Don Marcelino Oreja defendió el tratado con Estados Unidos. 
 El Gobierno no tiene que dar cuenta de la reforma política más que a nuestro pueblo.     
 
 Informaciones.    24/06/1976.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 31. 

CORTES

DON MARCELINO OREJA DEFENDIDO EL TRATADO CON ESTADOS UNIDOS

«El Gobierno no tiene que dar cuenta de la reforma política más que a nuestro pueblo»

* NO SE HACE LA POLÍTICA EXTERIOR QUE SE QUIERE, SINO LA QUE SE PUEDE

* ALIANZA MILITAR HISPAÑO-NORTEAMERICANA

MADRID, 24 (INFORMACIONES)

QUIERO dejar bien claro que a nadie tiene que dar cuenta el Gobierno de la reforma política más que a

nuestro propio niebla. La representatividad de nuestras instituciones no puede someterse a juicio de

ningún país, por muy amistosas que sean con él nuestras relaciones. La única homologación válida es la

que resulte de la voluntad libremente expresada, de todos los españoles.» Esto dijo ayer el ministro de

Asuntos Exteriores, don Marcelino Oreja Aguirre, en su intervención ante la comisión de Política Exterior

de las Cortes, para someter a su dictamen el texto del tratado hispano-norteamericano firmado en. Madrid

el 24 de enero de este año por el secretario de Estado. Mr. Henry Kissinger. y el entonces ministro de

Asuntos Exteriores de José María de Areilza.

Destaca que «política exterior y política interior son las dos caras de una misma moneda, y entre ambas

existe una relación en donde la primacía corresponde a la política interior; no se puede pretender que la

política exterior merezca crédito si no refleja la política interior». «La presencia de un país - continuó

diciendo - en el concierto de las naciones debe partir de la atenta consideración de lo que se es y de lo que

se puede ser, de manera que los propósitos respondan exactamente a las posibilidades reales de cada

momento histórico. De todo lo cual resulta una afirmación básica: no se hace la política internacional que

se quiere, sino la que se puede.»

Antes de entrar en el análisis del texto del Tratado con Estados Unidos, don Marcelino Oreja trazó las

grandes líneas de la política de su Departamento, que, con sus propias palabras resumió así: «Para que

España se encuentre segura, son fundamentales la región euroafricana en que estamos enclavados, el

Mediterráneo, el Atlántico y Europa misma.»

«España tiene una preocupación muy especial y una responsabilidad concreta en el mantenimiento de la

paz y la seguridad en la región que se extiende al norte y al sur del Estrecho, entre el Atlántico y el

Mediterráneo. A ello aportamos nuestra buena relación con Portugal y nuestros esfuerzos constantes en

favor de la paz y el entendimiento con todos los países del Magreb.»

GIBRALTAR Y EL MEDITERRÁNEO

«Seguimos confiando en que, por medios pacíficos, se llegue a eliminar el factor de inestabilidad que

constituye el hecho colonial de Gibraltar. Su integración a España, que es un constante empeño de todos

los Gobiernos y de todos los españoles, sea cual fuere su ideología, constituye un objeto primordial de

nuestra acción exterior.

España concibe al Mediterráneo como zona de cultura, área de comercio y vínculo de unión en la que

deban prevalecer la paz y la cooperación. España está dispuesta a participar en todos los esfuerzos que se

lleven a cabo para coordinar e impulsar la concordia y harmonización de voluntades entre los países

ribereños. Al no ser el Tratado Hispano-Norteamericano una alianza militar. España no está obligada a

tomar parte, directa ni indirectamente, en situaciones de conflicto en el Mediterráneo que no afecten a sus

interesas nacionales.»

O. T. A. N.

«La vinculación de España, a través de los Estados Unidos, con la defensa atlántica ha de contribuir a

potenciar nuestros intereses. Nuestra política con respecto a la Alianza del Atlántico Norte debe estar, por

el momento, basada en un estudio desapasionado de sus virtualidades y de sus implicaciones. Importa a

España perfeccionar aún más su seguridad y su cobertura, pero sin dejar de ponderar, de manera

consciente, las consecuencias de su participación en una alianza militar.

C.E.E.

«Se ha dicho que. España no sería comprensible sin Europa, ni Europa sin España. Consecuente con esta

realidad, el Tratado Hispano-Norteamericano reconoce explícitamente la aspiración de España a

integrarse en las Comunidades Europeas. Y en el mensaje con que remitió al poder legislativo, el

presidente de los Estados Unidos hizo hincapié en su esperanza de que contribuya a la incorporación de

España a Europa. Si nuestras relaciones con Estados Unidos limitan inevitablemente nuestro margen de

opciones, no nos privan por ello de una amplia serie de posibilidades de adecuación, que podemos y

debemos explotar al máximo.»

RELAONES CON TODOS LOS PAÍSES

,«Hay un aspecto fundamental al que, por su carácter general, quiero hacer referencia: la normalización de

las relaciones de España con todos los países del mundo. Las que mantenemos con los Estados Unidos,

entendidas como dato beneficioso en el proceso de distensión, no contradicen, sino que apoyan la

necesidad de que nuestras relaciones internacionales, al Este y al Oeste, al Norte y al Sur. recobren la

normalidad. La inexistencia de relaciones diplomáticas debe ser reflejo únicamente de situaciones

extremas. En todas los demás casos, los niveles de amistad o de cooperación pueden y deben graduarse

dentro de las relaciones diplomáticas.

El Gobierno tiene el propósito de participar de manera consciente en la cooperación multilateral, tanto en

el terreno político como en el económico y social. Muy especialmente entiende esta cooperación dentro

del sistema de las Naciones Unidas, lugar de encuentro y foco de la cooperación de los pueblos. En el

umbral de la sociedad industrial, España debe ser un factor positivo en el diálogo entre el Norte

desarrollado y los pueblos que aspiran al desarrollo.»

EL TRATADO

Después de trazar las directrices de la política exterior de nuestro país, el ministro de Asuntos Exteriores

expuso a los procuradores el esquema del tratado con los Estados Unidos, poniendo de relieve que este

tratado se inserta dentro de las líneas generales de nuestra política internacional y que el Gobierno no

desea hurtar al conocimiento del pueblo español. a través de las Cortes, ninguno de los acuerdos que

acompañan al tratado, para disipar así cualquier sospecha de que puedan existir cláusulas secretas. Don

Marcelino Oreja afirma que no las hay y que la declaración de principios de julio de 1974 es el único

documento ajeno al tratado al que éste reconoce validez.

«Según el tratado - dijo más adelante el ministro de Asuntos Exteriores - el incumplimiento de los

compromisos económicos contraídos no podría, en todo caso, producir más efecto que la enervación del

tratado como consecuencia de su violación unilateral. Por nuestra parte, los compromisos aceptados por el

Gobierno español serán llevados a la práctica de acuerdo con nuestras propias leyes. Se trata, en suma, de

un procedimiento perfectamente normal de acuerdos de esta naturaleza.»

NO INJERENCIA

«Ahora bien, ni puedo ni quiero dejar de señalar a los señores procuradores que a la resolución por la que

el Senado norteamericano ha aprobado el tratado le ha sido añadida una declaración que. si bien no forma

parte del mismo, ni condiciona en absoluto su contenido, exige por mi parte una puntualización al

respecto.

En dicha declaración se ex-presa el deseo de que el tratado sirva para apoyar y promover el desarrollo de

España hacia instituciones libres. Igualmente reitera la necesidad de que la ayuda económica a España sea

aprobada año por año. Estos propósitos pueden interpretarse como un intento de fiscalizar la política

interna española. Ante el riesgo de una interpretación semejante, quiero dejar bien claro que a nadie tiene

que dar cuenta el Gobierno de la reforma política más que a nuestro propio pueblo. La representatividad

de nuestras instituciones no puede someterse a juicio de ningún país, por muy amistosas que sean con él

nuestras relaciones. La única homologación válida es la que resulte de la voluntad, libremente expresada,

de todos los españoles.»

ALIANZA MILITAR

Dentro de las líneas del tratado, es preciso destacar la creación de un Consejo hispano-norteamericano,

presidido por los ministros de Negocios Extranjeros y del que forman parte, como miembros

permanentes, los jefes de ambos Estados Mayores. De este Consejo dependerán tres comités encargados

de asegurar la cooperación económica, científica, tecnológica, cultural y educativa. Asimismo, está

prevista la creación de un Comité Militar Conjunto, presidido por el jefe de la Junta de jefes de Estado

Mayor de los Estados Unidos y por el jefe del Alto Estado Mayor de España. A través de este Comité

Militar Conjunto, subordinado también el Consejo, se constituye el Estado Mayor Combinado de

Coordinación y Planeamiento como órgano coordinador de la relación defensiva bilateral, que será el

vehículo que proporcione a nuestras Fuerzas Armadas la doctrina e información de los Estados Unidos

necesaria para llegar a la coordinación estratégica, táctica y logística.

DESNUCLEARIZACION

Don Marcelino Oreja dio mucha importancia a la retirada de los submarinos nucleares, que quedará

completada antes del 1 de julio de 1979 y la estipulación de que los Estados Unidos no almacenarán

armas ni componentes nucleares en territorio español" Con esta desnuclearización dejará España de

constituir un objetivo militar de primer orden para el Pacto de Varsovia."

AYUDA MILITAR

"Respecto a la ayuda militar - continuó diciendo el ministro de Asuntos Exteriores -, en el tratado los

Estados Unidos ofrecen una línea de crédito de seiscientos millones de dólares para los cinco años de su

vigencia y un volumen de dotación de setenta, y cinco millones de dólares. Igualmente contribuyen con

cincuenta millones de la Red de Alerta y Control. La ayuda para enfrentamiento es de diez millones de

dólares.

Por otra parte, el Gobierno de los Estados Unidos se compromete a ofrecer a precios muy favorables

cuatro dragaminas y un buque nodriza de dragaminas para la Marina y facilitar, a la mayor brevedad, la

compra por España de setenta y dos aviones de caza ligeros "F-16" u otros de características similares.

Igualmente, en el Tratado se hace referencia a la posibilidad de llegar a un acuerdo con las fuerzas aéreas

norteamericanas para la sustitución de los aviones "Phanton" que actualmente utilizan nuestras fuerzas

aéreas.

Se establece igualmente que el material obtenido en virtud del tratado podrá ser utilizado para legítima

defensa y para participar en medidas colectivas, adoptadas de acuerdo con la carta de las Naciones Unidas

con el propósito de mantener o restaurar la paz internacional.

AYUDA CIVIL

"Respecto a la ayuda económica civil, su volumen ha sido elevado a treinta y cinco millones de dólares,

doce de ellos, destinados a proyectos culturales y veintitrés, a fines científicos y tecnológicos. Además

existe el compromiso de negociar el establecimiento de un centro de energía solar hispano -

norteamericano, centro que puede tener una gran importancia para la política energética española.

El Gobierno norteamericano reitera asimismo su juicio favorable, al deseo español de integrarse

plenamente en la Comunidad Económica Europea, que en 1976 no representa ya un objetivo posible

como en 1970. sino uno muy probable, por lo que la actitud norteamericana tiene doble valor. Por último,

se ha conseguido que se comprometa a intensificar las consultas para buscar la manera de que España

pueda beneficiarse del sistema generalizado de preferencias, establecido por Norteamérica en 1974.´´

El ministro de Asuntos Exteriores concluyó: "Considera el Gobierno que este tratado es conveniente para

el interés nacional y espera que tal criterio sea compartido por la Comisión."

INFORMACIONES

24 de julio de 1976

 

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