Autor: Massip Izábal, José María. 
 Washington. 
 Kennedy y Castiella se entrevistan en la Casa Blanca en un ambiente de extremada cordialidad  :   
 El presidente ha expresado la satisfacción que le produce la renovación de los Acuerdos hispano-americanos. 
 ABC.    10/10/1963.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

WASHINGTON

KENNEDY Y CASTIELLA SE ENTREVISTAN EN LA CASA BLANCA EN UN AMBIENTE DE

EXTREMADA CORDIALIDAD

El presidente ha expresado la satisfacción que le produce la renovación de los Acuerdos hispano-

norteamericanos

LA POSICIÓN ESPAÑOLA EN EL PANORAMA INTERNACIONAL,Y EN ESPECIAL RESPECTO

A IBEROAMÉRICA Y ÁFRICA DEL NORTE,FUERON LOS PUNTOS PRINCIPALES DE LA

CONVERSACION

Washington 9. (Crónica de nuestro corresponsal, por "telex".) Un ambiente de extremada cordialidad y un

examen general de las relaciones entre Estados Unidos y España han sido las notas dominantes de la larga

entrevista celebrada en la mañana de hoy en la Casa Blanca entre el presidente, John F. Kennedy, y el

ministro español de Asuntos Exteriores, don Fernando María Castiella, a quien acompañaba el embajador,

don Antonio Garrigues.

El presidente ha expresado al ministro, según informes, la satisfacción que le había producido la

renovación de los Acuerdos hispano-norteamericanos que regulan la presencia de bases conjuntas en la

Península y el intercambio de documentos a los efectos defensivos, económicos y culturales entre ambos

países.

La posición general española en el panorama europeo e internacional, la cooperación entre Washington y

Madrid, la especial conexión española con Iberoamérica y su posición relativa al África del Norte han

sido los principales asuntos tratados entre los señores Kennedy y Castiella durante su conversación.

A la salida de la entrevista, un periodista americano se ha referido a los Acuerdos defensivos firmados

recientemente y ha comparado con el O. T. A. N. la relación actual de España con Estados Unidos,

preguntando al señor Castiella si ello es, en efecto, así.

—España no ha pedido ni está interesada en incorporarse al O. T. A. N.—contestó el ministro español—;

pero reconozco que, dentro de un "status" muy similar, nuestra relación bilateral con Estados Unidos es

hoy quizá más vigorosa y franca, debido a las divergencias existentes dentro de la alianza atlántica. La

firma del nuevo Acuerdo quinquenal significa una cooperación defensiva mucho más estrecha y una

colaboración mucho más activa que hasta ahora.

—¿Qué opina el Gobierno español de los recientes golpes de Estado de la América latina?

—No intervenimos en modo alguno en los asuntos internos de los países americanos, según la definición

de la doctrina Estrada. Nuestra política es considerar a las Repúblicas americanas como hermanas

nuestras, y queremos mantener con ellas las relaciones más liberales y fraternas.

En los círculos diplomáticos informados de esta capital se subraya hoy la gran cordialidad con que se ha

desarrollado el viaje y los contactos del señor Castiella con las autoridades del Gobierno de Estados

Unidos. Se ha puesto de manifiesto repetidamente, sobre todo en el curso de las gestiones finales que

llevaron a la firma de los Acuerdos del 26 de septiembre, en la entrevista de ayer con Mr. Dean Rusk, en

la que se firmaron los nuevos Acuerdos de intercambio cultural—seguida de un almuerzo "de trabajo" en

el mismo Departamento de Estado—, y, en fin, en la conferencia de hoy con el presidente en la Casa

Blanca. En la sede de la O. N. U., donde el señor Castiella preside la Misión española desde su llegada a

Nueva York, se ha manifestado también ostensiblemente la cordialidad de la Misión americana hacia el

ministro español, a quien ofrece mañana una comida el embajador jefe de la Delegación, Mr. Adlai

Stevenson.

Dichos círculos subrayan hoy, como nota sintomática del momento, el contrasté entre la cordialidad con

España y la frialdad con Francia, e indican el temor de Washington de que sus diferencias con De Gaulle

lleguen a un punto de crisis en el futuro, a pesar de los rumores de un posible viaje del presidente francés

a este país en los primeros meses de 1964. El ministro francés del Exterior, M. Couve de Murville—

coincidiendo aproximadamente con la estancia del señor Castiella-—ha celebrado conferencias con el

secretario de Estado y el alto personal del Departamento, así como con el presidente Kennedy, sin que se

haya conseguido producir un mínimo de acercamiento entre las posiciones cada vez más dispares de

Washington y París. Y ello no solamente en el terreno de la estrategia común occidental dentro del cuadro

del O. T. A. N., sino incluso en los problemas de una cooperación política, económica y diplomática, cada

vez más afectada por la disidencia francesa. "Dos días de conversaciones ministeriales con los

,franceses—comentaba anoche un diplomático norteamericano— parecen haber persuadido a la

Administración que el general De Gaulle no desea mejorar sus relaciones con Washington en ninguno de

los puntos de fricción entre los dos países."

En efecto, ninguna de las diferencias con Francia sobre Europa, Inglaterra y la Alianza occidental se

han suavizado. Al contrario, parece haberse reforzado la convicción de que De Gaulle está dispuesto a

intensificar su independentismo militar, nuclear y político frente a Estados Unidos. Especialmente con

respecto a la República Federal alemana, la situación inquieta a Washington, porque teme que la "relación

especial" patrocinada por De Gaulle, y más o menos compartida por el canciller saliente, doctor

Adenauer, pueda provocar un día, si no es corregida por el equipo Erhard, un conflicto de intereses

políticos y estratégicos a expensas de Inglaterra y Estados Unidos, y producir un daño muy grave al

concepto de la unidad occidental. La persistente oposición gaullista a toda negociación con Moscú—

como el Tratado antiatómico y las próximas conversaciones Kennedy-Gromyko, relativas a una segunda

prohibición atómica en los satélites espaciales—, y. por otra parte, el desafiante separatismo nuclear

francés, no han hecho más que reiterarse, a veces penosamente, en las conversaciones con M. Couve de

Murville.

A los ojos de algunos observadores diplomáticos, la presencia coincidcnte de Couve de Murville y

Castiella en Washington ha subrayado significativamente, por simple contraste, la cordialidad de

relaciones del lado español y la frialdad de actitudes del lado francés.—José María MASSIP.

 

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