Autor: Serna Arenillas, Víctor de la (VICENTE SALANER). 
 Según la cadena CBS. 
 España, entre los próximos objetivos preferentes de la CIA     
 
 Informaciones.    19/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ESPAÑA,ENTRE LOS PROXIMOS OBJETIVOS PREFERENTES DE LA C.I.A

Por Vicente SALANER

NUEVA YORK, 19. — La Central Intelligence Agency (C. I. A.), o servicio de espionaje

norteamericano, acosada por su intervención en Chile durante el mandato de Salvador Allende, ha dejado

muy claro que no está dispuesta a interrumpir sus actividades soterradas. Y en varias informaciones

aparecidas estos últimos días, se indica que uno de sus objetivos importantes en un futuro próximo será

España.

Una serie de informaciones televisadas durante la última semana culminaron anoche con un detallado

informe de Daniel Schorr, uno de los corresponsales más serios y reputados de la cadena C.B.S. en

Washington, en el que se identificaban los próximos objetivos de la C. I. A., como "Portugal, España,

Italia y los países árabes productores de petróleo".

La C. I. A. se encuentra sometida a una vigilancia particular por parte de la Prensa y la televisión desde

que sus actividades en Chile —encaminadas a "hacer imposible" el funcionamiento normal del Gobierno

marxista del Presidente Allende— quedaron confirmadas en unas audiencias del Congreso. Según

confirmaron altos funcionarios del organismo, éste se gastó unos diez millones de dólares en sus

actividades chilenas. Estas revelaciones han causado gran embarazo al secretario de Estado, Henry

Kissinger, y han alimentado los rumores sobre su posible desaparición del Gobierno.

El señor Schorr, en su informe sobre el futuro de la C.I.A., presentó entrevistas con altos cargos de la

organización. Incluso su actual director, William Colby. Estos defendieron la necesidad para la política

exterior de Estados Unidos de las actividades de la C. I. A., y dejaron claro que no se consideran

responsables de las decisiones que se toman sobre qué actividades, dónde y cuándo se llevan a cabo. Esto

—dicen— incumbe al Consejo Nacional de Seguridad y las órdenes emanan tan sólo de "la más alta

autoridad" de la Casa Blanca. También puntualizan que el único representante cualificado de la Casa

Blanca en el Consejo es el secretario de Estado, señor Kissinger.

Se saca del informe del señor Schorr (cuyo nombre era uno de los primeros de la famosa "lista de

enemigos" del Presidente Nixon) la impresión muy clara de que la C. I. A. no va a dejar que el

contratiempo chileno afecte sus demás operaciones. Y el periodista, sin mencionar fuentes, habló con

gran firmeza al asegurar que España sería "probablemente" uno de los terrenos de acción de la C. I. A. a

partir de ahora.

Las operaciones en España no son cosa nueva, si se cree a Stuart Loory, profesor de periodismo político

en la Ohio State University, autor del libro "Derrotados: dentro de la máquina militar de América", y que

en el último número de la primera revista de periodismo mundial, la "Columbia Journalism Review",

revela las relaciones entre la C. I. A. y la Prensa de Estados Unidos.

El señor Loory, antiguo corresponsal en Washington del "Los Angeles Times", habla en particular de

"solicitudes de información por parte de la C. I. A., a menudo acompañadas por pagos en metálico,

solicitudes que se han hecho a periodistas norteamericanos en lugares tan distintos como España, Italia y

Europa oriental". Sobre el tema español, asegura: "En España se les pagaba por reunir información sobre

instalaciones militares españolas en zonas que podrían visitar por otras razones."

Los observadores norteamericanos subrayan, al comentar la última información de la C. B. S., que

probablemente no es casualidad el que tres países mediterráneos, todos ellos en momentos de evolución o

de intranquilidad —Portugal, Italia y España— hayan sido mencionados al mismo tiempo. Añaden que

Estados Unidos se debe enfrentar con posibles acontecimientos que debilitarían su presencia en el

Mediterráneo occidental y que, en el caso de España, interesa asegurar una evolución pronorteamericana.

Todo esto, añaden las fuentes, puede reforzar la postura española cuando están a punto de comenzar las

negociaciones sobre la prórroga de los acuerdos de amistad y cooperación o su sustitución —como

pretende España— por un acuerdo de defensa de mayor amplitud y contenido.

 

< Volver