Autor: Amores López, Francisco. 
   España es uno de nuestros mejores amigos, declara a ABC el nuevo embajador norteamericano al llegar a Algeciras  :   
 El señor Forbes Woodward expresó su confianza en los países hispánicos y la pronta liberación de Cuba. 
 ABC.    04/05/1962.  Página: 43-44. Páginas: 2. Párrafos: 41. 

«ESPAÑA ES UNO DE NUESTROS MEJORES AMIGOS», DECLARA A «A B C» EL NUEVO

EMBAJADOR NORTEAMERICANO AL LLEGAR A ALGECIRAS

El señor Forbes Woodward expresó su confianza en los países hispánicos y en la pronta liberación de

Cuba

Algeciras 3. (Crónica de nuestro enviado especial, recibida por teletipo.) Llegó ayer a Algeciras el nuevo

embajador de los Estados Unidos de América en España, señor Robert Forbes Woodward, acompañado

de su esposa, la señora Virginia Parker Cooks.

A las diez de la mañana el Independence salía del puerto de Gibraltar hacia las proximidades del de

Algeciras. En el buque Punta de Europa embarcaron el gobernador militar accidental del Campo de

Gibraltar, general Valero Coll; comandante militar de Marina, don José Palomino Vázquez; alcalde de la

ciudad, señor López Correa; jefe de los servicios de la frontera Sur, coronel Picatoste; personal de la

Embajada de Estados Unidos en Madrid; cónsul general de Norteamérica en Sevilla, señor Tyler, y otras

autoridades y personalidades, así como damas norteamericanas, tóelos los cuales, en unión de los

periodistas y fotógrafos, pasaron a uso de los salones del lujoso trasatlántico, donde los embajadores de

los Estados Unidos fueron saludados en nombre del Gobierno español. A la señora Forbes le fueron

entregados bellos ramos de flores.

Tras un breve cambio de impresiones, los embajadores, autoridades y, demás invitados a la recepción

regresaron al muelle algecireño, donde se había congregado numeroso público. Ya en tierra, el alcalde de

la ciudad pronunció unas palabras de bienvenida a los señores Forbes Woodward, a los que deseó toda

clase de felicidades. Contestó el embajador dando las gracias por la cordial bienvenida y expresó su

emoción, destacando que espera que su labor sea gratísima, ya que cuenta de antemano con la

colaboración de todos. Finalizó sus palabras diciendo que ansía fervientemente poner algo de su parte

para engrandecer, si ello es posible, la amistad, cooperación y afecto entre España y los Estados Unidos

de América. Los oradores fueron muy aplaudidos.

A la una de la tarde, en el hotel donde se hospedaban los nuevos embajadores, el alcalde de la ciudad les

ofreció una copa de vino español, asistiendo autoridades, representaciones y otras numerosas personas,

entre ellas representantes de la casa armadora del buque, consignatarios, etc. Se brindó por la prosperidad

de las dos naciones y transcurrió el acto dentro de un cordial ambiente.

Pasadas las tres de la tarde, los embajadores y personal de la Embajada y del Consulado general

norteamericano en Sevilla se dirigieron hacia nuestra capital, donde los señores Forbes permanecerán un

día, antes de salir para Madrid.

ENTREVISTA CON EL EMBAJADOR

El señor Forbes entregó a los periodistas una declaración breve, pero cordial y amable. Pero nos habíamos

desplazado a Algeciras para solicitar del embajador unas amplias declaraciones. Al principio se nos

aconsejó no solicitarlas, debido a que el señor Forbes pensaría hacerlas en Madrid, después del

cumplimiento de sus obligaciones oficiales. Insistimos. Finalmente, a las doce de la mañana, cuando

intentaba descansar breves minutos, volvemos a saludar al embajador, que tuvo la deferencia de aceptar

nuestras preguntas.

El diplomático es sencillo en el trato, cordial y afectuoso. Habla bastante bien el castellano, aunque con

algunos americanismos propios de los países hispanoamericanos donde ejerció su carrera diplomática,

que comenzó en 1931. Buenos Aires, Bogotá, Río de Janeiro, La Paz, Guatemala, La Habana, Costa Rica,

Uruguay y Chile conocieron de la experiencia y sagacidad del que ahora ocupará la Embajada de su país

en España. También laboró intensamente en Canadá, Oficina de Asuntos de las Repúblicas Americanas

del Departamento de Estado, Embajada de Estocolmo, División de Personal del Servicio Exterior del

Departamento de Estado; ayudantía especial del secretario adjunto de Estado para Asuntos

Interamericanos... También desempeñó la Secretaría Adjunta de Estado para Asuntos Intermeamericanos.

Nació en Minnesota el 1 de octubre de 1908 y se licenció en Arte en la Universidad de su ciudad natal en

1930. Dirigió una entidad impresora y editorial de 1927 a 1930. Es ministro de carrera por nombramiento.

En el rincón del hotel que hemos elegido hay pinturas cubanas. Mi primera pregunta es sobre el porvenir

de Cuba.

—¿ Cómo ve el embajador el futuro de esta nación?

—Es difícil de predecir el porvenir de este entrañable país vecino. Francamente, no tengo idea de cómo se

desarrollarán los acontecimientos.

—¿Confía en Cuba?

—Tengo fe en las raíces democráticas de los cubanos, que insistirán en pro de sus libertades y de los

derechos humanos. Una cosa puedo afirmarle...

—Diga, diga, por favor...

—Cuba no vivirá muchos años bajo un régimen totalitario.

—Embajador, ¿cuál será, en su opinión el porvenir de Hispanoamérica?

—Magnífico. Tengo confianza plena en el porvenir de las naciones de habla española. —Pasemos a su

país. ¿Situación económica actual ?

—Estamos dando cada día pasos más eficaces para, asegurar el desarrollo económico, no sólo para

nuestro beneficio, sino también para el de otros países. Queremos avanzar en la tarea que sirva de

provecho mutuo. No olvidamos a los países amigos... —¿ España ?

—España es uno de nuestros mejores amigos.

—Gracias, señor embajador. ¿Quiere hablar de la situación argentina?

—No estoy bien informado. Por otro lado, no sería apropiado en estos momentos hacer comentarios de un

país que está buscando su senda para encauzar su futura vida política.

Giro a la conversación. Hablo al señor Forbes de la Alianza del Progreso, de la ayuda acordada en Punta

del Este para el desarrollo de Hispanoamérica. Me dice:

—Tengo profunda fe en la política iniciada por el presidente Kennedy para tratar de despertar, un interés

mayor, más profundo, entre los líderes político?, industriales, comerciales, etc., de los países americanos

en relación con la Alianza. Hay necesidad de promover medidas para la evolución de la vida económica y

social de las naciones, al objeto de llevar la ayuda a todos y que todos, puedan disfrutar de los beneficios

de la vida moderna. Hay que esperar mucho a este respecto.

Se acerca la hora de que el embajador ha de acudir a la recepción que le ofrece el alcalde de Algeciras.

Por otro lado, varios amigos íntimos que se encuentran accidentalmente en la ciudad desean saludarle.

Hay que abreviar.

—¿Conocía el embajador nuestro país? —Una sola vez estuve aquí anteriormente. Fue en el año

1951. Permanecí breves días en Madrid. Saqué una impresión que ahora confirmo.

—¿Qué dice de los españoles? —Les admiro y deseo anticipar graneles posibilidades de vivir con ustedes

y trabajar con ustedes en un grato ambiente. Tengo grandes amigos personales en Hispanoamérica, los

cuales tienen una extremada devoción a la Madre Patria, lo que me confirma más mi manera de

pensar de _ustedes. Puedo afirmar que es un privilegio el representar a mi país en España.

—¿ Qué le encargó el presidente Kennedy cuando se despidió de él?

—Me pidió expresar sus saludos personales al Jefe del Estado, al Gobierno y al pueblo español, y

me reiteró los deseos norteamericanos de aumentar en todos los aspectos las relaciones felices de

hoy. —¿Cómo realizará esa intensificación? —Sería presuntuoso por mi parte atribuirme poderes

para ello. Pero aspiro a cumplir tan honroso encargo. —¿Qué sabe de Sevilla? —Sin conocerla la

admiro. El mundo entero habla de ella, de su feria, de su religiosidad, de sus monumentos, clima,

carácter, etc. Soy muy feliz al pensar que dentro de breves horas estaré en la capital andaluza. Desde

Algeciras proyectaba salir para Madrid.

—¿Cambió de parecer?

—La Feria de Sevilla me tienta enormemente. No quiero dejar de conocerla.

—Señor Forbes, ¿quiere despedirse de los lectores?

—Con mucho gusto. Repito mi satisfacción por encontrarme en España y envío a todos los españoles un

cordial saludo, y, por favor, señale que hago las declaraciones con las debidas reservas hasta tanto tenga

el honor de presentar mis cartas credenciales a Su Excelencia el Jefe del Estado español.

Anoche, al filo de las nueve, llegó el embajador a Sevilla. Trae prisa por conocer la ciudad y admirar la

Feria. Sea bienvenido.—AMORES.

 

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