Don Federico Silva explica la escisión de UDE y la constitución de Alianza Popular  :   
 Alianza Popular no nació por iniciativa de sus componentes actuales. 
 Ya.    21/10/1976.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

2I/X/1976

INFORMACIÓN NACIONAL

Ya

Don Federico Silva explica la escisión de UDE y la constitución de Alianza Popular

"Alianza Popular no nació por iniciativa de sus componentes actuales"

Sino "por la presión de los acontecimientos, por la tenaz y acertada gestión de comunes amigos y por alto

espíritu y patriotismo"

"UDE no podía continuar sola"

"La alianza con otros grupos demócrata-cristianos venía resultando imposible"

Don Federico Silva, uno de los firmantes de Alianza Popular y hasta ahora miembro destacado de UDE,

ha hecho a YA las siguientes declaraciones:

—¿Me quiere explicar cómo se gestó la escisión de Unión Democrática Española (UDE)?

—Quisiera relatar lo sucedido, en el seno de UDE en los últimos tiempos del modo más objetivo,

eliminando de mi exposición, en la mayor medida posible, las referencias personales, pues de la conducta

de cada uno hablan los hechos pagados y coetáneos a los acontecimientos que voy a tratar de explicar y

que conoce el país suficientemente, porque van unidos inseparablemente al "curriculum vitae" de muchos

de los protagonistas.

Desde la aparición de mi artículo en "ABC", publicado el 28 de julio, titulado "¿Adónde va España?",

pude observar una reacción desfavorable en algún sector de la Comisión Gestora de UDE, muy

minoritario, aunque muy poderoso. Más por esta causa no se inició ninguna batalla, sino más bien alguna

escaramuza. Se buscó un pretexto de menos fuste para atacarme: mi viaje a Galicia. Este viaje lo hice con

consentimiento de la Comisión Gestora y a petición de varios de sus miembros, hasta el extremo que su

secretario ejecutivo envió cartas a los representantes de UDE en aquellas provincias anunciando y

preparando el viaje. Su desarrollo me valió—además de otros contratiempos personales, a los que no fue

ajena, ni mucho menos, la política, y que algún día contaré—la violenta acusación, por parte de la misma

procedencia que me atacó por el artículo de "A B C", de protagonismo. Vamos, algo así como si yo

ensayara el famoso "culto a la persona". La andanada fue absolutamente infundada, pues la citada

acusación de protagonismo que se me dirigió partía de que aquel viaje lo había hecho sin consentimiento

de la Gestora, lo que, evidentemente, era una inexactitud, allí mismo aceptada por todos. Esto es así,

aunque a personas alejadas de la política y que viven otros mundos éticos les pueda parecer sorprendente.

Convinimos en firmar el acta de constitución de UDE como partido político el día 17 de agosto.

Comparecimos todos los miembros de la Gestora (25), personalmente o por representación, excepto los

ministros y uno de sus miembros, que en el acto se negó a firmar.

La razón de esa negativa se explica en las declaraciones de Alfonso Osorio a la agencia Cifra, en

Santander, el día 23 de agosto del presente año: "De momento no se llevará a efecto la posible conversión

de UDE en partido político", según ha manifestado a Cifra Alfonso Osorio, ministro de la Presidencia.

Dentro dé UDE hay una tendencia, minoritaria, que propone esta conversión ahora mismo en partido, y

otra, mayoritaria, que piensa que es mejor esperar a que cristalice la unidad dentro de grupos afines a

UDE, y una vez lograda ésta, formar un gran partido, sólido y amplio, que evite un fraccionamiento de las

fuerzas.

Refiriéndose a la UDE de Santander, subrayó en sus declaraciones a Cifra que mantiene también esta

última opción, que cree personalmente es la más sensata.

Tras estos hechos hubo una reunión el 30 de agosto de miembros de UDE entre los ministros y de Tácito

y Alvarez de Miranda, a la que yo no pude asistir por hallarme en el extranjero y de la que parece que en

un clima cordial nada salió en concreto, según relata YA del 1 de septiembre.

En la sesión de la Comisión gestora del 8 de septiembre se plantearon al fin las dos opciones posibles para

UDE. La primera consistía en el acercamiento hasta llegar a una integración con los partidos y grupos

demócratas cristianos y algunos sectores de carácter centrista en la línea de las conversaciones antes

descritas; la otra era la posibilidad de integración en una alianza política y electoral con otros grupos del

centro y conservadores, de la que se empezaba a hablar, aunque todavía no existía ningún contacto directo

entre sus componentes.

UDE no podía continuar sola

—¿Me quiere decir qué razones había para plantear una opción tan capital y drástica?

—Había la creencia muy generalizada, si no unánime, que yo en todo caso compartí, después de

numerosas conversaciones y madura reflexión, de que UDE no podía continuar sola. La situación ante

unas próximas elecciones exigía clarificación y grandes agrupaciones que vencieran al principal enemigo

de una situación democrática, en que todo el mundo pueda hablar y expresar sus opiniones, que es la

confusión. La confusión es la niebla de la democracia, que permite con la impunidad de la tiniebla ganar a

los más osados o con menos escrúpulos, y para mí la tiniebla en este caso era la multiplicación de las

siglas. Además, extensos sectores de opinión no daban otra opción que la de las grandes uniones. Así lo

reflejaron múltiples editoriales de la prensa, singularmente de los periódicos de más circulación.

Por otra parte, la polarización creciente del país desde el punto de vista político hacía aflorar la

aglutinación de la izquierda frente al desierto de organizaciones poderosas en el centro y la derecha,

mientras la situación política y económica demandaba sacrificios, renuncias a posiciones personales,

olvido y reconciliación en nombre de algo tan esencial como es el patriotismo.

Sólo quedaba y queda en pie una condición a la que no podíamos renunciar, y que era básica

en nuestra presencia política en el país: la identidad demócrata-cristiana, que ni es coto cerrado ni

monopolio de nadie, sino terreno común de quienes acepten sus principios materializados en el manifiesto

de 21 de febrero de 1976.

La unión con los demócratas-cristianos

—Dicen que usted era un obstáculo para la unión de los demócratas-cristianos. ¿Es esto cierto?

—La alianza con otros grupos demócratas-cristianos venía resultando imposible. Baste recordar las

declaraciones reiteradas y, en algunos casos, hasta ofensivas de quienes se dicen portavoces de algunos de

ellos. No voy a entrar en el análisis de las razones que para esas actitudes han tenido las personas que las

encarnan; pero quiero recordar que se centraban, entre otras y casi fundamentalmente, en la permanencia

de destacados miembros de UDE en las estructuras del franquismo, por lo que se nos negaba la

legitimación democrática que, al parecer, ellos concedían monopolísticamente. En esta situación es

notorio que nos hallábamos especialmente aludidos Alberto Monreal y yo, como ex ministros de Franco y

procuradores en Cortes. Asimismo UDE tenía constituido un grupo parlamentario, y esto era motivo

también de ataque por parte de los otros grupos de la llamada familia demócrata-cristiana. Llegado a este

punto, quiero decir con toda claridad que me precio de haber sido una de las personas que más han hecho

por ese acercamiento a los otros grupos demócratas-cristianos, pues debe conocer la opinión, pública que

en un almuerzo celebrado con Fernando Alvarez de Miranda e Iñigo Cavero el pasado mes de julio, ya

que ambos eran para mí, por nuestra vieja amistad personal, los interlocutores más próximos, les

manifesté: primero, que si era yo un obstáculo para esa unión estaba dispuesto a retirarme de la política de

UDE. a lo que me respondieron con tanta lisonja como inexactitud que no podían admitirlo, "porque yo

era lo, más imprescindible de la UDE"; segundo, les manifesté terminantemente que estaba dispuesto a

dimitir en el acto de procurador en Cortes si ello no suponía un gesto irrespetuoso para Su Majestad el

Rey, ya que yo era procurador en Cortes por designación del Jefe del Estado. Ambos me manifestaron su

complacencia por esta declaración y dijeron que, tras sus conversaciones con su base, volveríamos a

hablar. La única respuesta que tuve fue la que el día 1 de septiembre del presente

año, en YA, de Madrid, leí como declaraciones de Fernando Alvarez de Miranda: "No parece viable

llegar a un partido único demócrata-cristiano mientras existan grupos de UDE (Unión Democrática

Española) formando parte de las estructuras del franquismo."

De la actitud de otros grupos afines podría decir algo análogo. En mi presencia, en la reunión celebrada

en el hotel Ifa, de Madrid, el 22 de septiembre, por representantes de UDE, entre los que me hallaba, y de

FEDISA y Tácito —reunión a la que asistió durante dos horas, y no durante un momento, como cierto

periódico dijo—, se manifestó por los concurrentes, de manera terminante, que ellos no formarían un

partido de carácter demócrata-cristiano, sino un partido popular con la colaboración de social demócraats,

liberales, etc.

Alianza Popular

—¿Y de la constitución de la Alianza Popular, qué puede decirme? ¿Cómo la recibió la comisión gestora

de UDE?

—La otra opción consistía en formar una alianza política y electoral con los grupos del centro y

conservadores. Esta posible alianza tuvo su gestación en los últimos días de agosto y, en ningún caso, por

iniciativa de sus componentes actuales, sino diría que por la presión de los acontecimientos, por la tenaz y

acertada gestión de comunes amigos de los que hoy componemos la Alianza, que trabajaron por

conseguirla y por el alto espíritu y patriotismo con que se procedió. Ésta opción era viable bajo unos

postulados que no voy a repetir porque son los que constituyen el eje central del manifiesto del 9 de

octubre último. En ningún caso se pidió a UDE, ni a mí se me solicitó que nuestra agrupación política

desapareciese en una integración, ni siquiera en una federación, sino simplemente que formásemos parte

de una Alianza encaminada a darle una opción electoral unitaria al país en las próximas elecciones

generales bajo unos postulados que con respeto al pasado, permitieran establecer un sistema democrático

y pluralista que garantice por su solidez interna la democracia en España. El citado día 8 de septiembre,

por primera vez, anuncié en UDE que había sido requerido para esos contactos. No pude dar más

información porque no la tenía, ya que la primera reunión encaminada a la constitución de la Alianza tuvo

lugar el día 13 de septiembre.

En la sesión de la comisión gestora del día 27 de septiembre, cuando ya se habían celebrado reuniones

con algunos afines demócratas-cristianos, como he relatado, y con algunos de los miembros de la Alianza

habíamos ya cambiado impresiones suficientemente para poder afirmar que ésta era posible, la comisión

gestora fue informada de ambas opciones y me autorizó para continuar las conversaciones de la Alianza;

se acordó mantener en secreto los acuerdos de ese día, y reunimos de nuevo el día 6 de octubre, para

conocer el proyectado manifiesto, así como si se hubieran celebrado más reuniones con los llamados

afines cuál había sido el resultado de las mismas.

El diario "Pueblo" del día 29 de septiembre, publicó la siguiente nota: "E1 acuerdo más importante de la

reunión de la comisión gestora de Unión Democrática Española ha sido el destacar cualquier

acercamiento a la alianza conservadora que propugnan varios ex ministros. A este respecto, ha dicho un

portavoz que la UDE seguirá su camino y el señor Silva será el que deberá tomar la decisión de marcharse

de UDE, o seguir en su comisión gestora".

A lo que hube de replicar en "Pueblo" de fecha 1 de octubre con la siguiente contranota: "En relación con

la nota publicada en "Pueblo" el pasado día 29 de septiembre, en la que se decía que la Comisión Gestor a

de UDE (Unión Democrática Española) había acordado descartar cualquier acercamiento a la llamada

Alianza Conservadora, según manifestaba un portavoz de dicha entidad, añadiendo que ésta seguirá

adelante y que sería el señor Silva quien debería tomar la decisión de marcharse de UDE o seguir en su

Comisión Gestora, el señor Silva ha manifestado: 1º, que no existe tal portavoz de Unión Democrática

Española (UDE), ya que los acuerdos que se tomaron en la indicada reunión de su Comisión Gestora se

convino en mantenerlos secretos; 2º, que la Comisión Gestora de Unión Democrática Española (UDE) ha

autorizado al señor Silva para continuar las conversaciones que pudieran conducir a la constitución de esa

Alianza."

Era obvio que el acuerde sobre el secreto de las resoluciones había sido vulnerado, por lo que me

consideraba en libertad de leer o no el manifiesto ante dicha Comisión, lo que, evidentemente, anuncié a

la Gestora, añadiendo que tampoco podía hacerlo, teniendo en cuenta que el citado manifiesto todavía no

había recibido su elaboración final. De otra parte, la nota aparecida en "Pueblo" el 10 de septiembre era

especialmente sospechosa: alguien tenía prisa por hacerme la maleta en la UDE. Pero lo importante era la

necesidad de la gran unión y no estas pequeñas cosas y miserias humanas.

La Comisión Gestora, reunida el día 6 de octubre, deliberó sobre ambas opciones. En esa reunión,

algunos miembros de la Comisión pedimos que la decisión final fuera sometida a la asamblea general,

que, en definitiva, era la depositaría de la soberanía de la entidad, a lo que otro sector que componía lo

que después fue mayoría se opuso rotundamente por entender que era un trámite dilatorio a una decisión

que estimaban perentoria. En estas condiciones, el moderador señor Villa Elizaga sometió a votación dos

propuestas: una, de los señores Coll y Udina, favorable a la continuación de la negociación con la

Alianza, y otra, de don Federico Rodríguez y Rodríguez, contraria a la prosecución de las mismas. Según

manifestó YA en su número del día 8 de octubre, "votaron en contra de la alianza don José Almagro

Nosete, don Luis Ángulo Montes, don Luis Iglesias, don José Giménez Mellado, don Alberto Monreal

Luque, don Adolfo Pajares, don Federico Rodríguez y Rodríguez, don José Ramón Villa Elizaga y don

Vicente Casanova. Por otra parte, la representación de los cuatro ministros miembros de UDE la

ostentaban solidariamente los señores Giménez Mellado, Ángulo, Monreal y Federico Rodríguez.

Votaron a favor de la alianza los señores Federico Silva, Afrodisio Ferrero, Alvaro de la Puerta, Pérez

Crespo y Fernando Redondo, así como los señores Coll, Udina y Bau, que forman parte de Unión

Catalana. Se abstuvieron los señores Alfredo Les, Virgilio Oñate, Marrero Portugués y Antonio Masa

Godoy".

 

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