Declaraciones de López Bravo después de la firma     
 
 ABC.    07/08/1970.  Página: 15-17. Páginas: 3. Párrafos: 57. 

Declaraciones de López Bravo después de la firma

Washington 6. Después de la firma del Acuerdo de amistad y cooperación entre España y los Estados

Unidos, el ministro español de Asuntos Exteriores, don Gregorio López Bravo, hizo las siguientes

declaraciones a los medios informativos:

Desde 1968, al menos, el Gobierno español ha considerado preferible sustituir los Convenios defensivos

de 1953, que expiran el 26 de septiembre de 1970, por una relación más amplia que abarque aspectos

políticos, económicos, culturales y técnicos de una cooperación fructífera con los Estados Unidos y no se

limite al tema militar. El Acuerdo de amistad y cooperación ahora logrado se halla en esta línea.

Los Convenios de 1953 han sido beneficiosos para España. Fueron decisivos para salir del aislamiento

internacional en que habíamos vivido forzosamente desde nuestra guerra de Liberación. Durante su

vigencia han representado un apoyo político internacional y un enlace indirecto —prácticamente el

único—con el sistema defensivo occidental, imprescindible ante la eventualidad de una acción de defensa

de nuestro Continente. Los Convenios introdujeron una importante cooperación económica mediante

programas de ayuda o concesión de créditos. Este nuevo clima contribuyó a fomentar y a asegurar el

interés del inversor americano por España. Militarmente, nuestro Ejército de Tierra, la Marina y la

Aviación progresaron considerablemente, permitiendo dedicar al desarrollo económico recursos que de

otra forma hubieran debido emplearse en gastos de defensa.

NUEVA REALIDAD ESPAÑOLA

No obstante, los Convenios presentaban aspectos que el Gobierno y la opinión española querían eliminar

o modificar. En esto el pueblo español, y nuestros medios de información, al expresarse con toda libertad

sobre el asunto han inspirado y ayudado sin duda al Gobierno en una tarea que no dejaba de ofrecer

dificultades.

AI concertar su nueva relación con los Estados Unidos, España no altera esencialmente su política

exterior, sino que la modifica de acuerdo con sus intereses y con la situación actual. No creemos que la

nueva formulación de nuestra amistad y cooperación con los Estados Unidos perjudique nuestra libertad

de acción en política exterior, como tampoco los antiguos Convenios nos impidieron adoptar una actitud

propiamente española en temas tan delicados para los Estados Unidos como las relaciones con el mundo

árabe y con Cuba, ni la conclusión de unos importantes Acuerdos de cooperación en materia de defensa

con Francia, ni nuestra labor independiente y responsable en las Naciones Unidas, especialmente como

miembros del Consejo de Seguridad.

ESPAÑA, EN CASO DE AGRESIÓN

Se ha hablado bastante del riesgo para España de una relación defensiva con los Estados Unidos. Es

posible que se haya exagerado este riesgo. Hoy día, el recurso a la guerra total por las grandes potencias

no puede considerarse probable. Pero, si se produjera, España no podría evitar verse envuelta, siendo el

flanco sudoccidental de Europa y ofreciendo un camino directo y ventajoso para llegar al corazón de

nuestro Continente. Si la estrategia de un agresor potencial se propone el dominio de la vía de penetración

hispana, Madrid, por ejemplo, con bases o sin ellas, será siempre, en opinión de nuestros expertos

militares, un objetivo primordial, por ser capital de la nación, sede del Gobierno, centro industrial

importantísimo y nudo de comunicaciones esencial para la vida del país. Sin embargo, la amenaza

actualmente más probable es la guerra limitada, de variada naturaleza, y contra ella debe dirigirse nuestra

preocupación defensiva.

TRATO DE IGUAL A IGUAL

Dos son las características principales del Acuerdo recién firmado:

1. Se alteran fundamentalmente los términos de la relación Estados Unidos-España en el terreno

defensivo. Se intenta, y creemos que se consigue, fundamentar nuestra relación sobre una nueva filosofía

que, en esencia, consiste en ese trato de igual a igual que tantas veces, con razón, se ha reclamado en

estos dos últimos años.

2. Se amplía la colaboración con Estados Unidos a campos distintos del defensivo. Ello es muy

importante en esta era tecnológica que la Providencia nos ha deparado.

En cuanto a su contenido, puedo decirles lo siguiente:

El Acuerdo establece un sistema de estrecha cooperación con consultas periódicas entre los ministros de

Asuntos Exteriores y otros miembros del Gobierno, o sus representantes, sobre materias de interés común.

INTERCAMBIO CULTURAL Y COOPERACIÓN TÉCNICA

En el terreno cultural y educativo se ampliarán los actuales intercambios. Estados Unidos se compromete

a ayudarnos económicamente, y por todos los medios a su alcance, en nuestro empeño actual de

perfeccionar el sistema educativo de nuestro país. Específicamente, los Estados Unidos cooperarán en el

perfeccionamiento de profesores y otro personal docente y en la adquisición de documentación, equipo y

materiales para laboratorios de investigación y bibliotecas en las nuevas Universidades españolas y otros

centros de enseñanza superior. No estamos ante declaraciones platónicas de buena voluntad, sino ante

cláusulas de carácter funcional con significación práctica, cuyo fruto habrá de ser recogido a lo largo de la

vigencia de los Acuerdos.

La colaboración científica y técnica se desarrollará, entre otros, en los sectores de la energía atómica,

investigación espacial, oceanografía, ciencias médicas y biológicas y tecnología industrial.

Se acuerda establecer una estrecha colaboración para compartir experiencias en materia de contaminación

en todas sus formas—especialmente en lo que se refiere a atmósfera, agua y suelo—, ecología y

conservación de las especies animales y planificación urbana y territorial. Esta cooperación puede ser

trascendental: nos basta con pensar en la contaminada atmósfera de nuestras principales ciudades o en los

peligros para nuestras playas. Los problemas del medio ambiente son de muy costosa prevención y

solución, y la cooperación proyectada cubrirá también la creación de centros de enseñanza e

investigación, la formación de especialistas, el envío de expertos y el suministro de material.

ATENCIÓN ESPECIAL A LA AGRICULTURA

Se prevé prestar especial atención a los programas españoles de ordenación rural, transformación en

regadíos, repoblación forestal y desarrollo de la ganadería. En esta esfera, la ayuda económica de Estados

Unidos puede revestir importancia.

En materia de cooperación económica ha sido condición previa para iniciar nuestras negociaciones la

necesidad de proceder a la reclasificación de España en materia de inversiones de capital en el contexto

de las llamadas "medidas Johnson". Los Estados Unidos aceptaron nuestra petición, precisamente con

ocasión de mi visita de abril, y con efecto retroactivo a partir del 1º de enero de 1970.

INTERCAMBIOS COMERCIALES E INVERSIONES

El Acuerdo especifica la obligación de evitar las medidas que supongan una restricción a las corrientes de

los intercambios comerciales. Igualmente se consigna el propósito de mantener un clima favorable al flujo

normal de inversiones privadas directas de capital de los Estados Unidos en España, así como la

reducción de restricciones a la compra de valores españoles en el mercado norteamericano.

Tiene gran relevancia, por lo que atañe al Acuerdo preferencial con el Mercado Común—tema en general

muy delicado para los Estados Unidos—, que este país declare su disposición favorable al objetivo

español de llegar a una total integración con la Comunidad, a través de etapas sucesivas. Esta declaración

surtirá efecto, notablemente, cuando nuestro Acuerdo con el Mercado Común sea examinado en Ginebra

por el G. A. T. T.

NUEVA CONCEPCIÓN DE LOS ACUERDOS

En materia de defensa, sin tratar de enumerar ni detallar todas sus características, estimo importante

señalar las diferencias que se registran en relación con el antiguo Convenio defensivo de 1953:

1. En el nuevo Acuerdo desaparece el concepto de "bases de utilización conjunta" y el de zonas e

instalaciones convenidas. Se precisa claramente que, con sujeción a las normas constitucionales y a la

legislación española vigente, se autorizan ciertas facilidades en instalaciones militares españolas,

convenidas por ambos Gobiernos. No hay, pues, ni cesión ni arriendo, sino presencia consentida de un

socio en la común empresa defensiva. A las Fuerzas de los Estados Unidos se les permite el uso de

determinadas instalaciones, como consecuencia de la armonización de los sistemas defensivos de ambos

países.

2. España asume la obligación de adoptar las medidas necesarias de seguridad para tales instalaciones. En

el sistema anterior, las misiones de seguridad se confiaban, básicamente, a las fuerzas norteamericanas.

En la relación actual se refleja el carácter exclusivamente nacional de las instalaciones.

3. Se deja en manos de nuestro Gobierno la posibilidad de regular las actividades de las Fuerzas de los

Estados Unidos en España, porque cualquier aumento sustancial de las mismas habrá de ser autorizado de

forma explícita por nosotros.

4. Es pieza fundamental del nuevo sistema la creación de un órgano, el Comité conjunto, con el carácter

de instrumento vital de colaboración y gestión conjunta de las Fuerzas Armadas de los dos países. Por él

se llevará además a cabo la coordinación defensiva de nuestro país con el dispositivo de defensa

occidental.

5° Un elemento nuevo y de importancia excepcional es el Centro Conjunto de Operaciones y Control

Aéreo. Este Centro, junto con la semiautomatización de la red de alerta y control, hace posible la defensa

del espacio aéreo español, que no puede concebirse más que como parte de todo el sistema defensivo

europeo. Esta situación es radicalmente nueva. Ha de añadirse que el dispositivo de control aéreo puede

funcionar también para la ordenación del tráfico civil, aspecto especialmente interesante desde la

perspectiva de nuestro desarrollo turístico y del incremento constante de las comunicaciones aéreas

españoles, proporcionando una mayor seguridad contra infortunados accidentes.

6." Logro fundamental del nuevo Convenio, objeto de dilatadas discusiones, ha sido la eliminación del

compromiso existente en virtud del cual las Fuerzas estadounidenses podían hacer uso de las zonas e

instalaciones situadas en territorio español, sin más obligación que la de comunicar con la máxima

urgencia sus propósitos. Este compromiso entendimos siempre que de alguna manera afectaba a nuestros

derechos y a nuestra seguridad, por lo que pusimos especial empeño en su desaparición. En la relación

actualmente concertada, en caso de amenaza o ataque exteriores contra la seguridad de Occidente, el

momento y el modo de utilización por los Estados Unidos de las facilidades españolas para hacer frente a

tal amenaza o ataque serán objeto de consultas urgentes entre ambos Gobiernos y resuelto mediante

acuerdo mutuo en vista de la situación creada. Cada Gobierno se reserva, además, el derecho inherente de

legítima defensa La solución, pues, es totalmente ortodoxo y la soberanía española queda

escrupulosamente respetada.

OPCIÓN A PRORROGA

El nuevo Acuerdo se firma por un período de cinco años, pudiendo ser prorrogado, si ambos Gobiernos lo

deciden, por otros cinco años.

Aparte, un Acuerdo de desarrollo representa un conjunto de arreglos que se concertarán para la

aplicación del Acuerdo de amistad y cooperación.

El antiguo Acuerdo técnico y los de procedimiento constituían una serie de normas heterogéneas y

dispersas que ahora se incluyen en un solo texto y que armonizan y mejoran numerosos aspectos que la

experiencia de los años aconsejaba revisar.

Este "Acuerdo de desarrollo" comprende cuatro capítulos: Administración Militar, Jurisdiccional, Laboral

y Fiscal.

En líneas generales, se refuerza el principio de la aplicación de la Ley española, y el Gobierno tiene el

propósito de proceder a la publicación de todos aquellos textos que conviene sean conocidos para la

mejor protección de los derechos particulares, salvo los que por afectar a la defensa nacional deben tener

carácter reservado. El Comité conjunto desempeñará un papel fundamental en la interpretación y

aplicación de este Acuerdo.

LAS RELACIONES LABORALES

Por su especial significación social, quisiera dedicar unas palabras al capítulo laboral. En el sistema

adoptado por los Acuerdos de 1953, la relación laboral quedaba establecida entre los empleados españoles

y las Fuerzas de los Estados Unidos. La principal consecuencia del sistema ha sido que las autoridades

militares norteamericanas establecían las condiciones de trabajo y que los trabajadores podían ser

despedidos, previa notificación, sin indemnización, La relación laboral quedaba, por tanto, excluida de la

legislación española.

El Acuerdo de desarrollo perfecciona sustancialmente la situación anterior. Se inspira en el principio de

que la relación laboral quede establecida entre las autoridades militares españolas y el personal

contratado. En consecuencia, las condiciones de empleo y trabajo serán reguladas por la reglamentación

de trabajo de personal civil no funcionario de la Administración Militar española. El personal, en

definitiva, será contratado por las autoridades militaras españolas.

En resumen, el nuevo sistema, además de remitirse a una reglamentación laboral española, elimina la

posibilidad de conflictos o quejas laborales directamente entre los empleados españoles y las Fuerzas

Armadas americanas.

En cuanto a la parte que llamaríamos material del Acuerdo, España no concede ninguna facilidad

adicional respecto a las que hoy disponen las Fuerzas americanas.

Por el contrarío, se mejoran sustancialmente las que recibimos de Estados Unidos por dos conceptos:

donación o préstamo y compra a crédito.

RED DE ALERTA Y CONTROL

No voy a especificar el equipo que nuestras Fuerzas Armadas reciben, por razones de reserva militar, pero

debo destacar la importancia que para nosotros tiene la red de alerta y control, instalación moderna y

automatizada, indispensable para la protección de nuestro país, aunque no existiera Acuerdo con los

Estados Unidos. Su coste elevado, no obstante, hubiera supuesto una pesada carga para nuestra Hacienda

de haber tenido que sufragarlo solos. Desde la perspectiva de la futura relación, con los Estados Unidos,

la nueva red que se proyecta nos coloca en una situación, comparable a la de los países de la N. A. T. O.,

permite un mejor enlace con los Organismos de la defensa de Europa y asegura las necesidades de la

defensa nacional desde cualquier punto geográfico.

En conjunto,el material militar que adquirirnos es una valiosa aportación a la potencia de nuestras Fuerzas

Armadas, que aumenta considerablemente su capacidad defensiva y su eficacia de combate, pudiendo

disponer de él libremente. Pero la cooperación con Estados Unidos no debe ser sino el punto de partida de

un amplio programa nacional de modernización de nuestros Ejércitos, a fin de colocarlos al nivel general

de! desarrollo de nuestro país.

POSIBLE CESION DEL OLEO-D U C T O ROTA-ZARAGOZA

A la lista de contrapartidas hay que agregar dos epígrafes importantes: el primero de ellos es el oleoducto

Rota-Zaragoza, que el Gobierno de los Estados Unidos está dispuesto a entregarnos para su explotación

gratuitamente. Las ventajas que tendrá para nuestro país son extraordinarias, pues contaremos con una red

central de distribución de productos petrolíferos con una velocidad de suministro que no puede

compararse con ningún otro medio de transporte.

La economía que lograremos por el pago de peaje, que se realizaba anteriormente, se calcula en 2,2

millones de dólares anuales, A ello se agrega una sustancial economía de transporte, calculándose que el

traslado de 1.440.000 toneladas anuales de productos petrolíferos de Rota a Villaverde, por el oleoducto,

representará, en comparación del coste del traslado por ferrocarril, de Escombreras a Villaverde, una

economía de más de mil millones de pesetas anuales.

Como comentarios finales quisiera hacer los siguientes:

Parece de justicia resaltar que, en todo momento, las negociaciones se han desarrollado en un clima de

igual a igual.

VENTAJAS LOGRADAS

El Acuerdo logrado es muy amplío; en él se desdibuja lo militar, con ventaja para lo político, lo

económico y lo tecnológico,y tal ocurrirá en tanta mayor medida cuanto mayor sea nuestra capacidad de

gestión para sacar todo su fruto a las enormes posibilidades que abren sus diferentes capítulos.

En el aspecto defensivo, es vital el que todas las bases e instalaciones serán real e inequívocamente

españolas. Ello no es obstáculo para una material ayuda americana indispensable para la defensa del país,

pues España no tiene población ni renta suficientes para soportar los fabulosos, costes de la investigación

que requiere la tecnología militar moderna, y sólo una colaboración como la prevista en los Acuerdos que

nos ocupan puede mantener a un nivel adecuado el equipo y la preparación de nuestras Fuerzas Armadas.

Se ha hablado con frecuencia de los riesgos que representa para España el Acuerdo con los Estados

Unidos. Ya he tenido ocasión de mencionar antes que, en todo planteamiento estratégico de ataque a

Occidente, aunque este mismo sea improbable, España no podría quedar olvidada del agresor, por su

situación geopolítica. Pero es que la defensa de una civilización y de unos valores, si se comparten,

requiere un compromiso de cada uno a aportar su propia contribución. El Gobierno entiende que la parte

que corresponde a España, y lo que recibe a cambio, quedan reflejados en los proyectos de Acuerdo de

forma equitativa. España no desea asumir riesgos innecesarios, pero tampoco rehuir sus

responsabilidades.

El deteriora de la situación en el Mediterráneo y el aumento de los efectivos navales soviéticos en dicho

mar son hechos de la mayor gravedad para nuestro país. Tanto el Estrecho de Gibraltar. cuya importancia

queda reforzada por el cierre del Canal de Suez, como Portugal, miembro de la N. A. T, O., pueden ser

objetivos militares con la misma o mayor razón que las instalaciones españolas. Mientras que Europa no

progrese decisivamente en el camino de su unificación, y la lleve al terreno de la defensa, no podrá

hablarse de retirada de las Fuerzas americanas de nuestro Continente. Y esto afecta tanto a España como a

los restantes países europeos.

 

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