Autor: Massip Izábal, José María. 
   El embajador español en Washington presenta sus cartas credenciales a Kennedy  :   
 La entrevista se celebró dentro de la mayor cordialidad. 
 ABC.    21/06/1962.  Página: 47. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

EL EMBAJADOR ESPAÑOL EN WASHINGTON PRESENTA SUS CARTAS CREDENCIALES A

KENNEDY

LA ENTREVISTA SE CELEBRÓ DENTRO DE LA MAYOR CORDIALIDAD

"Los resultados de los acuerdos hispano-norteamericanos han demostrado la prudencia que los inspiró",

dijo el señor Garrigues "Estados Unidos y España desean la prórroga de sus Tratados y el

estrechamiento de la política económica", contestó el presidente.

«EL AFÁN DEL GOBIERNO DE FRANCO POR MEJORAR EL NIVEL DE VIDA DEL PUEBLO

RECIBE LA MAYOR ATENCIÓN Y ACOGIDA DE MI NACIÓN»

Washington 20. (Crónica de nuestro corresponsal, recibida por "telex".) "Quiero que la mía sea la

embajada de la amistad", ha dicho el nuevo embajador de España.

en Washington, don Antonio Garrigues, que es un hombre que sabe lo que dice y cómo y cuándo hay que

decirlo, a la salida de la Casa Blanca, donde ha presentado sus cartas credenciales al presidente Kennedy.

La audiencia oficial del embajador con el presidente no pudo ser más afectiva. Se autorizó a la Prensa a

entrar en el despacho presidencial, mientras los fotógrafos trabajaban para perpetuar la escena. Ello no es

frecuente. Lo normal es que la Casa Blanca autorice la entrada de los fotógrafos, pero no la de los

reporteros. En tiempos de Eisenhower esto estaba estrictamente establecido.

Mientras se tomaban las fotografías, Kennedy y Garrigues—dos hombres altos y diferentes, irlandés

uno, ibérico el otro—continuaron la conversación iniciada diez minutos antes. Tomadas las fotos,

prosiguió la conversación. Kennedy se sentó en su mecedora, invitó al embajador a sentarse en un sofá

contiguo y siguieron hablando... "Recibí una cálida bienvenida del presidente", dijo Garrigues a "los

periodistas que le estaban esperando en el vestíbulo de la Casa Blanca. En su declaración oficial, el

embajador español subrayó que llega a Washington en un momento en que los resultados de los acuerdos

de septiembre de 1953 han demostrado la prudencia que los inspiró "España—dijo—sigue fiel a esta

política de colaboración en la defensa de Occidente." "Cabe, sin embargo, señalar—añadió—que a lo

largo de este período se han´ modificado sensiblemente las circunstancias en que los acuerdos nacieron."

"Mi país—dijo Garrigues—está entregado a una gran empresa nacional de desarrollo, cuyo objetivo

primordial e indeclinable es la elevación del nivel de vida del pueblo. Es obvio que este desarrollo

interno, cuya realización habrá de requerir ciertas ayudas exteriores, contribuirá a valorizar la

participación española en la defensa de la comunidad occidental".

"El doble propósito de elevar el nivel de nuestra economía y contribuir a las tareas comunes del mundo

occidental ha llevado a mi Gobierno a solicitar su vinculación a las instituciones nacidas en torno a la idea

de la unidad europea. La experiencia, coronada por el éxito, del plan español de estabilización es la mejor

garantía de que mi país no ha de regatear los esfuerzos que sean necesarios."

"Observo con satisfacción—dijo el presidente Kennedy en su contestación oficial al embajador español,

cuyo texto fue facilitado poco después por el Departamento de Estado—que la continua cooperación entre

nuestros dos países en la defensa occidental ha sido de mutuo beneficio en muchos aspectos, y confío en

que los beneficios de esta colaboración continuarán. La prórroga de los acuerdos de 1953 es un deseo

manifiesto en nuestras dos naciones." "Los cambios que se han efectuado en el mundo, y particularmente

en Europa, durante la última década han sido muy significativos para España y Estados Unidos y

subrayan la necesidad de una cooperación regional encaminada a fortalecer la Asociación Atlántica. Creo

que nuestros dos países tienen que reforzar dicha asociación coordinando más estrechamente su política

económica... En esta empresa común pensamos constantemente en la necesidad de compartir sus

beneficios con los países menos desarrollados del mundo. A este respecto, agradezco el interés de España

en la "Alianza para el Progreso", a cuyo plan mi Gobierno da la más alta importancia."

"El afán que su país dedica a la elevación del nivel de vida del pueblo español —acabó diciendo el

presidente—recibirá la mayor atención del pueblo norteamericano, especialmente teniendo en cuenta los

sacrificios que exigió el éxito final del plan español de estabilización económica. Mi Gobierno estudiará

con interés y espíritu de colaboración los planes de su país para un mayor desarrollo económico y

social..."

Por muchas razones pasadas y actuales, la presentación de credenciales del nuevo embajador español al

presidente de Estados Unidos tenía un interés excepcional. Era una cuestión de clima, de estados de

espíritu. Ambos han sido notoriamente cordiales, no sólo para el embajador en su capacidad oficial, sino

en su condición de amigo de Estados Unidos. "Me complace profundamente—dijo Kennedy a

Garrigues—que su país haya enviado a Estados Unidos un amigo como usted para representar a España

en Washington, y conozco los vínculos familiares y de afecto que le ligan a usted a nuestro país. Le

aseguro que esta amistad y admiración es completamente compartida y le repito mi completa y franca

cooperación, así como la de mi Gobierno en su importante misión..."

La de hoy ha sido una interesante jornada diplomática hispano-norteamericana. "Quiero que la mía sea la

embajada de la amistad", ha reiterado Garrigues a los periodistas de la Casa Blanca, después de

despedirse del presidente, "una amistad mayor, mejor y más profunda...".

El primer paso se ha dado y se ha dado bien. Garrigues entiende a este país, y el país entenderá a

Garrigues. Dentro de unos días, el 26, el embajador hablará en un almuerzo en el Club de Prensa. Será el

primer embajador español en hacerlo. El momento presente dará mucha significación y un gran eco a lo

que tenga que decir allí. Aquél será el segundo paso en una misión diplomática de extraordinaria

importancia en el desarrollo de las relaciones, el conocimiento mutuo y la franqueza en el intercambio de

todo orden—político, económico, cultural y militar—entre la vieja España y la joven Norteamérica de las

nuevas fronteras. — José María MASSIP

 

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