González: La actitud británica con España, desproporcionada  :   
 Unidades de la Marina española, en aguas del Estrecho. 
 ABC.    14/04/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

González: «La actitud británica con España, desproporcionada»

Unidades de la Marina española, en aguas del Estrecho

Madrid

Tal y como estaba previsto, poco después de las once de la mañana de ayer concluía el atraque, en el

arsenal del puerto de Gibraltar, de las unidades de la Royal Navy, entre fuertes medidas de seguridad, y

contando con la presencia, a trescientos metros escasos, de tres buques de la Armada española. La

polémica sobre la llegada al Peñón de las unidades británicas ganaba enteros, y se sucedían las opiniones

en contra, desde las más aceradas a las más prudentes.

El presidente del Gobierno, Felipe González, explicaba en los pasillos del Congreso que se habían

adoptado ya las medidas políticas y diplomáticas necesarias. «Como siempre —aseguró el jefe el

Ejecutivo— vamos a mantener una postura que contemple el equilibrio preciso entre la prudencia y la

firmeza, y, naturalmente, estamos actuando en los foros de las relaciones internacionales para poner de

manifiesto que nos parece desproporcionada la actitud británica con el propio comportamiento de

España.»

Más tajante se mostró en Lugo el líder de la oposición, Manuel Fraga, quien afirmó que en caso de ocupar

él la Presidencia del Gobierno, «denunciaría el Acuerdo de Sintra, porque nosotros en estas condiciones

no hubiésemos negociado; aplicaríamos estrictamente el Tratado de Utrech, y, por supuesto, enviaría allí

a la Flota para ocupar nuestras aguas».

Moran: «Inoportunas»

Poco antes de iniciar su primera visita oficial a Iberoamérica, el titular de Exteriores, Fernando Morán,

declaraba que las maniobras británicas son inoportunas y que se realizan en un clima de insensibilidad

respecto a los sentimientos de los españoles. «Estamos abiertos al diálogo y a la negociación —dijo

Morán— para recobrar la soberanía sobre Gribaltar, de acuerdo con la resolución de las Naciones Unidas.

Desde que hemos llegado al Gobierno hemos terminado con el cerco social. Como el Gobierno de la

señora Thatcher considera las maniobras como normales, no contestarán a nuestra nota. Sin embargo, se

ha informado a la OTAN que hechos como éste no favorecen un clima de colaboración, en la opinión

pública española, con la defensa occidental.»

Dentro de las actitudes de rechazo, se registraba ayer también en el Senado la aprobación unánime por el

Pleno de una moción de urgencia sobre la presencia de la Royal Navy en Gibraltar. En la moción se

expresa la solidaridad del Pleno de la Cámara Alta con la nota del Gobierno español, y se acogen «todas

las manifestaciones de protesta de organismos y entidades, asociaciones ciudadanas, sindicatos, partidos

políticos, etcétera que recojan el sentir de nuestro pueblo». El Senado se lamenta también de la presencia

de la Flota británica en el Peñón «por lo que supone de empeoramiento de las relaciones entre dos

Estados democráticos, dificultando gravemente las negociaciones para resolver el problema de Gibraltar».

Ni en Londres ni en Bruselas, sede de la Alianza Atlántica, se detectaba comentario oficial. El embajador

de España ante la OTAN, Jaime Ojeda, hizo entrega a las autoridades atlánticas del comunicado hecho

público por la OÍD, sin recibir algún tipo de respuesta. En medios de la Secretaría General

aliada se apuntaba ayer que el contencioso con Gibraltar afecta exclusivamente a España y al Reino

Unido y que, por tratarse de un problema bilateral, la Organización no entra en discusiones.

Lo cierto es que las unidades de la Royal Navy atracaban en Gibraltar a mediodía de ayer, en medio de un

importante despliegue de fuerzas de seguridad británicas, que bloquearon herméticamente los accesos a

los muelles militares donde se encuentran el buque insignia, el portaaeronaves «Invencible», junto a otros

trece navíos de superficie y dos submarinos nucleares.

Poco después llegaban a aguas de la bahía de Algeciras tres buques de la fuerza de escolta del grupo

aeronaval de la Marina de Guerra española. La presencia de estas unidades es, según fuentes oficiales, un

intento de «afirmar la presencia nacional en la zona». Los barcos fondeados en las boyas de limitación

marítima del puerto del Peñón son la fragata lanzamisiles «Cataluña», el destructor «Lángara» y la

corbeta «Infanta Cristina».

Tanto los comerciantes de la Roca como los de La Línea de la Concepción temen un endurecimiento de

las autoridades españolas, que podría adoptar alguna medida drástica sobre el paso fronterizo. Sin

embargo, el gobernador civil de Cádiz manifestaba no creer en un cierre de la verja.

Comentario del Foreign Office

La primera reacción oficial británica a la protesta española sobre la presencia de un contingente naval en

aguas de Gibraltar ha procedido, de manera indirecta, del Foreign Office. El ministro adjunto al

Departamento del Exterior, M. Douglas Hurd, declaraba anoche en los Comunes que resulta

«inconcebible» que España pueda plantear su ingreso en la CEE en tanto que mantenga sus restricciones

«sobre el tráfico regular entre España y Gibraltar». El ministro insistió —informa Afp— en que la

presencia del «Invencible» en la Roca se centraba en el cuadro de unas maniobras de rutina.

 

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