delincuente esté en la calle, porque a quien hay que proteger es al ciudadano. Esa reforma es

demagógica, equivocada e inoportuna, y muy pronto lo vamos a ver.» Fraga, que confeso su esperanza de

que los resultados del próximo 8 de mayo consoliden el bipartidismo, criticó duramente la política

económica del Gobierno y afirmó que la figura del empresario «no está devaluada, pero se intenta

devaluar en perjuicio de España. Allá ellos, que para eso son socialistas y marxistas. Y con esto no pongo

ningún calificativo». Anteriormente había contestado a la pregunta de que si creía que Galicia era una

nación con un «yo entiendo que no». «O hablamos dentro de la Constitución —dijo— o fuera de ella.

Sólo hay una nación, y es España. Y eso no me impide ser dos veces más gallego que ninguno.»

 

< Volver