Encuestas ocurrenciales. 
 ¿Bases, sí; bases, no?     
 
   16/11/1968.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

¿BASES, SI; BASES, NO?

A falta de un Instituto Superior Español de la Opinión Pública (que, dicho sea de paso, buena falta está

haciendo en el país) que sondease a los ciudadanos acerca de si son partidarios de la renovación de los

Acuerdos con los Estados Unidos, habíamos pensado echarnos a la calle nosotros mismos a realizar tan

importante encuesta. Pero hete aquí que se puso a llover, lo que nos hizo desistir de nuestro propósito.

Otra vez será. De todos modos, un sondeo de tanta trascendencia no podía faltar. Y aquí está.

"¿Bases sí o bases no?", podíamos haber preguntado a nuestros compatriotas. Estas podían haber sido sus

respuestas:

UN GUARDIA (municipal): Bases, bases. Ahora que están los rusos dando vueltas por el Mediterráneo,

¿qué quiere usted: quitarlas? Je, je...

UN PELUQUERO: Yo de estrategia militar no entiendo mucho, pero por lo que oigo aquí, el cliente es

partidario, en general, de que haya bases, pero sin haber guerra. Eso, el cliente, ya le digo...

UN ESTUDIANTE: Mi opinión es que el, que haya o no haya bases lo tendría que decidir la base. La

base del país, quiero decir. Yo, por mi parte, estoy en contra, por supuesto.

UN BARRENDERO: ¿Cómo bases? ¿Pero no habíamos quedado ya en que se las llevaban? Eso es lo que

le había oído yo decir al Julián...

UN AMA DE CASA: De esas cosas se ocupa mi marido. A mí pregúnteme usted de los precios en el

mercado y verá usted qué cosas se van a oír. ¡Pero de bases...!

UN TAXISTA" A mí me parece muy bien que haya bases militares, ¿sabe usted? Mientras siga habiendo

guerras, ¿cómo no ha de haber bases? Pero cada uno en su casa, ¿me comprende usted? A ver si me

entiende usted lo que le quiero decir...

UN VENDEDOR DE PERIÓDICOS: Yo no renovaría. Se lo digo de verdad. Y no había de pasar nada.

Uno se lee aquí todo lo que se escribe, y lo que yo le digo es que aunque no renovásemos nos habían de

seguir ayudando igual que ahora, con la ventaja de que el peligro se habría ido para otro lado. ¿No ayudan

los americanos a otros países sin tener bases en ellos? Yo no renovaría...

UN CONCEJAL: Déjeme a mí de bases, déjeme a mí de bases. Menudo cacao tenemos organizado en

Madrid para estar pensando en otras cosas...

UN PERIODISTA (en paro): Si de mí dependiera, fuera las bases y política de neutralismo activo. ¡Nos

iban a ayudar los dos bandos! Por lo menos, nos respetarían los dos.

UN LIBRERO: Yo creo que hay que ir progresivamente al desarme total y controlado. Por lo tanto,

sobran todas las bases. Por cierto que acaba de salir un libro de Foelnich sobre este tema.

UN VENDEDOR AMBULANTE: Hombre: la retirada de las bases tiene sus ventajillas, como la de que

se aleja el peligro atómico. Pero también hay que pensar en los perjudicados: propietarios de pisos,

técnicos, intérpretes, etcétera.

UN ESCRITOR: Tal como está el mundo y con Nixon en la Presidencia, unas bases aquí no se pagan ni

con todos los dólares del planeta...

UN CAMARERO: Le diga que sí o le diga que no, ¿qué más da? ¿Sabe usted lo que haría yo? Poner

bases americanas, pero poner también bases rusas. Sería la manera más segura de que no cayera aquí

ningún pepinazo en caso de conflicto...

 

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