Autor: Massip Izábal, José María. 
 ABC en Washington. 
 La era de las bases militares en el extranjero ha terminado, afirma Castiella  :   
 Se establece un Comité conjunto para el examen de los asuntos financieros y económicos. 
 ABC.    21/06/1969.  Página: 44. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

«LA ERA DE LAS BASES MILITARES EN EL EX TRANJERO HA TERMINADO», AFIRMA

CASTIELLA

Se establece un Comité conjunto para el examen de los asuntos financieros y económicos

Washington 20. (Crónica de nuestro corresponsal, por "telex".) Esta tarde, a las cuatro en punto, el

ministro español de Asuntos Exteriores, señor Castiella, y el secretario norteamericano de Estado, Mr.

Rogers, han intercambiado lo que en lenguaje oficial se llama "las notas diplomáticas que extienden hasta

el 26 de septiembre de 1970 los acuerdos defensivos entre Estados Unidos y España firmados en la misma

fecha de 1953, prorrogados por cinco años en 1963 y ampliados desde hoy a un plazo relativamente breve

de quince meses de duración, a cuyo término se transformará el cuadro general de las relaciones

diplomáticas y de todo orden entre Madrid y Washington.

Los acuerdos vencieron, como se sabe, el 26 de septiembre de 1968. Las negociaciones para otra

renovación quinquenal, deseada por Estados Unidos, fueron infructuosas y terminaron en un punto

muerto del que no se salió dentro del plazo de gracia subsiguiente de otros seis meses. Dicho plazo se

agotó en el pasado mes de marzo. En dicho mes se decidió "en principio" que Washington y Madrid

consideraban todavía válidos los acuerdos a condición de transformarlos a fondo en un nuevo y corto

plazo de negociaciones.

Esta es la situación que se ha producido aquí hoy. La prórroga firmada esta tarde en el Departamento de

Estado significa que los acuerdos de bases, en su contexto estrictamente militar a todos los efectos, serán

cancelados y sustituidos, a partir de la fecha de su vencimiento, en septiembre de 1970, por un sistema de

cooperación activa de tipo militar, desde luego, cultural, económico y tecnológico entre ambas naciones.

Un nuevo acuerdo eventual de bases peninsulares se condicionaría a una jurisdicción enteramente

española. "Al término de los quince meses—ha declarado esta tarde aquí el señor Castiella—, las bases

militares de utilización conjunta que se siguen manteniendo pasarán a ser bases exclusivamente

españolas." Reconociendo los problemas estratégicos norteamericanos en este momento, añadió Castiella:

"La era de las bases militares en el extranjero ha terminado."

En el curso de esta compleja y difícil negociación el señor Castiella, incansable en su posición española y

al mismo tiempo en su convicción de ampliar las relaciones entre Madrid y Washington, ha tratado, hasta

ahora con éxito, de ampliar la base de los intercambios y la Alianza con Estados Unidos, del máximo

interés para España, evitando el trauma de una crisis diplomática con esta gran República y salvando, al

mismo tiempo, las fricciones nacionales que, por ambas partes, generaba la presencia exclusivamente

militar de Estados Unidos en España.

Después de subrayar la creciente resistencia de la opinión política y pública al sistema de bases concebido

por el Estado Mayor del Pentágono en los años de la guerra fría, en pleno aislamiento diplomático

español, ha dicho Castiella: "En tales circunstancias España no puede seguir siendo un simple factor

pasivo que no ofrece más que territorio, sino un colaborador activo y en un pie de absoluta igualdad... La

opinión pública española también ha percibido el proceso de transformación del país y se ha pronunciado,

inequívocamente, sin distinción de ideologías políticas, contra una prórroga pura y simple de los acuerdos

militares de 1853... Los países reclaman sistemas más racionales de cooperación."

Que esta realidad ha sido entendida en Madrid y en Washington lo demuestra la invitación, cursada hoy

por Mr. Rogers a Castiella para otra visita a Washington a mediados de julio para abrir oficialmente una

nueva fase de negociaciones en profundidad entre los dos Gobiernos. La amistad española importa a la

Administración Nixon. Lo han dicho públicamente el presidente y su secretario de Estado y se reitera,

según mis informes, en una misiva de Nixon a Franco, entregada en el día de hoy al ministro del Exterior

español. "El propósito de consolidar y acrecentar la amistad hispano-norteamericana—ha dicho hoy

Castiella—aconseja revisar urgente y radicalmente el instrumento principal de dicha amistad,

convirtiéndolo en un medio más adecuado al servicio de los fines para que fue creado."

El problema, visto por el ministro, es ponerse en línea con los problemas del presente, los tecnológicos,

culturales, económicos, militares, políticos. El ministro aspira a sentar, en el curso de los próximos quince

meses, los cimientos de una cooperación de gran amplitud con los sectores vitales de la estructura social y

estatal norteamericana, buscando una acción mutua de cooperación. Castiella, que conoce a la perfección

la problemática española de este momento, entiende la norteamericana y busca fórmulas de ajuste de

interés nacional común.

Los próximos quince meses serán, si no me equivoco, de intensa negociación entre Estados Unidos y

España sobre muchos complejos terrenos. Un documento con fe-cha de hoy, comprendido en los

protocolos de la firma de esta tarde en el Departamento de Estado dice: "Se establece un Comité conjunto

económico hispano-norte-americano para la mutua consulta y examen de los asuntos financieros y

económicos de interés común." Para resumir se ha salido de una situación que el paso del tiempo había

convertido en un anacronismo y se ha entrado en una fase activa moderna y constructiva de cooperación

entre Washington y Madrid.—José María MASSIP.

 

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