Cariñosa despedida de Mr. Lodge     
 
 ABC.    25/02/1961.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Cariñosa despedida de Mr. Lodge

En respuesta a numerosas preguntas, el embajador de los Estados Unidos en España, Mr. John Davis

Lodge, ha hecho la siguiente declaración a la Prensa:

"Se acerca el momento en que terminaré mi misión como embajador de los Estados Unidos en España.

Los seis años que han transcurrido desde que el presidente Eisenhower me confirió este alto honor han

sido una rica experiencia para mi y para mi familia.

Las relaciones hispano - norteamericanas, fundadas en muchas tradiciones comunes, en una comunidad

de intereses y en el respeto mutuo, han prosperado. Ha sido mucho lo que mediante la amistad hispano-

norteamericana se ha logrado en el fortalecimiento de la posición de Occidente. La ayuda norteamericana

a España no sólo está de acuerdo con los mejores intereses de los Estados Unidos, sino de todo el mundo

no comunista. Estos resultados constructivos de nuestros esfuerzos conjuntos se hallan sometidos a un

ataque, incesante de quienes se dicen nuestros enemigos, y que están dedicados a un esfuerzo cada vez

mayor con el propósito de destruir la posición de fuerza que España representa en esta época de crecientes

tensiones y trastornos internacionales. Nosotros —españoles y norteamericanos—debemos mantenernos

constantes en nuestra unidad, firmes en nuestra resolución y determinados en nuestra consagración, a la

causa común, si es que hemos de afrontar y superar el reto de la agresión comunista.

He escrito a mi sucesor, embajador Anthony Joseph Drexel Biddle, a fin de felicitarle con motivo de su

nombramiento por el presidente Kennedy para el cargo de embajador de los Estados Unidos en España.

Le he dicho que está a punto de iniciar una experiencia memorable, estimulante y profundamente

satisfactoria. Le he ofrecido también hacer todo lo que esté a mi alcance para ayudarle al poner en sus

manos mis responsabilidades. Le deseo éxito en esta importante empresa.

Para nosotros—para mi esposa, para mi hija Beatriz y para mí—han sido estos años de oro. Durante el

curso del trabajo a que hemos estado dedicados hemos acumulado un verdadero tesoro de inapreciables

recuerdos. La magia de esta encantadora y variada tierra, sus majestuosas montañas, sus vastas

extensiones de abrupto paisaje, sus jardines, sus bosques y sus ríos, sus impresionantes monumentos, sus

tesoros de arte e historia y, sobre todo, su valeroso y noble pueblo, estarán con nosotros mientras

vivamos.

Y aunque termina mi misión, pronto ha de empezar la misión de mi hija Beatriz. Pues Beatriz va a casarse

con un joven diplomático español, asegurando así doblemente una continuación de nuestro contacto con

España. ¡No es posible estrechar más los lazos entre dos pueblos! Y así, al abandonar este país

hospitalario, no decimos "adiós", sino "hasta luego, hasta siempre", a nuestros buenos amigos españoles."

 

< Volver