Autor: Serna Arenillas, Víctor de la (VICENTE SALANER). 
 Preocupación norteamericana por la evolución hacia la izquierda en el sur de Europa. 
 La CIA intensifica sus actividades en Portugal, España, Italia y Grecia     
 
 Informaciones.    28/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

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Por Vicente SALANER

NUEVA YORK, 28.—La preocupación, al parecer intensa, que existe en el Departamento de Estado

sobre una «caída como fichas de dominó» de cuatro países del sur de Europa —Portugal, España, Italia y

Grecia— hacia regímenes de izquierda antiamericanos está en la base del interés renovado de la Central

Intelligence Agency (C. I. A.) hacia estos países. Esto es lo que afirmaba ayer el «Washington Post» en

crónica de su corresponsal en la península Ibérica, Miguel Acoca. El «Post» también revela que el

subdirector de la C. I. A., teniente general Vernon Walters, ha estado recientemente en España.

Desde hace un par de semanas los medios de información norteamericanos se vienen ocupando

insistentemente —y mostrándose de acuerdo— de la nueva «estrategia mediterránea» de la C. I. A. Las

primeras informaciones fueron televisadas (ver INFORMACIONES del 19 de octubre), y ayer los dos

diarios más conocidos de Estados Unidos, el «Post» y el «New York Times», se ocupaban del tema. En

líneas generales, las informaciones coinciden: El Departamento de Estado —y, por ende, la C. I. A.—

está preocupado, ante todo, por la evolución de la situación portuguesa, pero también por la influencia

que ésta pueda ejercer sobre Epaña.

El señor Acoca, que cita a «fuentes informadas», les atribuye lo siguiente: «Según ellas, Kissinger y otras

personas, en Washington, estaban obsesionadas con el temor de que Portugal sea el primer país que se

pasa al comunismo dentro de lo que llaman "una teoría del dominó sud-europeo", en la que también

entran Epaña, Italia y Grecia. Este temor, aparentemente, se ha visto alimentado por informes pesimistas

de los servicios de espionaje, por informaciones de Prensa que subrayan el poder de la izquierda en

Portugal y por las ansiedades de las compañías multinacionales con intereses en Portugal y en sus

colonias africanas.»

DISCONFORMIDAD CON LA EMBAJADA

Según el «Post», el secretario de Estado, Henry Kissinger, no se mostraba convencido, en agosto de este

año, por los informes de su Embajada en Lisboa, en los que se minimizaba el peligro de subida al Poder

de los comunistas en Portugal. Por ello, envió primero al general Walters (que habla correctamente

portugués y es un especialista en temas lusos) y después a altos funcionarios del Departamento,

encabezados por Alan Lukens, jefe de la Sección Ibérica. Añade el periódico que el informe del general

Walters «difiere» de los de la Embajada U. S. A., pero añade que no se sabe el alcance de las

divergencias.

Escribe el señor Acoca: «Después de su visita a Portugal, Walters también ha estado en España. La visita

más reciente del subdirector de la C.I.A. tuvo lugar, al parecer, hace dos semanas, cuando tuvo una sesión

informativa sobre Portugal. Se sabe que las autoridades españolas y norteamericanas están preocupadas

por el riesgo potencial de inflación comunista desde Portugal, que tiene con España una frontera común,

larga y difícil de vigilar.»

El «Post» afirma que en agosto el general Walters se entrevistó con el general Antonio de Spínola, que

aún estaba en el Poder, y que más tarde también se reunió con su sucesor, general Francisco da Costa

Gomes. Añade: «Altos oficiales militares (portugueses), dentro del movimiento revolucionario, han

asegurado repetidas veces que hay más de cien agentes de la C.I.A. en Portugal.»

LA VERSIÓN DEL «TIMES»

Por su parte, el «New York Times» publicaba ayer una breve información en su resumen semanal «The

week in review», bajo el título: «Estados Unidos está informándose sobre los regímenes ibéricos.» En ella

se refiere a la visita de la misión encabezada por el señor Lukens a Lisboa (visita que, a diferencia de las

del general Walters, ha sido oficial), y se dice que «también existe ansiedad en Washington sobre la

íncertidumbre política en España». Esa «ansiedad», deja a entender el «Times», tiene una base

esencialmente estratégica: «La inestabilidad en la Península Ibérica podría crear dudas sobre la

permanencia de varias bases militares de los Estados Unidos y la O.T.A.N.» Pero, agrega el periódico:

«Tanto España como Portugal dicen que, a pesar de sus deseos de cambio, quieren mantener sus lazos

militares con Estados Unidos.»

Sobre la razón aparente de la preocupación norteamericana —la amenaza comunista sobre varios países

europeos—, el «Times» publica también otro artículo de Andre Fontaine (de «Le Monde», de París). El

señor Fontaine habla de los partidos comunistas de cuatro países —Francia, Italia, Portugal y España— y

de su nueva tendencia a la colaboración con el «establishment».

 

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