Autor: Massip Izábal, José María. 
   En un largo análisis el Washington Post llega a la conclusión de que no habrá interrupción de la ayuda militar     
 
 ABC.    23/02/1964.  Página: 55-56. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

Washington 22. (Crónica de nuestro corresponsal, recibida por "telex".) En un lago análisis de su

corresponsal diplomático, Murrey Marder, el ´´Washington Post" de hoy llega a la conclusión de que no

habrá interrupción en la ayuda militar que Estados Unidos presta a España. "Parece un hecho cierto—

escribe el competente y bien informado corresponsal—que España no perderá la ayuda norteamericana

como represalia por su comercio con Cuba, al comprobarse el gran interés de la Flota de Estados Unidos

en las bases españolas.

Comentando la confirmación de los informes según los cuales unidades de la escuadrilla nuclear "Polaris"

se dirigen desde la rada escocesa de Holy Loch a la base naval hispano-norteamericana de Rota, al sur de

la Península, el corresponsal destaca la coincidencia entre el movimiento de submarinos hacia España y el

desacuerdo entre Washington y Madrid sobre el intercambio comercial con Cuba, y dice:

"Los altos funcionarios del Departamento de Defensa niegan que haya habido ninguna intención de hacer

coincidir el movimiento de los "polaris" con la disputa sobre el comercio de España con Cuba. Los planes

relativos a la nueva escuadrilla habían estado varios meses en preparación", dice el corresponsal,

añadiendo:

"Sin embargo, es obvio que la coincidencia es conveniente para la causa española." Según Marder hay

dos soluciones al "impasse" creado por las estipulaciones de la Ley de Ayuda Exterior, votada por el

Congreso en diciembre, contra las naciones que, en ciertas condiciones, comercien con la Cuba de Castro.

La primera es que la Administración puede decidir que España ha tomado las "disposiciones necesarias"

para ajustarse a la prohibición del comercio con Cuba. La segunda, que el presidente emplee la autoridad

que le confiere la misma ley para renunciar al corte de la Asistencia por razones de "seguridad nacional".

Creo que el comentario que antecede refleja bastante bien la atmósfera washingtoniana del momento en

relación con la cuestión española. La declaración formulada en Madrid después del Consejo de Ministros

de ayer apenas ha alcanzado el cierre de la Prensa de la mañana de hoy, pero lo recoge la Prensa de la

tarde y lo hará la de mañana domingo. Durante la jornada, los noticiarios de la radio la han estado

repitiendo en sus emisiones horarias. Puedo anticipar que la declaración, que los círculos periodísticos y

diplomáticos consideran sólidamente razonada, será objeto de comentarios editoriales en la Prensa, que

lleva días siguiendo con gran atención el desarrollo de la situación, agudizada ahora con los acuerdos

sobre los "polaris" para Rota.

La situación especial en las relaciones entre España e Hispanoamérica, la referencia a la doctrina Estrada

y los matices de la coexistencia entre Cuba y España, han sido calificados como absolutamente

razonables y explicables dentro del cuadro histórico, cultural y humano del mundo hispánico. Asimismo,

la referencia a la cooperación hispano-norteamericana en virtud de los Tratados bilaterales entre ambas

naciones, y la anomalía que representaría toda decisión unilateral en perjuicio de los mismos, ha

impresionado en los medios diplomáticos y militares de esta capital. Todos ellos expresan hoy su

convicción de que una vez realizadas las necesarias clarificaciones, el incidente quedará prontamente

superado.

A este respecto, puedo añadir que a primeros de la semana próxima continuarán en el Departamento de

Estado las conversaciones iniciadas ayer por el embajador español, señor Garrigues y sus colaboradores

diplomáticos con los señores Alexis Johnson, Tyler y Malley, dentro del mismo espíritu de buena

voluntad manifestado en la conferencia de ayer.—J. M. M.

 

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