Autor: Sentís, Carlos. 
   España no desea asumir más compromisos militares, dicen en Washington  :   
 Insiste Bonn en que ningún paso se dará en este asunto sin consultar con el OTAN. 
 ABC.    26/02/1960.  Página: 25-26. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

ABC. VIERNES 26 DE FEBRERO DE 196O. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 25

ESPAÑA NO DESEA SUMIR MAS COMPROMISOS MILITARES; DICEN EN WASHINGTON

INSISTE BONN EN QUÉ NINGÚN PASO SE DARÁ EN ESTE ASUNTO SIN CONSULTAR

CON EL O. T. A. N.

LOS GOBIERNOS INGLES, FRANCÉS Y NORTEAMERICANO, DE ACUERDO EN QUE

MADRID HA ACTUADO CORRECTAMENTE

ABC en París: Moscú y Varsovia se frotan las manos

•París 25. (Crónica de nuestro corresponsal, recibida, por "Telex".) Mientras "L´Humanité" dedica hoy 20

líneas a la detención de un grupo de franceses metropolitanos que trabajan por cuenta del F. L. N., los

órganos comunistas y progresistas dedican sus mayores titulares al "affaire" de las pretendidas bases

alemanas en España.

En Varsovia y en Moscú sé frotan las manos ante el zafarrancho montado por una gran parte de la Prensa

inglesa, la casi totalidad de la escandinava y la pequeña parte aludida de la Prensa francesa, paralelamente

a la americana.

Las bases son de, "papel" —únicamente existen sobre los periódicos—, pero los efectos son casi idénticos

a como si tuvieran palpable realidad. La baza ha quedado ofrecida, regalada, para que la Unión Soviética

y sus aliados disfruten de un tema de propaganda especialmente útil en la temporada que precede a la

conferencia en la cumbre. La campaña procedente de los país es del Este no podría edificarse sobre la

inmaterialidad y ni siquiera proyecto de las bases—castillos en España—, pero, en cambio, tienen abono

fácil en la grieta real que acusan los occidentales al perseguir farisaicamente a uno de ellos por el delito

de hacer lo que ellos mismos han hecho ya o quisieran hacer.

En general, los mejores órganos franceses exponen la situación con bastante objetividad y algún

corresponsal, desde Alemania minimiza—de acuerdo con el propio Ministerio de la Defensa de Bonn—

los hechos, y escribe: "Dentro de poco la ventolera levantada hoy aparecerá como una mera tempestad en

un vaso de agua."

No me atrevería yo a suscribir tal afirmación. Los insultos que se leen hoy en cierta Prensa inglesa a la

intención de Bonn pueden dejar amarga huella, por más que el ministro de la Defensa de la Alemania del

Oeste sea un señor rubicundo y bonachón por naturaleza.

Si Bonn reconoce que nada puede establecer sin previo acuerdo del O. T. A. N., integrado en el cual se

hallan sus fuerzas de defensa, no es menos cierto que Alemania es un país tan independiente y soberano

como Norteamérica o Inglaterra. Alemania acabará preguntándose si dentro del concierto occidental es un

aliado de segunda clase. Un aliado bueno para rearmar y fabricar armamento y malo para pensar— si un

día se le ocurriera—en ensayarlo o utilizarlo en un campo del que carece dentro de su reducido, denso y

poblado territorio.

Porque, por lo menos, toda la polvareda de hoy habrá servido para algo: tanto Norstad como otros

técnicos y militares de los países occidentales reconocen que un país armado como Alemania necesita

unas bases aéreas de retaguardia, sobre las cuales, en parte, apoyar su sistema defensivo. Alemania,

llegado un eventual momento, de apuro, no podría quedar embotellada y sujeta a presión sin poder apoyar

a lo lejos uno de sus zancos. El "Daily Telegraph" parece ser uno de los escasos periódicos ingleses que

además de no rasgarse las vestiduras, reconoce que los otros occidentales han dado muy malos ejemplos

en cuanto se refiere a iniciativas individuales sin consultar—y ni siquiera informar—a los aliados.

Inglaterra la primera: el viaje de Macmillan a Moscú ¿fue pactado entre occidentales? Y los asuntos de

Chipre, ¿los negoció Inglaterra? Ni poco ni mucho. Como Francia, por lo que atañe a Argelia, donde

militarmente tiene todo lo bueno y mejor, que, según la alianza, debería mantener en Europa y bajo el

mando de Norstad. En cuanto a Norteamérica, de sobra, es conocida su dual política, según se trate de

Europa o según se trate de otras zonas, aunque estén estrechamente ligadas a ella.

En el séquito de De Gaulle, que hoy ha iniciado su viaje por el Langucdoc, no ha habido ningún eco de

esta cuestión, que esta tarde ha servido de pretexto a los laboristas para poner dificultades a Macmillan.

Los socialistas europeos, como suelen hacer otras veces, han avivado más de una llaga. En Alemania

recordarán la paja en el ojo ajeno, y algunos amigos, de Adenauer pensarán que para muchos europeos del

Occidente, más que un aliado, Alemania es todavía un reo en libertad vigilada—Carlos SENTÍS.

 

< Volver