Autor: Massip Izábal, José María. 
   En caso de peligro exterior, Madrid y Washington establecerán contacto directo  :   
 Un comité conjunto centrará ahora el mecanismo de los Acuerdos. 
 ABC.    08/08/1970.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

«EN CASO DE PELIGRO EXTERIOR, MADRID Y WASHINGTON ESTABLECERÁN

CONTACTO DIRECTO»

Un Comité conjunto centrará ahora el mecanismo de los Acuerdos

LA DIMENSIÓN MAS ORIGINAL DE LOS CONVENIOS ESTA EN LOS PROYECTOS DE

ORDEN EDUCATIVO, TÉCNICO, ESPACIAL Y AGRÍCOLA

Washington 7. (Crónica de nuestro corresponsal, recibida por "telex".) En la cena que el ministro de

Asuntos Exteriores, señor López Bravo, ofreció anoche en nuestra Embajada a su colega, el secretario de

Estado, Mr. William Rogers, este estaba radiante. Conversó toda la noche con los invitados españoles y

americanos y, a la hora de los brindis, habló con extremada complacencia de los Acuerdos firmados por la

tarde entre su país y España. "Valoramos muy mucho—dijo—nuestras relaciones amistosas con vuestro

país, las presentes y las del futuro."

No era la firma española, por lo que supe en el curso de la cena, la única razón del optimismo de William

Rogers. Este dijo, en una conversación privaba, sin entrar en detalles, que esperaba de un momento a otro

acontecimientos importantes en el Oriente Medio. Los acontecimientos se han producido hoy con la

histórica decisión de Israel y Egipto de detener el fuego en los frentes de Suez, a partir de las doce de la

noche, por un período mínimo de noventa días. Ello da al embajador Gunnar Jarring la oportunidad de

negociar con los beligerantes en busca de una paz estable y garantizada por las potencias. La diplomacia

de Rogers ha trabajado bien y eficazmente esta vez, siguiendo la "iniciativa" de su jefe.

En las negociaciones españolas Mr. Rogers ha demostrado asimismo no solamente una espléndida buena

voluntad, evidenciada en todos sus contactos con los negociadores españoles, sino una notable capacidad

de maniobra diplomática gracias a la cual fue posible ayer la firma de los Acuerdos ejecutivos, salvando

la turbulenta interferencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, presidido por J. William

Fulbright. Esta situación precipitó el viaje a Washington del señor López Bravo, que no era esperado

aquí, por lo menos hasta mediados de agosto. El pasado lunes, día del conocido discurso de Fulbright en

el Senado, planteando la presentación de los textos de los Acuerdos españoles a la Alta Cámara, para su

examen y debate público, y en forma de Tratado de defensa mutua entre Washington y Madrid, la

Embajada americana en la capital de España recibió la orden de sugerir el viaje y la inmediata firma de

los Acuerdos por el ministro español. Inesperadamente, el miércoles por la tarde llegaba a Washington,

vía Londres, el señor López Bravo y ayer, jueves, los documentos eran suscritos por éste y su colegra

americano en el Departamento de Estado.

_ No han faltado quejas por la prisa de la firma en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, pero

los Acuerdos están suscritos desde ayer y, como decía anoche el jefe de la mayoría demócrata del Senado,

Mr. Mansfield, "una vez firmado y en efecto un acuerdo ejecutivo, no sé cómo podemos anularlo por

medio de una enmienda a un proyecto de ley". Aun cuando es previsible todavía mucha guerra al respecto

dentro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado—celoso de las que considera atribuciones

excesivas en política exterior de la Presidencia de Estados Unidos desde la intervención militar en

Indochina—, creo que el criterio de Mansfield contará en cualquier situación parlamentaria que pudiera

producirse alrededor de los Acuerdos españoles.

En términos de "commitment" o "compromiso" de defensa mutua entre Estados Unidos y España, es más

explícito el presente Acuerdo que el firmado en 1953 inicialmente y prorrogado, con modificaciones en

septiembre de 1963. La diplomacia americana lo niega, tratando de apaciguar al Senado, pero los textos

parecen bastante explícitos. Donde en los textos de 1963 se decía que una amenaza a uno de los dos

países firmantes sería "una cuestión de mutua preocupación" y que "cada país actuará como considere

apropiado dentro del cuadro de su proceso constitucional" hoy se dice que "en caso de amenaza o ataque

exteriores a la seguridad de Occidente, el momento y el modo de utilización por los Estados Unidos de las

facilidades para hacer frente a tal amenaza o ataque, serán objete de consultas urgentes entre ambos

Gobiernos y resueltos mediante acuerdo mutuo en vista de la situación creada. Tales consultas urgentes se

realizarán en el Comité conjunto", añadiéndose inmediatamente: "Sin embargo, cuando la inminencia del

peligro lo exija, ambos Gobiernos establecerán contacto directo para adoptar conjuntamente la resolución

que proceda." En otras palabras: La amenaza "a uno de los dos países", según la versión de 1963, se

ampliaren los textos firmados ayer a una amenaza o ataque "contra la seguridad de Occidente", ampliando

así a nivel continental la existencia de una amenaza o ataque involucrando a España o Estados Unidos.

Por otra parte, el Comité conjunto, que tiene que centrar el mecanismo de los Acuerdos y su

funcionamiento militar en tiempo de paz o de crisis, con sede oficial en Madrid, y un secretario

permanente, estará constituido por el ministro español del Exterior, el embajador de Estados Unidos en

Madrid, el jefe del Alto Estado Mayor español, en este caso el general Díaz Alegría, que ha participado

activamente en la preparación técnica de los Acuerdos, y el comandante en jefe de las Fuerzas de Estados

Unidos en Europa, ahora el general Goodpaster, que es, a su vez, jefe supremo de la O. T. A .N. La

presencia como consejero militar en el Comité conjunto del comandante en jefe europeo de las Fuerzas

americanas, da automáticamente a la estructura de dicho Comité una proyección geográfica y militar

inexistente en los anteriores Acuerdos sobre las bases peninsulares. Hay que añadir a esta nueva situación,

la creación de un órgano técnico de control y coordinación aéreos, de la mayor importancia táctica a los

efectos peninsulares.

Por otra parte, es evidente que los apartados de carácter civil de los Acuerdos dan a éstos una nueva

dimensión de cooperación no militar, inexistente hasta ahora. En gran parte, la puesta en marcha de

dichos apartados, de orden educativo, técnico, espacial, agrícola, etc., dependerá de los proyectos e

iniciativas técnicas que Madrid elabore y presente a Washington. La buena disposición oficial es aquí

indudable. La comunicación oficial del secretario de Estado al ministro español, fechada ayer,

completando la documentación de los Acuerdos, es expresiva. Escribe Mr. Rogers, textualmente, al señor

López Bravo: "Durante el año fiscal 1971, el Gobierno de los Estados Unidos estaría dispuesto a

financiar, con un máximo de tres millones de dólares, aquellos proyectos de carácter no militar sobre los

que se llegue a un Acuerdo... Asimismo, la Comisión de Intercambio Educativo entre Estados Unidos y

España (Comisión Fulbright), está ahora consagrando sus esfuerzos a la reforma educativa. Aparte de los

tres millones de dólares arriba mencionados, el Departamento de Estado espera aumentar su contribución

a la Comisión en este año, incrementando así su capacidad para contribuir al cumplimiento del plan

educativo español."

En otra de las cartas de Mr. Rogers a López Bravo se dice: "Durante la vigencia del nuevo Convenio de

amistad y cooperación entre Estados Unidos y España, el Gobierno de Estados Unidos está dispuesto a

contribuir a la financiación de varios proyectos de carácter no militar, que se acuerden específicamente en

conformidad con el espíritu y letra del Convenio, cuando sea necesario, con sujeción a la autorización del

Congreso y a la disponibilidad de fondos. Se da por entendido que el poder ejecutivo del Gobierno de

Estados Unidos se compromete a pedir al Congreso las autorizaciones presupuestarias necesarias para la

financiación de los mencionados proyectos no militares."

Son afirmaciones muy explícitas por parte del secretario de Estado en relación con la cooperación

española. Mucho dependerá en el futuro inmediato, en opinión de las autoridades norteamericanas, de lo

que se haga técnicamente en Madrid para poner en marcha los proyectos civiles a que se alude en las

cartas de Mr. Rogers a su colega español, complementarias de los Acuerdos generales. — José María

MASSIP.

 

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