Autor: Aguirre López, José María (AMÉRICO VÉLEZ). 
 La alianza occidental. 
 Ford ha conseguido sus objetivos en la cumbre de la OTAN  :   
 Pero no lo que se refiere a España. 
 Informaciones.    31/05/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

FORD HA CONSEGUIDO SUS OBJETIVOS EN LA CUMBRE DE LA O.T.A.N

Por Américo VELEZ (Corresponsal diplomático en Europa occidental.)

BRUSELAS, 31.

LA «cumbre» atlántica, terminada anoche por el Presidente americano con una conferencia de Prensa tras

las diversas —la del secretario general, Luns; la del primer ministro canadiense, Trudeau, y algunas

otras— que jalonaron una jornada dominada con un inmenso y confuso «ballet» de diálogos bilaterales,

ha tenido, sin duda, importancia para la O.T.A.N. Pero también, y sobre todo, para el propio señor Ford y

para los Estados Unidos. A juicio de la mayor parte de los observadores, ha constituido la primera fase de

la campaña electoral de 1976 por la Casa Blanca. Mr. Gerald Ford la ha iniciado con evidentes habilidad

y éxito en medio de los fastos protocolarios inseparables de los encuentros entre los grandes y los menos

grandes del barroco mosaico del Occidente.

El sucesor de Richard Nixon había venido a buscar al oeste del Viejo Mundo, y las ha logrado, la

consagración de su persona y la reafirmación de su país como elementos centrales del llamado mundo

libre. Los líderes de las naciones que integran la Organización del Tratado Atlántico, desde el francés

Giscard d´Estaing hasta el portugués Vasco "Dos Santos Gonçalve han mgido a uno y a otro con el >leo

del triunfo diplomático.

Cuando terminado su periplo europeo el señor Ford regrese a Washington, habrá recobrado, frente al

Capitolio y y sin ninguna duda respecto a la opinión pública, el crédito y la popularidad que habían

empañado, tras su brusca accesión a la magistratura suprema de la primera potencia de nuestro tiempo, un

torrente de acontecimientos adversos cuya estela y resonancia le era absolutamente imprecindible sofocar.

En este orden de cosas, el primer Presidente no electo de la fabulosa América sale hoy, con dirección a

Madrid, de la Bruselas europea y atlántica, nimbado por un aura prstigiosa.

LAS CONCLUSIONES

La «agencia de la detentes y el «refuerzo democrático» que el jueves propuso el señor Ford a sus

«partenaires» de una alianza defensiva en lo militar y cooperativa en los órdenes económico y

diplomático han tendido a liquidar ciertos equívocos en materia de cooperación para el logro de la causa

común y han merecido el total respaldo del cónclave. Lo prueba así el texto de un breve comunicado

final, en el que se reafirma la voluntad de mantener la cohesión de la alianza y de restablecerla allí donde

haya podido debilitarse». Entiéndase en Grecia, en Turquía y en Portugal.

El Pacto de Varsovia, se afirma en el tercer párrafo del documento, «continúa vigorizándose más allá de

las necesidades aparentes de la defensa». En el siguiente se proclama que «una capacidad creíble de

disuasión» de parte atlántica «es condición esencial de la "detente" y de la paz». Capacidad que

dependerá totalmente de la potencia americana.

El párrafo más largo está dedicado a la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación. Europea (C. S. C.

E.). Los aliados esperan que concluya lo antes posible. Pero subrayan la correlación qué existe entre la

«detente» y la situación en Berlín. La advertencia a la Rusia soviética, a la Alemania comunista y en

general al conjunto de países del Este europeo es bien clara.

Los dos últimos párrafos (el sexto y séptimo) merecen una traducción correcta y la entera transcripción de

su contenido: «Los pueblos de la Alianza —se afirman en el primero— comparten la aspiración universal

a la justicia y al progreso social. Desean que, mediante esfuerzos concertados, se funde un orden

internacional que tenga en cuenta las realidades políticas, económicas y sociales de nuestro tiempo. Los

aliados están decididos a cooperar con los otros miembros de la comunidad internacional respecto a los

problemas de conjunto, y concretamente en cuanto a los demográficos, de la alimentación, de la energía,

de las materias primas y de la preservación de la Naturaleza. El bienestar de la Humanidad depende de

esas tareas comunes.» Proclamación dirigida, sin dudas de ninguna especie, al «tercer mundo» y a los

países de la O. P. E. P.

«Los dirigentes aliados —termina prometiendo el texto oficial— recuerdan que el porvenir de la

democracia y de la libertad en el mundo está íntimamente vinculado al de los países en los que esos

ideales constituyen una herencia común que goza de la más amplia adhesión popular. En ese espíritu se

han manifestado unánimes en la resolución de desarrollar la eficacia y la vitalidad de su asociación en el

seno del Pacto Atlántico, condición fundamental de la seguridad de nuestras naciones y de la salvaguardia

de los valores a los que son profundamente adictas.» Advertencia al «socialismo» autoritario del bloque

del Este y también a las veleidades extremoizquierdistas que se manifiestan en Portugal y pueden también

manifestarse en otros países de la parte de acá de la demarcación entre el este y el oeste políticos de

nuestra era.

LA PENINSULA

El caso de la Península Ibérica no se ha resuelto en la sesión de Jefes de Estado y de Gobierno de la O. T.

A. N. en la forma que Washington hubiera deseado. Mr. Gerald Ford llega hoy a la capital de España sin

haber logrado un consenso atlántico cobre una forma cualquiera de vinculación entre Madrid y la Alianza.

Se han opuesto a ello, en primer término, los países nórdicos (Inglaterra, Diñar marca, Noruega,

Holanda...). Pero más tarde personalidades moderadas como el canciller oeste-germano, señor Schmidt; el

primer ministro canadiense, señor Trudeau, y hasta el mismo secretario general de la O. T. A. N., Luns,

aconsejaron al señor Ford que desistiese de plantear el tema de la sesión plenaria.

En cuanto a Portugal, no obstante las dudas que subsisten sobre el desenlace de su revolución política, se

le considera miembro «indiscriminado» de la O. T. A. N.

Mr. Gerald Pord dijo anoche que, por lo que se refiere a España, los Estados Unidos continúan creyendo

que su asociación con ella es beneficiosa para la defensa occidental, y que, por consecuencia, seguirán

preconizándola de cara a «un futuro más o menos próximo».

«En mi conversación con el primer ministro portugués, señor Vasco Gonçalves —precisó el Presidente—,

le he expuesto con toda sinceridad nuestras preocupaciones sobre la perspectiva de que en su país se

implante un régimen comunista. Preocupaciones que comparten muchos de los demás países aliados...»

La delegación portuguesa ha merecido en general la benevolencia de todas las demás. El general Vasco

Gonçalves, que la ha presidido, es un hombre de habilidad temperamental y congénita, aunque de una

absoluta falta de madurez política. Su actuación ha predispuesto sonrientemente en favor suyo a muchos

de sus interlocutores. En. el plenario propuso la «disolución de los bloques». En las conversaciones

bilaterales que ha mantenido con muchos jefes de delegación ha afirmado que los militares lusitanos no

preparan ninguna clase de dictadura marxistoide. Desean, ha subrayado, que la actual fase de la

revolución en el país desemboque en una «democracia auténtica». Las noticias que desde Lisboa

empezaron a llegar ayer a Bruselas sobre un acuerdo entre el Partido Socialista del señor Mario Soares y

el Movimiento de las Fuerzas Armadas se acogieron satisfactoriamente. Vasco Goncalves se propone dar

esta tarde en Evere (sede de la O. T. A. N.), y ello para marcar su adhesión y su lealtad a la organización,

una conferencia de Prensa.

Miembros de su equipo anuncian que se va a esforzar por disipar recelos y por obtener para el Gobierno

de Lisboa ayudas políticas, morales y económicas de la democracia occidental, y concretamente de las

Comunidades Europeas.

INFORMACIONES 31 de mayo de 1975

 

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