Llega a España el nuevo embajador de los Estados Unidos, almirante Horacio Rivero  :   
 Vengo a una nación en la que tengo profundas raíces personales, dijo en el aeropuerto de Barajas. 
 ABC.    11/10/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

LLEGA A ESPAÑA EL NUEVO EMBAJADORDE LOS ESTADOS UNIDOS,ALMIRANTE

HORACIO RIVERO

«Vengo a una nación en la que tengo profundas raíces personales», dijo en el aeropuerto de Barajas

Madrid (De nuestra Redacción.) Ayer por la mañana llegó a Barajas el nuevo embajador de Estados

Unidos en Madrid, almirante Horacio Rivero. Le esperaban a su llegada el introductor de embajadores,

don Emilio Pan de Soraluce; el ministro consejero norteamericano, Joseph Montlorr, y alto personal de la

Embajada de los Estados Unidos.

El almirante Rivero, de ascendencia hispánica, nació en Puerto Rico y se diplomó en la Academia Naval

en 1931. Tiene una extensísima y brillante hoja de servicios y está en posesión de gran número de

condecoraciones obtenidas a lo largo de una vida dedicada al mar y por su participación en la última

guerra mundial y en la de Corea. Fue jefe del Estado Mayor de la Flota del Atlántico y comandante de las

Fuerzas del Sur hasta mayo de este año, fecha en la que se retiró del servicio activo.

El almirante llegó a Barajas acompañado de su esposa, Hazel Hooper.

En el salón de autoridades contestó risueño y en perfecto castellano se dirigió a los periodistas que

habíamos ido a recibirle con las siguientes palabras:

«Mi llegada hoy a España tiene especial importancia para mí, pues vengo a representar a mi país ante una

nación —y un pueblo— por los que no sólo siento una gran admiración, sino en el que tengo profundas

raíces personales. Me enorgullece identificar a mis antepasados con un pueblo admirado universalmente

por su heroica historia, su humanismo y su dignidad.

Pero España es hoy algo más que una nación de gran tradición histórica y cultural: Es una gran nación

moderna, de dinámica economía. Los Estados Unidos aplauden el progreso de España, que fortalece a

todo el mundo occidental.

La estrecha amistad y cooperación que han caracterizado las relaciones hispano-norteamericanas durante

tanto tiempo contribuyen de manera importante al progreso de nuestros respectivos países. Esta

cooperación va más allá de la seguridad, y se ha esparcido por el campo de la ciencia, el comercio, el

desarrollo económico y el intercambio educativo y cultural. Será mi más importante objetivo mantener los

estrechos lazos que unen nuestros dos países y aumentar en todo lo posible la ya larga colaboración que

existe en estas variadas esferas.

Mi esposa se une conmigo al expresar el encanto que nos causa encontrarnos en España. Esperamos que

en los años venideros podamos tener ocasión de visitar y conocer las ricas y variadas regiones de vuestro

bello país.

Para terminar, quisiera cumplir una de mis primeras obligaciones: transmitir en nombre del presidente

Nixon sus cálidos, sinceros y mejores deseos a todos los españoles.»

Al terminar de leer estas palabras el embajador, sonriente, agregó. «Me siento verdaderamente feliz de

estar aquí..., por fin.»

Vibrante y cálida la personalidad de este marino, que presentará hoy sus cartas credenciales ante el Jefe

del Estado como embajador de los Estados Unidos en España.

 

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