Autor: Barra, Alfonso. 
 ABC en Londres. 
 La prensa británica censura la visita de Ford a Madrid  :   
 La URSS mantendrá una poderosa posición en libia, muy difícil de neutralizar por la VI Flota, advierte Sadat. 
 ABC.    30/05/1975.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LA PRENSA BRITANICA CENSURA LA VISITA DE FORD A MADRID

La U. R. S. S. mantendrá una poderosa posición en Libia, muy difícil de neutralizar por la VI Flota,

advierte Sadat

LONDRES, 29. (Crónica de nuestro corresponsal, por télex.) El presidente Sadat revela que Libia ha

negociado con Rusia un nuevo contrato de compra de material de guerra. El importe de la mercancía

equivale a 660.000 millones de pesetas. Más o menos el presupuesto anual de gastos de nuestro Estado.

Para engrasar y emplazar ese arsenal gigantesco los libios necesitarán los buenos oficios de más de

12.000 especialistas soviéticos. Una concentración más numerosa que la invitada por Sadat a salir de

Egipto. Los técnicos occidentales calculan que esa colonia de rusos en Libia tiene trabajo para medio

siglo en el país comprador.

Precisa el presidente egipcio que con bases propiamente dichas o sin ellas los rusos mantendrán una

poderosa posición en Libia muy difícil de neutralizar por la VI Flota. Washington no ha hecho muchos

comentarios sobre el aviso del presidente Sadat cuando el primer magistrado norteamericano intenta

tranquilizar a los aliados. El anuncio, sin embargo, es capaz de quitar el sueño a cualquier vecino del

Mediterráneo que no viva en el «reino del cucú», donde según un editorial británico se desenvuelve el

Gobierno de Londres.

Al parecer, Moscú quiere consolidar un «pied-a-terre» en Libia, 1.500 kilómetros al oeste de Alejandría.

El presidente Sadat describe la «generosidad» soviética con Libia: «Jamás los soviéticos facilitaron a

Siria ni a mí un material tan moderno. Pero la amenaza debe inquietar más a Estados Unidos que a

nosotros.»

OFENSIVA DE FLEET STREET.—Las noticias de esa ampliación de la influencia de la democracia

popular por el Mediterráneo coinciden con la salva, con todas las piezas de Fleet Street, contra la visita

del presidente Ford a Madrid. Con la Colonia de Gibraltar siempre presente y con la aneja política de

fomentar la debilidad de España, Londres maneja ahora un embrollo del tamaño del «Big-Ben»: la

colaboración de España con la O. T. A. N. sería a costa de extender el pasaporte a Portugal.

Desde el diario «The Guardian» al diario «The Times», el mando británico mantiene la tesis de que la

democracia portuguesa está algo pachucha, pero no hay razón para temer por su salud, aunque Mario

Soares tenga otras ideas sobre ese parte médico de Londres.

La Prensa británica, salvo excepciones,se dedica apasionadamente a favorecer al mismo adversario que la

O. T. A. N. pretende sin mucho éxito mantener a raya. Digno de encomio es que a pesar de los 600 presos

políticos del Ulster, en su gran mayoría católicos, enrejados indelinidamente sin proceso ni esperanza de

tenerlo, no sean una preocupación que impida a Fleet Street desvelarse por los entuertos de otros países y

Continentes.

Todo ese despliegue de corajina teledirigida sirve para orquestar la visita de Ford a Madrid. «The Times»

presenta esta joya de la ciencia castrense cuando los desvanecimientos de la O. T. A. Ñ. encogen el

corazón a otros Gobiernos: más importantes, que las bases hispano-norteamericanas son los prejuicios de

los socialistas nórdicos.

Pocas veces tendrá «The Times» tantos españoles de su parte.

POLÍTICA FIJA.—La política de Moscú no guarda muchos secretos. Desde que Kruschet condenó el

«stalinismo» a la vieja usanza, para seguir practicándolo a la nueva usanza y con otro nombre, los

objetivos de la coexistencia pacífica son públicos. Washington quiere pactar con Moscú y, como dijo un

secretario de Estado norteamericano, la «detente» y los desvelos defensivos no son compatibles

simultáneamente. Es como aspirar y expulsar el aire de los pulmones al mismo tiempo. Ahora se rinde

culto a la «detente» mientras Rusia vende algunos cartuchos a Libia.

Europa prefiere honrar los prejuicios socialistas. Los norteamericanos se marcharán un día no lejano del

Continente para dejar detrás unos protocolos y legajos, bien ligados con balduques con los colores de la

O. T. A. N., que garantizarán la democracia parlamentaria y las frivolidades burguesas en Europea. Es

decir: Moscú se reserva el papel de hombre bueno y sabio que marca el baremo de méritos para ser

ministro en las capitales de la vieja democracia. Quienes no reciban el visto bueno serán denunciados

como fascistas al servicio de la «guerra fría».

PRUEBA DE AMOR.—Ningún país del Occidente europeo se atreverá a lucir esas dignidades repartidas

por Moscú. Y gobernarán los amigos de Moscú. Todo ello está esbozado desde hace más de una década y

el Kremlin se atiene escrupulosamente a la política marcada, sin desvíos, retoques ni liberalización que

valga.

Washington no fue generoso con España ni en los años liberales de las habaneras. Ahora nos brinda una

prueba de amor, bien recibida, pero sin ofuscar a nadie. Existe la posibilidad de que Estados Unidos retire

a sus chicos del Rhin y mantenga su única posición militar en Rota. Así mantendría abierta la vía de

comunicación con Israel. Corolario: en caso de represalias serian los «fascistas españoles» los únicos

castigados a tirar el encendedor por falta de gasolina para rellanarla. Los socialistas nórdicos, mientras

tanto, seguirán cultivando la coexistencia pacífica en nombre de le democracia.

No hace falta tener en la provincia de Cádiz a ingleses y norteamericanos con la bayoneta calada para

hacer todos los negocios con ellos que permita Moscú. Lo peor sería que los mozos norteamericanos e

ingleses jueguen en Flota y Gibraltar a ser «los últimos de Filipinas».—Alfonso BARRA.

 

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