Autor: Marco Linares, Victoria. 
 La guerra del Sahara. 
 Ni fosfatos ni pesca  :   
 Los saharauis no admiten ser despojados de sus riquezas. 
 El Alcázar.    09/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

LA GUERRA DEL SAHARA

Los saharauis no admiten ser despojados de sus riquezas

Cuando hace pocas semanas Marruecos anunciaba el restablecimiento de la normalidad en el Sahara y la

continuación del transporte de los fosfatos por medio de camiones de industriales canarios, los saharauis

anunciaron igualmente su firme actitud de no cesar en la lucha sin cuartel que mantienen desde hace más

de un año, contra el usurpador de sus derechos y el invasor de sus territorios.

Sólo que esta vez la ofensiva no se limitarla a las tropas marroquíes o los elementos civiles importados

desde Marruecos, para ocupar de alguna forma las ciudades del Sahara, sino que, claramente, advirtieron

su decisión de concluir las contemplaciones que hasta aquel momento habían tenido con quienes, como

los trabajadores españoles, consideraban ajenos a los intereses que allí se ventilaban.

Es decir, que quienes colaborasen con los marroquíes dejarían de ser considerados con algún miramiento

y podrían correr la misma suerte que los invasores.

La reciente noticia de un nuevo ataque del Ejército de Liberación Saharaui, a las puertas de Aaiún,

hostigando la caravana de camiones demuestra una vez mas no sólo la inestabilidad marroquí en el Sahara

y el riesgo de utilizar camiones para el transporte del mineral hasta el lugar de embarque, (puesto que es

sabida la destrucción total de la ingente obra de ingeniería realizada por España para el transporte de los

fosfatos), sino la confirmación de que los saharauis no avisaron en vano, porque, según dijeron, no

pueden permitir que se les expolien sus riquezas, ni las del subsuelo ni las del mar, donde tampoco

quieren que la abundancia de pesca del banco sahariano se agote ante la campaña de azote a que ha sido

sometido.

Lo cierto es que cada día la situación es más crítica para Marruecos y Mauritania.

Marruecos viendo como se debilitan sus efectivos a lo largo de un gran territorio para mantener una

quimera expansionista que acabará por absorberle a él mismo, y Mauritania comprobando la realidad de

la presencia en su territorio de un aliado que, mientras las circunstancias le sean adversas, se limitará

como hasta aquí, a imponer su voluntad al Gobierno mauritano utilizando sus soldados como carne de

cañón al mando de oficiales marroquíes, puesto que Mauritania no puede valerse por si misma, con unos

efectivos militares que no pasando del 1.800 el año pasado y habiendo sufrido pérdidas mucho mayores a

lo largo de este primer año de lucha, han debido ser remplazados varias veces en los últimos meses por

elementos civiles.

De cualquier forma la presencia en Mauritania del supuesto aliado marroquí, o la del Polisario, que trae

en jaque al exhausto gobierno de aquel país, evidencia que los mauritanos han perdido el sosiego y la

independencia y pagan a un precio muy alto su vasallaje a Rabat.

EL POLISARIO NO CONCEDE TREGUA

Una de las últimas operaciones en el sureste de Mauritania en el puesto de Fnattm, dio un balance de 37

soldados mauritanos muertos, centenares de bajas entre heridos y desaparecidos y la captura de todos los

medios de que disponían en este puesto, que fueron capturados.

En el mismo día hubo otra operación entre Quid, en la frontera con Mali, con la nueva táctica de los

Ejércitos de Liberación Saharaui, atacando a su enemigo más allá de la retaguardia previsible, como es la

frontera del sureste con Mali o Senegal, para hacer desplegar sus fuerzas en núcleos más vulnerables.

Todo ello explica la política de silencio que a todo precio se pretende mantener respecto al Sahara.

Se da el caso de que, para evitar con mayor eficacia, la difusión de noticias, Hassan ha concluido con una

pequeña industria que beneficiaba a canarios y saharauis. Ahora él será únicamente quien pueda

beneficiarse, pues no permite desplazamientos de saharauis, Las Palmas para comprar mercancía a los

canarios. Las venden directamente los marroquíes que serán los únicos autorizados para salir del Sahara.

Victoria MARCO LINARES

 

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