Autor: Massip Izábal, José María. 
 Primera conferencia de prensa del secretario de Estado. 
 Consideramos importantes nuestras bases en España y nuestras relaciones amistosas  :   
 Con este espíritu seguiremos las negociaciones hacia mediados de mes. 
 ABC.    08/04/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

PRIMERA CONFERENCIA DE PRENSA DEL SECRETARIO DE ESTADO

«CONSIDERAMOS IMPORTANTES NUESTRAS BASES EN ESPAÑA Y NUESTRAS

RELACIONES AMISTOSAS»

«Con este espíritu seguiremos las negociaciones hacia mediados de mes»

Washington 7. (Crónica de nuestro corresponsal, recibida por "telex".) El secretario de Estado norte-

americano Mr. William Rogers, en su primera conferencia con la Prensa nacional e internacional, ha

puesto hoy un Elemento afirmativo de equilibrio y buen sentido político en el debate sobre la eventual

renovación de los Convenios entre España y los Estados Unidos sobre las bases conjuntas aeronavales en

la Península Ibérica. El debate había alcanzado a fin de semana un punto de histeria. ¿Sabían ustedes que

puede estallar una guerra entre España e Inglaterra por causa de Gibraltar? "Las bases pertenecen a

España y en caso de una guerra entre Inglaterra y España por Gibraltar o una guerra entre España y

cualquier otro país—escribía el sábado, en un largo artículo, en el "Washington Post", uno de sus

redactores especializados, Merlo J. Pusey—, los españoles emplearían las bases para sus propios fines.

Naturalmente España utilizaría asimismo el material militar obtenido de Estados Unidos, y, en semejantes

circunstancias, nuestro país se encontraría en la posición de haber contribuido fuertemente a una guerra

que podría ser contraria a nuestros intereses básicos..."

En un editorial publicado en su edición de ayer, domingo, el "New York Times" va más lejos no en

cuanto a los argumentos, sino en cuanto a los adjetivos: "Tiene todavía que demostrarse en la Casa Blanca

y en el Pentágono—escribe— que esos militares "castillos en España", tienen algo más de valor que las

fortalezas medievales en relación con las exigencias defensivas de Estados Unidos en los años setenta".

Todo ello representa una campaña muy bien encajada dentro de la creciente resistencia del Senado

norteamericano a aprobar sin discusión los compromisos militares de esta nación en el exterior y, sobre

todo, la jurisdicción legal de los presidentes, en este caso Nixon, para adquirirlos en forma de "convenios

ejecutivos", sin consultar previamente con la Alta Cámara, como sucedió con el famoso incidente naval

del golfo de Tonkin.

Pero volvamos a las declaraciones hechas hoy a la Prensa por el secretario de Estado en el auditorio del

Departamento ante varios centenares de corresponsales. Rogers no es un especialista en política exterior.

Fue fiscal general de la República durante las Administraciones Eisenhower, es un íntimo amigo de

Richard Nixon y se entiende a la perfección con el presidente a quien asesoró, cuando Nixon era

vicepresidente, en las delicadas crisis constitucionales provocadas por las enfermedades del general.

Escuchándole me ha dado hoy la impresión de un hombre cauto, bien informado, consciente del peso

internacional de Estados Unidos y con un firme criterio de paz y conciliación. Una de sus primeras decla-

raciones ha sido un cálido elogio del Rey Hussein, de Jordania, que viene a Washington esta misma

semana. "Amigo de Estados Unidos—ha dicho—y cuya visita complace especialmente a nuestro Gobier-

no."

Sobre la cuestión inmediata de las negociaciones españolas, el secretario de Estado ha recordado a la

Prensa que Estados Unidos está revisando en su conjunto los compromisos relativos a la presencia de tro-

pas en el extranjero, ha reconocido que la situación se ha transformado en los últimos diez o quince años,

ha añadido que las negociaciones con España se habían iniciado mucho antes de la toma de posesión de la

Administración Nixon y ha dicho:

"Las bases de Estados Unidos en la Península las consideramos importantes y lo mismo nuestras

amistosas relaciones con España. Transformar ahora la situación sería mucho más caro para nosotros y

con este espíritu seguiremos las negociaciones hacía mediados del presente mes..."

Esta es la actitud, expresada ante la Prensa por el secretario de Estado, del Poder ejecutivo en el momento

presente: valorar las bases españolas como "importantes"; subrayar las amistosas relaciones entre

Washington y Madrid; llamar la atención a los costos de toda modificación—es decir, el

desmantelamiento de las bases peninsulares—, y reiterar la reanudación de las negociaciones

interrumpidas en busca de un acuerdo mutuamente conveniente de renovación quinquenal.

No hay duda que la situación puede ser muy fluida, pero tampoco la hay en el sentido de que la

Administración Nixon ha tomado una posición afirmativa de firmeza y cooperación.—José María

MASStP.

 

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