Autor: Castillo Puche, José Luis. 
   Nixon vendría a España en julio (se da como seguro)  :   
 Las bases españolas se consideran esenciales en USA. 
 Informaciones.    30/05/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 25. 

Nixon vendría a España en JULIO (se da como seguro)

Por 3. L. CASTILLO PUCHE (Corresponsal de INFORMACIONES)

NUEVA YORK, 30.—Se da por seguro que el Presidente Nixon visitará España en el mes de julio

próximo.

Con este gesto, el Presidente Nixon acaso quiere subrayar personalmente el interés de su Administración

por los acuerdos de amistad y cooperación hispano-norteamericanos y por la continuidad de las bases

militares.

La Prensa de Estados Unidos destaca en general la importancia de las bases en este momento,

calificándolas de "esenciales" para U. S. A. y para la defensa del Mediterráneo.

El nuevo impulso que las negociaciones sobre las bases en España y los acuerdos de amistad y

cooperación hispanorteamericanos han recibido, sin duda alguna, con la visita del secretario de Estado

Mr. Rogers a Madrid, ha encontrado amplío eco en la Prensa norteamericana, que se ha ocupado de las

negociaciones y de la visita con un detenimiento y una amplitud que nunca hablan concedido hasta ahora

al tema. Hay que destacar además la ausencia de criticismo en general y más bien un desnudo y claro

reconocimiento de la importancia que se concede, en la actual configuración estratégica de Europa, y

concretamente del Mediterráneo, a las bases españolas. Como ya habíamos informado, la visita de Mr.

Rogers ha estado precedida de una serie de artículos de Sulzberger en «The New York Times», en los

cuales, de manera clara, se habla expuesto la actual situación naval, por ejemplo, en el Mediterráneo, con

la presencia cada vez más fuerte de la flota rusa, con la intervención soviética en Egipto y hasta con la

temida perspectiva de unas posibles bases aéreas soviéticas en las costas del sur del Mediterráneo. Si se

añade a esto la salida reciente de los americanos de la base de Wheelus en Libia, única que tenían en el

norte de África, se tiene un cuadro completo de la situación actual allí en lo que a Estados unidos se

refiere, y, por tanto, el pueblo americano estaba perfectamente informado últimamente de esta situación.

La Prensa, en consecuencia, ha destinado una atención digna del tema a la visita de Mr. Rogers a España,

y un diario como «The New York Times» publica en primera página fotografía relevante del encuentro,

igual que otros diarios.

Es también revelador del mismo interés el hecho de que el «Wall Street Journal», periódico de las

finanzas, y que sólo de tarde en tarde se ocupa de temas de política internacional cuando ofrecen

perspectivas históricas decisivas, haya aparecido hoy con un largo artículo de Meollan desde Madrid,

demostrando fundamentalmente interés en el proceso político español, como preocupación primordial

ante la necesidad de mantener las bases y loa acuerdos con España. El artículo de George Meollan

termina efectivamente con estas palabras: «Los Estados Unidos tienen un interés más que pasajero en el

derrotero de España. E1 secretario de Estado Mr. Rogers, por ejemplo, estuvo ayer en Madrid para

discutir un nuevo acuerdo de larga duración sobre el mantenimiento en España de las bases militares de

Los Estados Unidos, consideradas esenciales en la defensa del Mediterráneo.» La palabra «esenciales» ha

sido utilizada por otros periódicos.

VIAJE DE NIXON

Y como si esta situación necesitase del mayor engrase posible, hoy ha circulado un rumor"—que dado

que la Casa Blanca, con el Presidente y sus ayudantes, se encuentran estos días en San Clemente, no ha

podido hallar plena con-firmacióN— acerca de un proyectado viaje del Presidente a Europa, con escala

importante en Madrid. La noticia, no sabemos todavía si con pleno fundamento o como simple presunción

del mundo social de Washington, ya que viene de parte de la cronista del «Washington Post» —recogida

luego en el «New York Post» y en "The Evening Start"— M. Chesmire, dice que el Presidente visitará en

el próximo mes de julio parte de los países que no ha visitado en sus dos anteriores viajes a Europa, como

los países escandinavos y España. Se dice que sí bien los países escandinavos no se sabe todavía cuáles

serían, el viaje a España está firmemente decidido. El viaje del Presidente se da por seguro, y se considera

que vendría a ser un gesto muy significativo del interés personal de Nixon y de su Administración por los

acuerdos con España, considerados en fase crítica y decisiva después de diecisiete, años de concorde

colaboración. El gesto presidencial acaso querría ser incluso un sustitutivo para otras seguridades que el

ejecutivo de U. S. A. encuentra difícil conceder, por la consabida pugna entre el Congreso y la

Administración en materia de compromisos de defensa.

PUNTO MUERTO EN LAS NEGOCIACIONES

Según los corresponsales de U. S. A., si bien admiten que hay considerables progresos en las

negociaciones, como revela el comunicado conjunto dado en Madrid, sin embargo se ha llegado de nuevo

al nudo gordiano de la cuestión, es decir, que hay cierto estanca-miento en el fondo, debido a que el

Gobierno español, según dicen los corresponsales, exige un firme compromiso de seguridad que obligue a

los Estadas Unidos a proporcionar ayuda efectiva en caso de agresión o ataque.

El experto en cuestiones militares del «New York Times», Drew Middleton, desde Madrid, dice que el

Gobierno español, en ausencia de esta cláusula de compromiso —difícil de conceder por la oposición del

Congresor, requiere como condición sustitutiva una ayuda militar ciertamente considerable —el término

que usa Middleton es el de «formidable»—, que incluye 18 aviones «Phantom P-4», tanques y carros

blindados. En el mismo artículo, Middleton admite la decisiva importancia que para Estados unidos

tienen, actualmente las bases aéreas de Zaragoza y Torrejón, después de la retirada americana de

Wheelus, y en cuanto a la base naval de Rota, dice textualmente: «La retención de la base naval de Rota

es considerada por fuentes navales americanas como «esencial», en vista de la creciente actividad naval

soviética en el Mediterráneo", y continúa: «Puentes de Defensa, tanto americanas como españolas, se

muestras preocupadas con la posible adquisición dE bases por parte de Rusia en la costa sur del

Mediterráneo. La libertad de movimientos de la VI Flota —dicen—, quedaría inhibida si las fuerzas

aéreas soviéticas obtuviesen el derecho a utilizar las bases del oeste de Argelia.»

CONPROMISO DE DEFENSA MUTUA

En general, los comentarios aquí se muestran un tanto asombrados del tono terminante y claro con que

España exige el compromiso de defensa mutua —o el material defensivo adecuado»— para que el

acuerdo que expiró en 1968 y que fue prorrogado provisionalmente por dos años, hasta el 26 del próximo

septiembre vuelva a tener una vigencia prolongada.

Es más, los cronistas aquí están de acuerdo en que el interés militar de los acuerdos es ahora mucho más

imperativo y categórico que cuando se firmaron por primera vez en 1953.

O sea, que en lenguaje no sólo castrense, sino político los Estados Unidos necesitan de manera

insustituible el acuerdo con Espana. Hay un consenso general en admitir que la nueva formulación tiene

principalmente el objeto de suavizar la oposición del Congreso, ya que todo lo complementarlo de los

acuerdos sirve más bien de adorno —y se llega a decir que de camuflajez -para la decisiva importancia

militar de los acuerdos y de las bases, aunque un acuerdo de amplia cooperación en terrenos como el

educativo, científico, espacial, agrícola, etc., así como un nuevo replanteamiento del intercambio

económico entre ambos países es altamente deseado y deseable.

EL «HUESO» ES EL CONGRESO

Naturalmente, se echa de ver que el único «hueso» reside en el Congreso. Aunque los acuerdos sigan

manteniendo su carácter de «ejecutivos», para lo cual no necesitarían ser aprobados por los dos tercies del

Congreso, como requieren los tratados—, si necesitarían al menos la consulta y un 50 por 100 de la con-

fianza de la rama legislativa, máxime desde que el año pasado fue aprobada la resolución que exige que el

Presidente consulte con los comités, al menos del Congreso, cualquier compromiso de política exterior,

sobre todo relacionado con la defensa.

Esta situación, la visita del Presidente Nixon, repetimos, quiere ser como una llave de oro que trata de

abrir definitivamente la puerta grande de los acuerdos.

Se ha revivido ahora el interés que, según fuentes dignas de crédito, ha puesto Estados Unidos en distintas

ocasiones y ahora más que nunca, en lograr la integración de España en la O. T. A. N., con lo cual la

necesidad de un compromiso defensivo bilareral no sería tan clara y naturalmente tampoco sería tan

exigido por España.

El propio Middleton informa de que el subsecretario Ri-chardson ha tenido el cometido de urgir a las

Embajadas de U. S. A, en los países de la Alianza Atlántica que favoreciesen lo más posible tal

conjunción.

La presencia de Nixon en Madrid es claro que quiere significar y ser como un signo o señal exterior de

que en cualquier conflicto extremo Norteamérica y su Presidente estarían al lado de España. Se especula

también sobre la coincidencia de que el Presidente quiera unir su visita a España con la visita a algunos

países escandinavos, los cuales se dice qué son los más refractarios al ingreso de España en la O. T. A. N.

En resumen, que la presencia del Presidente Nixon de los Estados Unidos en Madrid, en lenguaje político

y diplomático, querría significar que, por encima de particularismos y divergencias, lo que importa son

las razones de común supervivencia.

Se destaca también el hecho de que en esta exigencia de un firme compromiso de Defensa, el Gobierno

español tiene a su lado la opinión unánime de la nación.

 

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