Autor: Mendo Baos, Carlos. 
 Ante la llegada del Secretario de Estado norteamericano.... 
 España, con bases, ha recibido mucha menos ayuda que otros países sin ellas  :   
 Cualquier tratado entre España y Estados Unidos debe imponer mutuas obligaciones militares a las partes. 
 ABC.    23/05/1970.  Página: 31-32. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

A B C. SÁBADO 23 DE MAYO DE 1970. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 31.

ANTE LA LLEGADA DEL SECRETARIO DE ESTADO NORTEAMERICANO...

ESPAÑA, CON BASES, HA RECIBIDO MUCHA MENOS AYUDA QUE OTROS PAÍSES SIN

ELLAS

Cualquier Tratado entre España y Estados Unidos debe imponer mutuas obligaciones militares

a las partes

Hace unos días, desde las páginas de ABC denunciábamos la campaña desencadenada desde Moscú para

impedir la renovación de los Acuerdos hispano-norteamericanos. Es lógico que a Rusia le moleste

profundamente la presencia estadounidense en nuestra Patria, en medio de su penetración, cada vez más

profunda, en el Mediterráneo. Pero también es lógico que realicemos los españoles un análisis frío y

objetivo de las ventajas o desventajas de una renovación, teniendo en cuenta, única y exclusivamente, los

intereses de nuestra Patria.

Todos conocemos, y nadie lo niega, lo que supuso para la política exterior española la firma de los

Acuerdos en 1953. De un lado, el Convenio hispano-norteamericano marcó el comienzo del fin del

aislamiento a que España había sido sometida por las potencias aliadas de la segunda guerra mundial; de

otro, la ayuda norteamericana fue uno de los pilares sobre los que se ha construido el desarrollo

económico español. Sabemos que esa ayuda, además de impulsar el desarrollo, sirvió, entre otras cosas,

para modernizar nuestras Fuerzas Armadas, renovar nuestra flota aérea comercial y emprender obras

públicas de todo tipo. Igualmente conocemos que, al amparo de la "sombrilla" norteamericana, el Banco

Mundial y otras organizaciones internacionales de crédito concedieron a nuestro país una serie de

empréstitos que contribuyeron igualmente a acelerar el desarrollo económico español.

LA MEJOR RED DE BASES

Como contrapartida, Estados Unidos dispuso en todo momento de la mejor red de bases aéreas

estratégicas en Europa cuando todavía esas bases eran vitales para su seguridad, al no existir la moderna

cohetería de los proyectiles intercontinentales. La U. R. S. S. quedaba al devastador alcance de los B-52

estacionados en To-rrejón, y cualquier posible ataque podía quedar frustrado por los veloces cazas

estacionados en Zaragoza y Morón. Por su parte, Rota, con sus submarinos nucleares armados de los

"Polaris" constituía, y constituye, un freno contundente a las ambiciones soviéticas en el Mediterráneo.

Pero de nada nos sirve la comparación de Rota con la base de submarinos nucleares que los Estados

Unidos poseen en Holy Loch, Escocia, por dos razones fundamentales: a) la Gran Bretaña es miembro de

pleno derecho de la alianza occidental, y España, no; b) los ceros de la ayuda norteamericana a Inglaterra

son infinitos, mientras que la totalidad de esa ayuda a nuestro país, sumando todos los conceptos, en cerca

de veinte años anda raspando los dos mil millones de dólares, ayuda mucho menor, comparativamente, a

la recibida por países ( ) su neutralidad. India, por ejemplo, o países "self-declared"

comunistas, como el caso de Yugoslavia.

ZARAGOZA, ¿OTRO WHEELUS?

Ahora mismo, hasta el 26 de septiembre, los Estados Unidos gozan de toda clase de facilidades logísticas

y militares en España por la absurda cantidad de 25 millones de dólares anuales. Recientemente se ha

decidido "reactivar" (curioso verbo) la base de Zaragoza para entrenamiento de las tripulaciones de la U.

S. A. F. Y ¿ por qué ? Porque, aparentemente, en España hace sol mucho más tiempo que en el resto de

Europa y porque los espacios abiertos son mayores. La verdad es que los países de la N. A. T. O. no

suministran esas facilidades y se da la paradoja de que los norteamericanos tienen que venir a buscarlas a

un país que no es miembro de la organización atlántica. Hace muy pocos días hemos visto cómo se perdía

un avión de las Fuerzas Aéreas norteamericanas en el Moncayo. ¿ Era de las dotaciones asignadas a

España? No. Pertenecía a una base inglesa. Había venido a entrenarse a un país no miembro de la N. A. T.

O., y una vez cumplido su objetivo regresaría, bien entrenadito, a su base "natosiana".

Oímos en alguna parte las ventajas prácticas que nuestro país ha obtenido al no haber sido miembro de

pleno derecho de la organización atlántica. Lamento no estar de acuerdo. Se aduce que España tiene uno

de los presupuestos de defensa más bajos de Europa, mientras que si hubiésemos pertenecido a ella esos

gastos se habrían duplicado. Quizá sí, y quizá no. Quizá al integrarnos de pleno derecho en el aparato

defensivo occidental nuestras Fuerzas Armadas hubiesen aumentado su movilidad y reducido sus

efectivos con lo que la cifra total habría disminuido. Quizá también habríamos participado de alguna

forma en la ayuda masiva que potenció la reconstrucción europea.

William Rogers, secretario norteamericano de Estado, llega a Madrid, después de asistir a la reunión de la

N. A. T. O. en Roma el 28 de este mes. Permanecerá en Madrid menos de veinticuatro horas. Según una

noticia distribuida por la agencia Efe desde Washington, no es probable que de aquí a entonces dé tiempo

a poner los toques finales en los documentos de la renovación, aunque se señala que los negociadores de

ambas partes están "propicios" a la misma.

IMPOPULARIDAD DE LAS BASES

El señor Rogers debe saber que el tema de las bases es altamente impopular en este país. Y que una de las

raíces, quizá la más profunda, de esa impopularidad radica precisamente en que España no tiene ni voz ni

voto en las decisiones que afectan a la defensa colectiva de Occidente. Nosotros ponemos el terreno,

cobramos un exiguo alquiler, y a esperar que decidan por nosotros. Los españoles están preocupados. Y

es para estarlo. Esas bases, sean de utilización conjunta, sean sólo de España, pero con facilidades a

terceros para operarlas, están al alcance directo de los proyectiles balísticos soviéticos. La Escuadra rusa

pasea la hoz y el martillo por el Mediterráneo. El Próximo Oriente, que está ahí a la vuelta de la esquina,

puede estallar en otro verano sangriento.

¿Por qué España, que tanto arriesga, no consigue que se le reconozca un "status" de aliado, como, por

ejemplo, Dinamarca? Los españoles estamos pagando una disputa interna que se desarrolla en Estados

Unidos. El Congreso está empeñado en supervisar los poderes del presidente en política exterior.

Quemados por la guerra del Vietnam, senadores y representantes se niegan a que los Estados Unidos

admitan más compromisos defensivos de los que tienen en la actualidad. Y, por tanto, en el caso de las

bases españolas, el Gobierno norteamericano sólo tiene la posibilidad de suscribir un Acuerdo ejecutivo,

que no es un Tratado internacional que imponga mutuas obligaciones defensivas a las partes. Y ¿en qué

consiste ese "executive agreement"? Sencillamente, en un simple contrato de alquiler. Los Estados

Unidos "alquilan" la utilización de unas bases a cambio de pagar unos alquileres, pero sin comprometerse

para nada a defender contra terceros al dueño del local, a no ser que el atacante sea "el enemigo común".

Pero es que si el "enemigo común" ataca, ¿no defenderían los Estados Unidos a España, con o sin bases ?

¿Y SI EL ENEMIGO NO ES COMÚN?

¿Qué pasaría, sin embargo, si el enemigo no es el común, como, por ejemplo, ocurrió en noviembre de

1957 en las proximidades de las Canarias? Pasaría que las Fuerzas Armadas españolas se verían

imposibilitadas., como ocurrió entonces, de emplear un solo cartucho de procedencia americana.

¿Conviene esto a nuestro país? El español medio cree que no.

Una última consideración. Sería conveniente que, paralelamente a la actividad que el Senado y la Cámara

de Representantes desarrollan en Washington siempre que se habla de compromisos militares de Estados

Unidos con países extranjeros, nuestras Cortes y Consejo Nacional hicieran lo propio cuando se discuten

a nivel de Gobierno Convenios que afectan a España. Que conozcan estos órganos los términos de la

renovación del Convenio, si es que se va a producir, antes de consumarse.—Carlos MENDO-.

 

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