1953-1963: dos fechas de la amistad hispano-norteamericana     
 
 ABC.    28/09/1963.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

1953-1963: DOS FECHAS DE LA AMISTAD HISPANO-NORTEAMERICANA

En 1953, la estabilización económica de España y la modificación estratégica que han sufrido el

despliegue de las fuerzas occidentales en virtud de los adelantos científicos de aplicación militar eran

factores variables que una prórroga de los Convenios de 1953 tenía que asimilar en su nueva redacción, y

este legítimo deseo de adaptación, Manifestado por España a su debido tiempo, fue, como era natural,

comprendido por nuestro interlocutor americano, estableciéndose una negociación cuyos resultados han

sido la firma del 26 de septiembre de 1963 de varios documentos, anejos, declaraciones y comunicados,

cuyo conjunto reglamenta una nueva manera de entender la cooperación hispano-norteamericana,

sintonizada con el tiempo de hoy.

Es evidente que el perfeccionamiento de las armas de combate, y en especial de los cohetes

intercontinentales, ha "acortado", en la práctica, las dimensiones del escenario militar, trastornando la

vieja noción del espacio geográfico, merced a la ubicuidad del armamento actual, capas de alcanzar con

sus proyectiles cualquier punto del globo en un plazo de tiempo prácticamente desdeñable. La estrategia

moderna ha provocado, como consecuencia directa, la diplomacia total y la homogeneidad de la defensa

en el interior de cada bloque rival.

Esta unificación del campo diplomático, consecuencia de la capacidad de alejamiento de los nuevos

proyectiles intercontinentales, es un fenómeno que ha tenido lugar justamente después de la firma de los

Convenios de 1953 entre España y los Estados Unidos. Conviene recordar que el primer cohete

intercontinental ruso fue lanzado en 1936, y el primer "Sputnik" comenzó sus revoluciones alrededor de

la Tierra en Í957. Las rampas de lanzamiento de cohetes occidentales se establecieron a finales del mismo

año. La guerra tomaba desde entonces su nuevo aspecto planetario.

En el interior de la nueva estrategia mundial, el papel de las tres bases aéreas —Morón, Torrejón y

Valenzuela—de empleo conjunto hispano-norteamericano, y de la base aeronaval de Rota, que no

modifican ni sus guarniciones ni sus funciones, tema forzosamente que adaptarse a esta realidad, con una

articulación definida de la cooperación entre los dos países y, sobre todo, de un reconocimiento preciso de

la solidaridad, ante un posible ataque de tercero contra la integridad territorial de cualquiera de los dos

firmantes del nuevo Acuerdo.

En la Declaración conjunta del 26 de septiembre de 1963 se reglamentan estas exigencias de la actual

realidad estratégica mundial. "Una amenaza contra cualquiera de los dos países afectaría conjuntamente a

ambos", dice el texto, que establece de mutuo acuerdo un Comité Consultivo hispano-norteamericano

como institución ejecutiva de aquella declaración de principio. Nada más lógico que si la nueva estrategia

fuerza a los participantes en una misma alianza a estrechar sus relaciones para responder a la ubicuidad de

la amenaza, los nuevos documentos de prórroga recojan en sus textos lo que es una simple realidad

militar. La solidaridad ante la amenaza y la solidaridad de la, respuesta, que no estaban explícitamente

definidas en los textos de 1953, encuentran así en los de 1963 una redacción inequívoca, a la que España

tenía perfectamente derecho. Los Estados Unidos han reconocido esta verdad, y el Comité Consultivo se

encargará de enlazar a los dos Gobiernos, de España y de Estados Unidos. Ante la creciente amenaza

comunista y la evolución de las modernas armas de combate, era imprescindible que España participase

de manera mucho más activa en los organismos de decisión y de ejecución de la defensa occidental.

La alianza entre España y los Estados Unidos es una alianza que podríamos llamar "natural", porque ni

España ni los Estados Unidos comprenden la defensa del mundo occidental fuera de la comunidad de los

pueblos atlánticos y a través de un mecanismo de pacto bilateral que ha demostrado su eficacia durante

diez años con más eficacia y solidez que otros Acuerdos similares en plena crisis interna. Esta amistad,

nacida gracias a la mutua y reciproca lealtad de dos naciones unidas, es una bella garantía de la paz.

 

< Volver