Autor: Marín Rodríguez, Antonio. 
   Las negociaciones para la renovación del acuerdo sobre las bases exigen tiempo  :   
 Declaraciones del nuevo embajador norteamericano en Madrid en el almuerzo de despedida ofrecido en Nueva York. 
 ABC.    16/05/1969.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

ABC. VIERNES 16 DE MAYO DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 33.

L AS NEGOCIACIONES PARA LA RENOVACION DEL ACUERDO SOBRE LAS BASES

EXIGEN TIEMPO»

Declaraciones del nuevo embajador norteamericano en Madrid en el almuerzo de despedida ofrecido en

Nueva York

Nueva York 3. "El presidente Richard M. Nixon demostró excelente juicio al nombrar a Robert C. Hill

embajador de Estados Unidos en España", declaró hoy el ex embajador norteamericano en Madrid, John

Davis Lodge, en el almuerzo de despedida que ofreció a aquél conjuntamente la Cámara de Comercio

Española en Norteamérica y el Instituto Español, con asistencia de oíros cinco embajadores o ex

embajadores y de trescientos socios e invitados.

Mr. Lodge, que higo la presentación del nuevo embajador, se refirió a la amistad que une a Hill con el

presidente Nixon. El nuevo embajador fue uno de los cuatro dirigentes políticos que años atrás fundaron

la agrupación "Nixon, a la Presidencia". También ha sido presidente de la Comisión consultora en materia

de política exterior del partido republicano gobernante.

"Hill—dijo Lodge en otro punto de su discurso—está bien preparado para cumplir su misión. Lleva

simpatía, vitalidad, experiencia, fe y un auténtico afecto por los pueblos de habla española."

En efecto, el diplomático homenajeado no sólo ocupó la Embajada de su país en Costa Rica, de 1953 a

1954; en El Salvador, de 1954 a 1955, y en Méjico, de 1957 a 1961, sino que durante veinticinco años—

casi toda su vida activa como hombre público, pues tiene cincuenta y dos años de edad—ha estado

realizando viajes por Hispanoamérica.

"Conozco todos los países hispanoamericanos, desde el Río Bravo—al que llama así, y no Río Grande,

apelativo este último utilizado por los norteamericanos para señalar el límite con Méjico, en tanto que los

mejicanos prefieren el primero—a la Tierra de Fuego", acostumbra a decir Mr. Hill en tono de orgullo.

Lodge terminó su discurso con estas palabras: "Tengo la plena convicción que algún día el embajador

estadounidense en Madrid considerará el tiempo pasado en España como los años de oro de su vida. Años

preciosos y de fecunda actividad."

El discurso de Hill fue breve, y en él hizo elogios de la personalidad de Mr. Lodge, recientemente

nombrado embajador de Estados Unidos en Buenos Aires.

Habló asimismo en el almuerzo el presidente de la Junta directiva del Instituto Español, William M.

Hickey, quien expresó sus mejores deseos por el éxito de la misión de Mr. Hill, y se refirió al Instituto

como entidad que colaborará cada vez con más ahínco en la tarea de anudar aún más los lazos, en

particular en el cultural, que unen a los dos países.

El embajador español en Washington, marqués de Merry del Val, tuvo a su cargo las palabras de cierre.

Felicitó a Mr. Hill por su. nombramiento. "Puedo asegurarle al nuevo embajador—señaló—que será

recibido en mi patria con calor, cordialidad y amistad sincera."

En tono menos protocolario, el embajador español prosiguió: "Como cuando las cosas marchan bien en

Madrid invariablemente van bien en Washington, usted y yo tenemos que dedicar todos toda nuestra

buena voluntad y todos nuestros esfuerzos a mantener un perfecto equilibrio entre nuestros dos países."

Más tarde, míster Hill se reunió en un salón aparte con los corresponsales españoles y respondiendo a una

pregunta acerca de las relaciones comerciales entre ambos países dijo: "Como hombre de negocios puedo

decir que son excelentes y mi deseo es incrementar el movimiento por ambas partes." Expresó asimismo

optimismo respecto a las inversiones estadounidenses en España.

A otra pregunta sobre el progreso de las conversaciones para la renovación del acuerdo sobre las bases, el

embajador respondió: "Como todos sabemos, las negociaciones están en marcha y esta clase de

negociaciones exige tiempo. Pero dos factores_ fundamentales son evidentes: la existencia de buena fe

por ambos lados y él reconocimiento de que el acuerdo es de beneficio mutuo."

Recordó sus estudios acerca de España en la Universidad de Dartmouth y señaló la importancia que en

Estados Unidos se concede a la historia y a la cultura de España.Añadió que, naturalmente, esa

circunstancia es aún más notoria en Hispano-américa, "donde se rinde culto a la. madre patria".

Manifestó a los periodistas que se propone viajar mucho por España e invitó a los concurrentes a visitarle

en Madrid a fines de año, "cuando podré hablar de todo con mayor precisión".

Finalmente, refiriéndose a sus deportes favoritos—tenis, equitación, esquí—y a los toros, añadió- "He

leído varios libros sobre tauromaquia, espectáculo que considero único porgue en él veo reflejados

aspectos de la vida española."

La última vez que estuvo en España, fue en 1959, como invitado del entonces embajador Lodge. Mr. Hill

emprenderá, viaje a España el 5 de junio en el trasatlántico "Michel Angelo", que atracará en Algeciras el

10. Pernoctará en ese puerto andaluz y se trasladará a Madrid al día siguiente en avión.

"Mi suprema ilusión—dijo al despedirse de los corresponsales españoles—es representar a mi país en una

forma digna."

Uniré los comensales, aparte de los ya mencionados, se hallaban el embajador Spruilli Braden, ex

embajador en la Argentina y Cuba y secretario adjunto de Estado para Asuntos Interamericanos; el

embajador de España en las Naciones Unidas, don Jaime de Piniés; el ex embajador en Madrid Robert W.

Wagner; el embajador norteamericano en Dubín, John D. Moore; el cónsul general en Nueva York, don

Adolfo Martín Camero; don Enrique García Herráiz, director de la Oficina Nacional de Turismo de

España, en representación del Ministerio de Información y Turismo; don Mariano Baguena, secretario

ejecutivo de la Cámara; Frank Taylor, consejero económico de la Embajada norteamericana en Madrid;

don Raimundo Bassols, consejero de Asuntos Económicos de la Embajada de España en Washington; don

Rafael Aguilar consejero comercial de la Embajada y director de la Oficina Comercial en Nueva York;

don José María Sagrista, alto funcionario de Iberia; Carleton Sprague Smith director del Instituto Español;

Theodore Rousseau, conservador del Museo Metropolitano, y George W. Landau, director del

Departamento encargado de los Asuntos de España en el Departamento de Estado.-A. MARÍN.

 

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