Autor: Sebastián Bueno, Pablo. 
 ABC en Bruselas. 
 Ford plantea el caso español ante la Cumbre de la OTAN  :   
 España aporta una contribución importante a la defensa occidental por sus relaciones bilaterales con los EEUU. 
 ABC.    30/05/1975.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

M A D R I D, V I E R N E S 30 DE MAYO DE 1975 - NUM. 21.578 OCHO PESETAS ABC

DIRECTOR: JOSE LUIS C E B R I A N B O N E DEPOSITO LEGAL: M - 13 -1958 - 144 PAGS.

A B C EN BRUSELAS

FORD PLANTEA EL CASO ESPAÑOL ANTE LA "CUMBRE" DE LA OTAN

«España aporta una contribución importante a la defensa occidental por sus relaciones bilaterales con los

EE. U U.»

KISSINGER REVELA QUE EL TEMA PROVOCO UNA SERIE DE DISCUSIONES

BRUSELAS, 29. (Servicio especial, por télex.) «Debemos comenzar a considerar ahora la manera de

establecer el acercamiento de España a la defensa de Occidente. España ha aportado, y continúa

haciéndolo, una contribución importante a la seguridad militar occidental como resultado de sus

relaciones bilaterales con los Estados Unidos.» Estas frases fueron pronunciadas hoy por el presidente de

los Estados Unidos, Gerald Ford, durante su alocución ante la «cumbre» atlántica, que inició esta tarde su

primera reunión oficial. El presidente americano ha confirmado las informaciones que hablaban de una

declaración U.S. A. en favor de un acercamiento de España al marco defensivo de la O. T. A. N. y lo ha

hecho en un contexto muy preciso. Ford se refirió a España dentro del punto quinto de su declaración o

discurso, dedicado a insistir en la necesidad de reforzar las instituciones democráticas de las naciones

atlánticas y de estimular el proceso democrático de otros países periféricos a la O.T.A.N.

El secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, fue la persona que desveló, en su conferencia

de Prensa, estas palabras del presidente Ford sobre España, pronunciadas durante la sesión secreta, o

restringida, del primer día de la «cumbre», lo que, por el momento, no ha permitido muchas precisiones

por parte de todas las Delegaciones asistentes y, de manera especial, el conocer las reacciones concretas

al discurso de Gerald Ford. No obstante, Kissinger nos ha asegurado que Ford insistió en la idea de que

«España tiene que tener unas relaciones más estrechas con la Alianza», lo que provocó —siempre según

Kissinger— una serie de discusiones «sin que se llegase a la unanimidad». El tema, como se ve, está

sobre el tapete y los informadores se preguntan si clausurado o a la espera de un nuevo debate para

mañana, si es que los Estados Unidos están decididos a incluirlo en el comunicado final de la «cumbre».

Nos queda por añadir, en este apartado, que durante el encuentro bilateral Gerald Ford-Helmut Schmidt,

el representante máximo de la República Federal Alemana declaró que su país apoya a España en un

contexto general, pero considera que hoy por hoy «no tiene mucho sentido el hacer demasiados esfuerzos

para un acercamiento de España a la O. T. A. N.».

PORTUGAL, GRECIA Y TURQUIA.—El tema España-0. T. A. N. ha ocupado, como se ve, un alto

porcentaje de los trabajos y debates tenidos hasta el momento por los catorce jefes de Estado y de

Gobierno que asisten a la «cumbre» (Francia está representada por su ministro de Asuntos Exteriores

Sauvagnargues), e incluso le ha restado cierto protagonismo a las diferencias greco-turcas y a la situación

interna de Portugal, cuestión ésta que atrajo la máxima atención de políticos e informadores.

El primer ministro lusitano, general Vasco Goncalves, en sus múltiples contactos bilaterales y en el

propio ámbito atlántico, ha repetido, una y otra vez, que «Portugal desea permanecer en la O. T. A. N.» y

que «Portugal no camina hacia el comunismo». En privado, el presidente Ford y los primeros ministros de

Noruega y Dinamarca han dicho al general Goncalves que «no coinciden las declaraciones políticas de los

partidos portugueses y las del Movimiento de las Fuerzas Armadas a propósito de la instalación de la

democracia en este país», cosa que esperan y desean todas las naciones atlánticas, hoy bastante

escépticas.

Sobre el conflicto grecoturco y la incidencia americana en esta zona del mapa,no parece haberse

conseguido nada espectacular. El primer ministro turco, Demirel, pidió a Ford el levantamiento definitivo

del embargo de armas U. S. A. que pesa sobre su país, y Constantino Caramanlis acordó con el presidente

americano que los Estados Unidos continuarían evacuando sus bases militares de utilización única y

podrían permanecer, por ahora, en las bases de utilización conjunta U. S. A. - Grecia. Se dice que, por

separado, Ford abogó por la división de Chipe en sus conversaciones con ambos políticos y se cree que

éste será el tema del encuentro grecoturco que ha de celebrarse el próximo sábado en el palacio de

Egmont, de Bruselas.

TEMAS ATLÁNTICOS.—Los temas específicos de la «cumbre» palidecen ante el «trajín» diplomático

de estos días. Más de cuarenta encuentros entre jefes de Estado y de Gobierno parecen haberse celebrado

entre la tarde de ayer y la mañana de hoy. Bruselas tiene el aspecto de una ciudad tomada por las fuerzas

del orden. No cesan de oírse las sirenas que anuncian el paso de caravanas o comitivas oficiales y los más

de mil informadores concentrados en esta ciudad no encuentran con facilidad lugares de residencia y

medios de transmisión. En este marco comenzó la «cumbre» atlántica. Una reunión, al más alto nivel

político, que tuvo ayer una entrada fría con la declaración del secretario general de la O. T. A. N., Joseph

Luns, nada entusiasta sobre la marcha de los trabajos de la Conferencia Europea de Seguridad y la

posibilidad de que la fase final se celebre en los próximos meses. Algunos jefes de Estado insisten, sin

embargo, en que habría que ayudar algo a Moscú y que, como lo desean en la capital soviética, la

Conferencia de Seguridad podría clausurarse este verano, porque dicha estación acaba el 23 de septiembre

y hasta entonces queda mucho que hablar.

Las convergencias O. T. A. N. - C. E. E., el futuro de la Conferencia Europea de Seguridad y la situación

económica (con especial mención a las cuestiones energéticas) serán, por otra parte, los puntos claves del

encuentro Ford-Giscard d´Estaing previsto para esta noche. El gran ausente, el presidente de Francia,

asistirá a la cena de gala que ofrece el Rey Balduino a los participantes en la «cumbre» y tiene previstas

dos reuniones al término de la cena: una con Ford y otra con Ford, Schmidt y Wilson a la vez. Giscard

demuestra así que su ausencia en la reunión atlántica es más bien simbólica que otra cosa.—Pablo

SEBASTIAN.

 

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