Las bases pasarán a ser exclusivamente españolas dentro de quince meses  :   
 En estos meses se negociará una cooperación más amplia de tipo económico, científico, técnico y cultural. 
 ABC.    21/06/1969.  Página: 43-44. Páginas: 2. Párrafos: 24. 

ABC. SABADO 21 DE JUNIO DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 43.

LAS BASES PASARAN A SER EXCLUSIVAMENTE ESPAÑOLAS DENTRO DE QUINCE MESES

La renovación por dos años del Convenio defensivo hispano-norteamericano tiene vigencia

retroactiva desde septiembre último

España no puede seguir siendo un simple elemento pasivo que ofrece su territorio, sino un colaborador

activo y en pie de absoluta igualdad

EN ESTOS MESES SE NEGOCIARA UNA COOPERACIÓN MAS AMPLIA DE TIPO ECONÓMICO

CIENTÍFICO, TÉCNICO Y CULTURAL

Declaraciones de Castiella en Washington tras la prórroga de los Acuerdos

El Departamento de Estado norteamericano y el Ministerio español de Asuntos Exteriores han hecho

público ayer el siguiente comunicado conjunto de Prensa:

"El ministro de Asuntos Exteriores de España, señor Castiella, y el secretario de Estado de los Estados

Unidos, Mr. Rogers, han intercambiado hoy notas diplomáticas por las que se prorroga el Convenio

defensivo de 26 de septiembre de 1953 hasta el 26 de septiembre de 1970. Según los términos de la

prórroga, los dos Gobiernos utilizarán este período para determinar la nueva relación de cooperación entre

los dos países que sustituirá al presente Convenio. El secretario de Estado, Mr. Rogers, ha invitado al

ministro de Asuntos Exteriores de España, señor Castiella, a entrevistarse con él de nuevo en Washington

el 15 de julio para proseguir la negociación que se ha abierto hoy.

En relación con esta prórroga, el Gobierno de los Estados Unidos, con autorización del Congreso,

concederá a España ayuda militar y facilidades de crédito para la compra de equipo y material militar."

Washington 20. Después de su entrevista con el secretario norteamericano de Estado, Mr. Rogers, el

ministro español de Asuntos Exteriores, don Fernando María Castiella, hizo las siguientes declaraciones:

"Los Gobiernos de España y de los Estados Unidos han tomado la decisión de prolongar por quince

meses más, a partir de hoy, el Acuerdo defensivo firmado en 1953, a fin de poder estudiar y negociar

durante ese período un sistema enteramente nuevo de cooperación entre ambos países.

Una consideración realista de las circunstancias generales de nuestro tiempo ha hecho ver claramente a

los dos Gobiernos las profundas transformaciones políticas, militares, económicas y de todo género que

ha experimentado el mundo a lo largo de los dieciséis años transcurridos, desde la firma del mencionado

Convenio. El decidido propósito de consolidar y acrecentar la amistad hispano-norteamericana aconsejan

revisar, urgente y radicalmente, el instrumento principal de esa amistad, convirtiéndolo en un medio que

hoy sea más adecuado al servicio de los fines para los que fue creado.

Al hacerlo, España, por su parte, no olvida que los Acuerdos de 1953 contribuyeron en buena medida a

garantizar su seguridad militar, a vigorizar sus Fuerzas Armadas, a impulsar su desarrollo económico y a

romper el aislamiento diplomático decretado contra ella por las Naciones Unidas en 1946. Tampoco

deberá caber duda de que el beneficio que obtuvieron los Estados Unidos a través de aquellos

Convenios—que con tanto afán y gallardía gestionaron—fue de evidente importancia para su seguridad y

la del mundo libre que en la potencia norteamericana confiaba.

Dentro del cuadro general de las grandes mutaciones del mundo actual—entre las que la pérdida del

monopolio norteamericano de la fueraa atómica es una de las principales—, los dos países han atravesado

procesos de transformación que cualquier político realista tendría forzosamente que reconocer.

De un lado, en los Estados Unidos, enfrentados durante los últimos años con una serie de graves crisis

internacionales que ha culminado en la, sangrienta y costosa guerra del Vietnam, la opinión pública ha

entrado en una trance de autorreflexión sobre los compromisos exteriores de su Gobierno y sobre la

necesidad urgente de limitar esas obligaciones internacionales, esas intervenciones allende las fronteras,

esos procesos de desgaste de energías y, en suma, ese vasto despliegue exterior que acaso esté impidiendo

al país concentrarse sobre problemas interiores también graves y acuciantes. En su virtud, parece

inminente un relativo retraimiento militar norteamericano del que es anuncio claro el propósito del

presidente Nixon de acabar en breve con el conflicto del Vietnam. De este fenómeno se desprende la

disposición norteamericana a no contraer nuevos compromisos de ayuda militar exterior.

PROCESO DE TRANSFORMACIÓN EN ESPAÑA

Por su parte, España ha crecido desde 1953. No es ya un territorio sólo interesante por su emplazamiento

estratégico, ni una economía en precario, ni un país aislado. En lo económico, y gracias

fundamentalmente a su propia esfuerzo, España ha despegado con brío en el vuelo de su desarrollo.

Internacionalmente, el abanico de nuestras relaciones es amplísimo y nos proponemos abrirlo más aún.

De estar condenados por las Naciones Unidas, hemos pasado a ser miembros de su Consejo de Seguridad.

Al lado de estos factores positivos, los peligros bélicos exteriores han aumentado, principalmente desde

que el Mediterráneo se ha transformado en un lugar de confrontación militar de las grandes potencias. Las

bases establecidas en 1953, con lodo su valor, constituyen hoy día más un riesgo que una protección.

DEFENDER NUESTROS INTERESES

Yo, que he procurado con afán, a lo largo de nuestras negociaciones, defender los intereses de España y

las posibilidades de una cooperación realmente abierta a las necesidades de nuestro tiempo y a las

exigencias del futuro, voy a regresar ahora con la convicción de que los Estados Unidos, en la persona de

su presidente—cuya figura va dando cada día nuevas pruebas de su considerable talla política—, han

comprendido bien estos propósitos y, coincidiendo con la línea de los pensamientos que acabo de

exponer, han reafirmado inequívocamente su voluntad de una colaboración cada ves más sólida con

nuestro país.

Esta es, a mi juicio, la sustancia de la decisión que acaban de tomar nuestros dos Gobiernos. Los

contactos y las conversaciones diversas, pero predominantemente técnicas, que hemos tenido hasta llegar

a ella no han sido inútiles. Nos han permitido enfrentarnos con unas realidades políticas que no podíamos

eludir y someterlas a una superior consideración, también política. Durante ese largo camino hemos

madurado en este orden de ideas. Si la diplomacia es, como diría Burke, un "art of transaction", y nunca

pueden realizarse ciertos esquemas demasiado ideales, debiendo ceder de un lado y de otro para llegar a

un lugar común de intereses y entendimiento, creo que en estas negociaciones diplomáticas que España y

los Estados Unidos han mantenido y van a proseguir con renovado empuje los dos países, atentos a las

realidades del momento, han intentado practicar ese arte con la mejor voluntad de entenderse y de

hacer una contribución a su amistad y a la paz del mundo. En tales circunstancias España no puede seguir

siendo un simple elemento pasivo que ofrece nada más que un territorio, sino un colaborador activo y en

pie de absoluta igualdad. La opinión pública española también ha percibido con sensibilidad el proceso

de transformación que le ha tocado vivir al país y se ha pronunciado inequívocamente, sin distinción de

ideologías políticas, en contra de una pura y simple prórroga, sin más variación, de los acuerdos militares.

Los españoles tienen, además, la conciencia de un fenómeno universal indiscutible: la era de las bases

militares en el extranjero está terminada. Los países soportan cada vez menos esta clase de

establecimientos, y reclaman, a cambio, sistemas más racionales de cooperación.

Los Gobiernos de los Estados Unidos y de España han comprendido estas ineludibles realidades políticas.

En consecuencia, y ya antes de proceder a la firma de hoy, se habían explorado por nuestra parle las

posibilidades de una cooperación entre los dos países.

LAS BASES SERÁN TOTALMENTE ESPAÑOLAS

Al término de los quince meses señalados —plazo que se ha considerado imprescindible para transformar

el anterior sistema—, las bases militares de utilización conjunta que sigan en estado de plena operatividad

pasarán a ser unas bases exclusivamente españolas. Lo que ahora se va a negociar —dentro del amplio

campo de colaboración previsto—será una serie de facilidades a los Estados Unidos, en condiciones

específicamente pactadas y según las contingencias que se prevean.

Todo ello nos obligará a huir de comodidades rutinarias y a hacer un esfuerzo de imaginación

procediendo a una renovación mental y material que nos ponga en línea con los problemas de nuestro

tiempo. Por ejemplo, personalmente estimo que todos tenemos que apoyar la modernización de nuestras

Fuerzas Armadas, poniendo a contribución, además de las colaboraciones que se pacten con otros países,

nuestra propia técnica, nuestro propio potencial industrial a fin de dotar perfectamente a unos Ejércitos

que durante treinta años han garantizado nuestra, paz e independencia y las seguirán garantizando en el

futuro.

Pero me importa subrayar que las modificaciones que se refieren al sistema de bases militares constituyen

sólo una parte de la cooperación que vamos a dejar establecida en estas quince meses de plazo para su

transformación. Si la prolongación por este período tiene un sentido hacia el futuro, es precisamente

porque no se limitará a la renovación de un sistema militar, sino porque, aun asegurando la colaboración

en este aspecto para el porvenir—y de ello, afortunadamente, tenemos importantes y tangibles pruebas—,

dejará sentados los fundamentos de una cooperación más amplia que abarcará diversos sectores, como los

económicos, los científicos, los técnicos y los culturales. Un país con una tecnología avanzada, con una

industria en constante renovación, con un sistema de educación progresivo, con una investigación

científica dotada de medios abundantes será siempre un soporte mucho más cálido de una amistad,de una

alianza, de un sistema de seguridad colectiva y de una cooperación eficaz. De poco sirven unas bases, un

armamento y hasta un dinero si no se ha procedido previamente al desarrollo integral que permita el

dominio y mane de esos medios y el mantenimiento de un nivel de igualdad esencial en el diálogo entre

las naciones."

 

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