Los objetivos fundamentales norteamericanos seguirán siendo los mismos: ayudar a España  :   
 Discurso del embajador Sr. Drexel Biddle en el banquete de la Cámara de Comercio Americana. 
 ABC.    16/06/1960.  Página: 58. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

«LOS OBJETIVOS FUNDAMENTALES NORTEAMERICANOS SEGUIRÁN SIENDO LOS

MISMOS: AYUDAR A ESPAÑA»

Discurso del embajador Sr. Drexel Biddle en el banquete de la Cámara de Comercio Americana

Barcelona 15. El banquete anual de la Cámara de Comercio Americana en España se ha celebrado esta

noche, presidido por el nuevo embajador de los Estados Unidos en España, Anthony J. Drexel Biddle.

Asistieron autoridades y representaciones oficiales, entre ellas el Comité Ejecutivo de la Feria,

Corporaciones económicas barcelonesas y directivos de las Delegaciones de las Cámaras en Madrid,

Zaragoza, Valencia, Bilbao y Sevilla.

A la hora de los postres hizo el ofrecimiento del acto el presidente de la Cámara de Comercio Americana

en España, Mr. William J. Abouchae, quien dio la bienvenida al embajador, afirmando que ve su llegada

a España en momento oportuno.

"España—dijo—se embarcó hace cerca de dos años en su programa de liberalización y cooperación

internacional, que ha dado, sin duda, magníficos frutos. Económicamente hablando, España tiene hoy día

un solo camino a seguir, y éste es inevitablemente hacia arriba."

Mr. William J. Abouchae prometió que la Cámara seguirá trabajando como hasta ahora para llegar a

relaciones comerciales y culturales más estrechas entre los dos países.

DISCURSO DEL SR. DREXEL BIDDLE

Seguidamente, el embajador de los Estados Unidos pronunció un discurso, en el que, entre otras cosas,

dijo: "Una de las más intensas de mis impresiones de España hasta ahora es la que me ha causado

Barcelona misma. Esta hermosa y gran ciudad tiene para mí un significado especial, porque su

estimulante actividad es simbólica de la nueva España, de la que he visto pruebas casi en todas partes

desde que desembarqué en Algeciras."

Hizo luego un elogio del puerto de Barcelona, y dijo que "en ninguna parte se manifiesta esta España

nueva más claramente que en la Feria Internacional de Barcelona", en la que el mundo norteamericano de

los negocios desempeña un papel importante.

Al hablar de las relaciones comerciales destacó que entre 1958 y 1960 las exportaciones españolas a

Estados Unidos aumentaron en más del 60 por 100. Habló luego del ingreso de España en la O. E. C. E.;

del Banco Internacional y del Fondo Monetario Internacional, y dijo que nuestro país ha llevado a cabo la

mayor parte de un programa esencial para la liberalización de las importaciones y ha reducido sus

barreras a las inversiones extranjeras.

"Mientras España ha estado dirigiendo una nueva mirada al mundo—añadió el embajador—, en los

Estados Unidos hemos estado viendo a España en un nuevo aspecto, como una nueva frontera en la que

nuestros recursos pueden combinarse con los insuperables recursos humanos que ya hay aquí, a fin de que

obtengamos ambos beneficios más ricos que los que podríamos producir actuando aisladamente."

Luego se refirió a las inversiones norteamericanas en España, y expresó su esperanza de que cuando se

complete la liberalización, la participación norteamericana será aún mayor. Destacó luego las medidas

tomadas por su país en materia económica y de competencia, y señaló que en Washington hay hoy un

nuevo dinamismo, una búsqueda de soluciones positivas, si bien con sentido de continuidad. "El

norteamericano quiere la paz, pero la paz honorable y justa; quiere mantener la seguridad económica ya

lograda. Pero por reconocer las responsabilidades que llevan consigo la prosperidad y el poder y por

reconocer que las naciones son hoy interdependientes, sus aspiraciones van mas allá de estos

personalísimos fines, para "establecer un orden mundial justo por medios pacíficos, si es posible", según

frase del secretario de Estado norteamericano, Dean Rusk.

Afirmó que los norteamericanos deseaban ver al mundo en paz; desean que tanto los grandes como los

pequeños países estén libres de toda dominación por otros países; no quieren que su país se apodere del

territorio de otros; está dispuesto a que una parte considerable de sus ingresos y de sus conocimientos

técnicos se utilicen para mejorar la suerte de países más jóvenes o menos afortunados. A este efecto, citó

el embajador un párrafo del discurso de toma de posesión del presidente Kennedy, en el que promete la

ayuda a los pueblos subdesarrollados, "Al mismo tiempo—agregó el embajador— el norteamericano

medio ve una mortal amenaza a todas estas aspiraciones en la campaña agresiva del comunismo

internacional. Y está convencido de que el imperialismo soviético se alimenta de la pobreza y el hambre,

donde quiera que existen, y trata de explotar para sus propios fines el universal deseo de gobierno

independiente de los países coloniales. En el mundo moderno, ningún pueblo está tan aislado que no

pueda comparar su suerte con la de las naciones más afortunadas. Hubo un tiempo en que la pobreza

engendraba resignación. Hoy engendra resentimiento y odio. Estas son las emociones que hacen prosperar

la ofensiva comunista."

"Ahora el pueblo norteamericano está profundamente persuadido de que la ofensiva soviética representa

una amenaza para su propia seguridad y para la libertad de los países menos desarrollados. Por ello está

dispuesto a ir muy lejos para hacer frente a esta amenaza. Espera que bastará con la ayuda económica y

otros tipos de ayuda no militar. Pero si es necesario, está preparado para hacer frente con las armas a la

agresión armada."

Insistió el embajador norteamericano en que, aunque las metas generales de la política de su país apenas

han cambiado nada, sí se han modificado los métodos para alcanzarlas, "pero—terminó diciendo—estoy

seguro de que cualquiera que pueda ser el efecto sobre el programa en España y cualquiera que pueda ser

la medida en que las formas existentes de ayuda sean sustituidas por relaciones comerciales y de

inversión más normales, los objetivos fundamentales de la política norteamericana seguirán siendo los

mismos; es decir, ayudar a España, dentro de nuestra capacidad, a hacer el más pleno uso de sus recursos

humanos y materiales, y alentarla y ayudarla a desempeñar un papel principal en las organizaciones

internacionales y especialmente en la batalla cooperativa del mundo libre por el mantenimiento de su

libertad".—Cifra.

 

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