Ha regresado de Norteamérica el ministro de Asuntos Exteriores  :   
 Ante el Sr. Muñoz Grandes, que acudió a recibirle, se refirió al éxito diplomático de España. 
 ABC.    15/10/1963.  Página: 42. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

HA REGRESADO DE NORTEAMERICA EL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES

Ante el Sr. Muñoz Grandes, que acudió a recibirle, se refirió al éxito diplomático de España

En la mañana del domingo, llegó a Barajas procedente de Nueva York, el ministro de Asuntos Exteriores,

don Fernando María Castiella, quien ha presidido la delegación española en la XVIII Asamblea General

de las Naciones Unidas.

Al descender del avión, el señor Castiella fue saludado por el vicepresidente del Gobierno, capitán

general Muñoz Grandes; subsecretario del Aire, general Gil de Mendizábal, que representaba al ministro,

y segundo jefe de la región central aérea, general Juste, con quienes pasó revista a la compañía del

Ejército del Aire que le rindió honores. También acudieron a dar la bienvenida al ministro de Asuntos

Exteriores, y subsecretario del Departamento, señor Cortina; el embajador de los Estados Unidos y alto

personal del Ministerio.

Con el Sr. Castiella regresaron los restantes miembros de la misión española, compuesta por los directores

generales de Información Diplomática, señor Martín Camero; de Política Exterior, señor Sedó; de

Organismos Internacionales, señor Elorza; de Relaciones Culturales, señor Laserna; el director de

personal, señor Moro, y el jefe del gabinete técnico del Ministerio, señor Oreja Elósegui.

Ante los informadores de la Prensa, radio y televisión, el ministro de Asuntos Exteriores pronunció las

siguientes palabras:

"No puedo ocultar que estoy muy satisfecho de regresar a España, y sería insincero también si no dijese

que vengo muy complacido por los resultados de tres semanas de esfuerzos tesoneros llevados a cabo en

los Estados Unidos.

Quiero agradecer en estos momentos, de una manera especialísima, a cuantos nos han alentado

patrióticamente desde España, empezando por mi general, el capitán general Muñoz Grandes, de quien

siempre me he considerado como un soldado y de quien he recibido siempre las máximas enseñanzas para

servir a España con todo tesón y con todo denuedo. Quisiera dar las gracias también a todos mis

colaboradores. Yo nunca olvido aquel epitafio que un magnate norteamericano, el fundador de las acerías

de Pittsburgo, puso sobre su tumba: "Aquí yace—reza ese epitafio—un hombre que tuvo el talento de

rodearse de otros hombres de más talento que él." Quiero dar las gracias a mis colaboradores al pisar

tierra española de una manera especialísima; pero por encima y sobre todo, y por último, quiero rendir un

tributo de respeto y adhesión, de admiración y de fervor a quien sé debe toda esta labor, estas grandes o

pequeñas victorias que hayamos obtenido, al Generalísimo Franco, nuestro guía, nuestro Caudillo; el que

ha sabido desde hace tantos y tantos años llevar con pulso firme el timón de la política exterior de España

y de la política en general para el engrandecimiento de nuestra Patria."

 

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