Visita oficial del presidente de los EEUU. 
 Llegáis a España en un viaje de amistad, pero también de trabajo  :   
 Palabras de bienvenida del Jefe de Esado en el aeropuerto de Barajas. 
 ABC.    01/06/1975.  Página: 5-8. Páginas: 4. Párrafos: 121. 

VISITA OFICIAL DEL PRESIDENTE DE LOS EE. UU.

LLEGAIS A ESPAÑA EN UN VIAJE DE AMISTAD,PERO TAMBIEN DE TRABAJO

Palabras de bienvenida del Jefe del Estado en el aeropuerto de Barajas

A las once menos un minuto de la mañana, el presidente de los Estados Unidos, Geral Ford, llegaba al

aeropuerto de Madrid-Barajas. Comenzaba así la tercera visita a nuestro país de un primer mandatario

norteamericano.

En el aeropuerto de Barajas, el presidente Ford y su esposa fueron recibidos por Su Excelencia el Jefe del

Estado español, que vestía uniforme de capitán general, y su esposa, jefes de las Casas Civil y Militar de

Su Excelencia, presidente del Gobierno y señora, embajador de los Estados Unidos en Madrid y señora,

embajador de España en Washington y primer Introductor de embajadores, quienes se acercaron hasta el

pie de la escalerilla del avión.

La lluvia, que horas antes amenazaba deslucir el programa previsto, dejaba entonces paso a un tiempo

soleado con algunas rachas de viento.

FORD, EL PRIMERO EN BAJAR

El primero en bajar del avión que lo había trasladado desde Bruselas, de donde había salido a las 8,40

hora española, fue el presidente Ford. Tras recibir la bienvenida del Jefe del Estado, Franco y Gerald

Ford, acompañados de sus respectivas esposas, subieron al podio instalado en la misma pista, desde

donde escucharon la interpretación de los Himnos Nacionales de los dos países.

A continuación, el presidente Ford y el Generalísimo, acompañados por el ministro del Aire, pasaron

revista a las fuerzas de la 11." escuadrilla del cuartel general de la I Región Aérea, con bandera, banda y

música, que rindieron a los dos Jefes de Estado los honores de ordenanza.

Finalizada la revista de tropas, y acompañados por los séquitos de honor, los dos Jefes de Estado se

dirigieron hasta el lugar donde se encontraban el presidente de las Cortes, ministros del Gobierno español,

presidentes de los Altos Tribunales y de los Cuerpos Consultivos de la Nación, Cuerpo diplomático, otras

altas personalidades y miembros de la Embajada de los Estados Unidos en Madrid.

Terminada la presentación de las autoridades y personalidades, el Generalísimo Franco y el presidente

Ford, acompañados de sus esposas, se dirigieron a la plataforma de honor situada en la pista del

aeropuerto, al lado del edificio de honor, desde la cual el Jefe del Estado español pronunció unas palabras

de bienvenida al presidente Ford.

BIENVENIDA DEL CAUDILLO

«Señor presidente: En nombre del Gobierno y del pueblo español deseo ofreceros, por cuanto representáis

a la gran nación americana, nuestra más expresiva y amistosa bienvenida.

Es un alto honor para nosotros recibiros, honor que, si cabe, se ve acrecentado por la presencia de vuestra

gentil esposa y de las altas personalidades que os acompañan.

No es esta la primera vez que visitáis Madrid. Tuvisteis el noble gesto de acompañarnos representando a

vuestro país con motivo de la trágica muerte del presidente del Gobierno almirante Carrero Blanco, y os

unisteis entonces al dolor de todos nosotros. España, que siempre ha sabido ser agradecida, os recibe hoy

con la admiración y el respeto debidos a vuestra persona y a la gran nación que representáis. Podréis

ahora comprobar, de nuevo, el afecto que en nuestro pueblo despierta todo lo relacionado con los Estados

Unidos de América.

Llegáis a España, señor presidente, en un viaje de amistad, pero también en una visita de trabajo común

que estoy seguro habrá de resultar positivo para el fortalecimiento de las excelentes relaciones que,

afortunadamente, existen entre España y los Estados Unidos de América.

Nuestros dos países, que están consagrados al mantenimiento de los valores que constituyen el

fundamento de nuestro mundo occidental, no deberán regatear esfuerzos para la consecución de esta

misión histórica. Puede confiar, señor presidente, en que aquí, en España, estamos seguros de que la gran

nación americana, con su enorme peso espiritual y material, sabrá, poner los medios necesarios para que

este inmenso legado pueda ser conservado y transmitido a las generaciones futuras.

Por ello, tanto el pueblo español, como el Gobierno y yo mismo, nos esforzaremos para hacer

especialmente grata y provechosa, vuestra estancia en España.

Señor presidente, de nuevo y en nombre de todos nosotros: Bienvenido a España.»

RESPUESTA DE FORD

«Generalísimo Franco y señora de Franco, amigos de España y de los Estados Unidos. Empiezo mi visita

a España con una gran y verdadera satisfacción, por la posibilidad de subrayar los lazos tradicionales de

amistad que siempre han unido a nuestros dos países. Mi última visita a España fue en un momento de

luto nacional, en los últimos días del año 1973 Hoy es una ocasión mucho más feliz, anticipo, con gran

interés, del transcurso de nuestras conversaciones.

Vivimos un momento de rápidos cambios en todo el mundo, de retos y problemas, a los cuales

responderemos de la manera. en que debamos, tanto de forma individual como colectivamente.Nosotros

tenemos confianza en nuestra capacidad demostrada para trabajar juntos con vistas a la realización de

nuestros intereses comunes. Y yo tengo confianza en España, una nación que tiene un futuro prometedor.

La dignidad, el orgullo, la persistencia del pueblo español se han visto forjados a lo largo de la Historia

durante un período mucho más largo que el de los Estados Unidos. España ha contribuido mucho a la

historia y a la cultura de los Estados Unidos. Hoy, millones y millones de norteamericanos hablan el

idioma español.

Mi visita a España es, sobre todo, un reconocimiento de la importancia de España como amigo y como

asociado. Nuestra excelente relación se ve confirmada en la declaración conjunta de principios de 1974.

Nuestros pueblos persiguen los mismos objetivos de paz, progreso y libertad. Por razón de su geografía y

por razón de su historia, España tiene un lugar lógico en la comunidad trasatlántica. Durante más de

veinte años España ha compartido con América y con Europa las responsabilidades de promover la

prosperidad y la seguridad en las regiones del Atlántico y del Mediterráneo. España puede estar muy

orgullosa de su contribución.

Generalísimo Franco, excelencias, amigos, es un privilegio para mí el traerles los saludos más amistosos

del pueblo de los Estados Unidos. Nuestros dos países anticipan con gran interés un futuro de cooperación

cada vez mayor. Sé muy bien que haremos frente a los retos y a los cambios que encontraremos en

nuestro camino. Muchas gracias.»

BREVE DESCANSO EN EL AEROPUERTO

Acto seguido, los dos Jefes de Estado. acompañados de sus esposas, Gobierno español y demás

personalidades, presenciaron el desfile de las fuerzas que les habían rendido honores. Concluida la parada

militar, el Generalísimo Franco, el presidente Ford y sus esposas pasaron a descansar unos momentos en

el salón de honor del aeropuerto.

El aeropuerto de Barajas se encontraba engalanado con banderas españolas y norteamericanas, colocadas

en altos mástiles, al borde de la pista y junto al edificio de honor. Asimismo se habían adoptado fuertes

medidas de seguridad en las terrazas y otras dependencias del aeropuerto, así como en la pista y

proximidades del lugar en que quedó estacionado el avión Air Forcé One ocupado por el presidente Ford

para su viaje a Europa.

En las terrazas del aeropuerto se encontraban numerosos miembros de la colonia norteamericana en

Madrid, portando algunos de ellos banderas de su país, que aclamaron a su presidente al llegar a suelo

español.

Las aclamaciones se sucedieron cuando el Jefe del Estado y el presidente Ford, acompañados de sus

esposas, tomaron asiento en sus automóviles respectivos, al final de la caravana de honor formada para

acompañar a ambos mandatarios hasta el centro de Madrid, donde iba a tener lugar la bienvenida oficial

de la ciudad.

El séquito que acompaña al presidente Ford en su visita oficial a Madrid está formado por el secretario de

Estado, Henry A. Kissinger; embajador de los Estados Unidos y señora de Stabler; adjunto al presidente y

señora de Rumsfeld; consejero del presidente, señor Robert Hartmann; secretario de Prensa del

presidente, señor Ronald Nessen; consejero del Departamento de Estado, señor Helmut Sonnenfeldt;

secretario de Estado adjunto para Asuntos de Europa, señor Arthur Hartman, y segundo ayudante del

presidente para Asuntos de Seguridad Nacional, teniente general Brent Scoweroft.

Pocos minutos después de las once y media de la mañana se puso en marcha la comitiva oficial desde el

aeropuerto de Barajas a la plaza de la Cibeles, donde iba a tener lugar la salutación del Ayuntamiento de

Madrid al presidente Ford y el ofrecimiento de la llave de oro de la ciudad.

Los dos Jefes de Estado efectuaron el trayecto en un coche cubierto seguidos de otros automóviles que

ocupaban las señoras de Ford y de Franco y las personalidades asistentes a la recepción y miembros del

séquito.

Por la autopista de Barajas, los dos Jefes de Estado se dirigieron a la capital, en la que entraron por la

avenida de América y calle de María de Molina hasta llegar al paseo de la Castellana, y a través de éste y

del paseo de Calvo Sotelo llegar a la plaza de la Cibeles. El trayecto estaba adornado con miles de

banderas de España y de los Estados Unidos.

Durante el recorrido por las calles de Madrid cubrían la carrera fuerzas de la Brigada de Defensa

Operativa del Territorio, de la Brigada de Infantería Mecanizada número 11 y del Regimiento de

Artillería Antiaéreo número 71, todas ellas al mando del general jefe de la Brigada de Defensa Operativa

Territorial, don Jaime Lluch.

«OS RECIBIMOS COMO A HUÉSPED ILUSTRE»

García-Lomas, en la entrega de la llave de oro de Madrid

A la llegada a la Plaza de Cibeles, donde había sido instalada una tribuna, el Ayuntamiento de Madrid,

encabezado por el señor García Lomas, alcalde de la capital, dio la bienvenida de la ciudad al presidente

Ford al tiempo que le ofrecía la llave de oro de la Villa.

El señor García Lomas dirigió al presidente norteamericano las siguientes palabras:

«Señor presidente:

Hoy es día muy importante para Madrid, que tiene el honor de testimoniar al primer mandatario del

pueblo de los Estados Unidos de América el cortés y afectuoso saludo de los españoles. Os recibimos

como a huésped ilustre de esta Villa-Capital con el respeto que se debe al presidente de la gran nación

norteamericana y con la cordial alegría y ancha hospitalidad que los españoles ofrecemos al dar la

bienvenida a nuestros amigos.

Son muchos y profundos los motivos históricos y presentes que hacen especialmente amistosos los

sentimientos de comprensión y mutua estima entre los pueblos de Estados Unidos y España. En algunas

regiones de vuestro país se conserva con amor y se exhiben con orgullo las huellas misioneras y

civilizadoras de España, nación que, en las gratas fechas de la Independencia norteamericana, ha de ser

recordada por su generosa ayuda.

Como alcalde de Madrid, me cabe el alto honor de entregaros, señor presidente, la llave de oro de esta

Villa que por algún tiempo fue también capital de los americanos. Recibid este símbolo de nuestro más

caluroso saludo y de nuestros fervientes deseos de una estancia grata en Madrid. Bienvenido, señor

presidente, que vuestra visita sea muy fructífera para las mejores relaciones entre España y los Estados

Unidos.»

AGRADECIMIENTO

El presidente de los Estados Unidos, tras recibir de manos del alcalde de Madrid la llave de oro de la

ciudad y escuchar las palabras de bienvenida del presidente de la Corporación Municipal, dijo lo

siguiente:

«Señor alcalde, sus excelencias, señoras y señores; La señora Ford y yo hemos estado profundamente

conmovidos por la amistad y la cálida bienvenida que han marcado nuestra llegada a España. Esta

hospitalidad se ha hecho evidente por la cordial bienvenida del Jefe del Estado y del pueblo español a

nuestra entrada en esta encantadora y maravillosa ciudad. Muchos norteamericanos conocen muy bien la

frase que, representa de por sí, la esencia de la hospitalidad española, y es «está usted en su casa». Y al

aceptar esta llave de la ciudad de Madrid yo ya me he sentido total y completamente bienvenido, como si

estuviera en casa.

Esta llave representa algo más que la hospitalidad. Significa la apertura de nuevas puertas a unas mayores

realizaciones en la mayor aproximación de los pueblos norteamericano y español y en estrechar los lazos

de amistad que ya compartimos. Es, precisamente, en este y con este espíritu que acepto esta llave de su

gran ciudad, capital de la nación, y lo hago desde lo más profundo de mi corazón. Muchas gracias.»

ACLAMACIONES

Terminada la ceremonia oficial de salutación en la plaza de la Cibeles, los dos jefes de Estado

ocuparon un coche descubierto, y. seguidos de la comitiva oficial, reanudaron la marcha hacia el palacio

de la Moncloa por la Gran Vía, Plaza de España y calle de la Princesa.

A partir de este, momento, los dos jefes de Estado tuvieron que corresponder constantemente a las

aclamaciones y vítores de los miles de personas que, apiñadas en aceras, balcones y terrazas,

presenciaban el paso de la comitiva oficial y aplaudían con entusiasmo al presidente norteamericano y al

Jefe del Estado español.

A continuación tuvo lugar un almuerzo ofrecido por Ford al presidente Arias

Al llegar la comitiva al palacio de la Moncloa, a las 12,47 horas, el Jefe del Estado español departió

breves momentos con el presidente norteamericano. Luego se despidieron y los señores Ford esperaron a

la puerta de palacio hasta que el Caudillo y doña Carmen Polo ocuparon el automóvil en el que

emprendieron la marcha hacia El Pardo.

Al llegar al palacio les habían sido rendidos honores al Jefe del Estado español y al presidente de los

Estados Unidos por una compañía de la agrupación del Ministerio del Ejército.

Minutos más tarde llego al palacio de El Pardo Gerald Ford, acompañado de su esposa y séquito, en el

que figuraba el secretario de Estado, señor Kissinger.

Al pie de la escalera de honor fueron recibidos por el general jefe de la Casa Militar y secretario general

de la Casa Civil, y a la entrada del hall fueron cumplimentados por los jefes de las Casas Militar y Civil

de S. E.; Sus Excelencias el Jefe del Estado y esposa aguardaban a sus visitantes en el salón de Goya.

Tras los saludos de rigor, ambos jefes de Estado se dirigieron al despacho del Caudillo, donde celebraron

una entrevista a la que asistieron el presidente del Gobierno español, señor Arias; secretario de Estado,

Kissinger; ministro de Asuntos Exteriores, señor Cortina, embajadores de Estados Unidos en España y de

España en Estados Unidos; consejeros del presidente, Sr. Hartmann y Mr. Sonnenfeld, además del

director de América del Norte y del Extremo Oriente, marqués de Periñat.

Las esposas del presidente y Jefe de Estado, acompañadas de las señoras de Arias Navarro, Cortina,

Stabler, Rumsfeld, Pan de Soraluce y marquesa de Periñat, aguardaron en la antecámara tomando un

refrigerio.

Terminada la entrevista, el presidente Ford y séquito abandonaron palacio con el mismo ceremonial que a

su llegada. La entrevista se prolongó por espacio de algo más de media hora, y durante la misma fueron

abordados temas de interés común para ambos países.

Terminada su entrevista con el Jefe del Estado español, el presidente Ford regresó al palacio de la

Moncloa. donde se celebró un almuerzo de trabajo, al que asistieron, por parte española: el presidente del

Gobierno, señor Arias; el vicepresidente segundo y ministro de Hacienda, señor Cabello de Alba: el

ministro de Asuntos Exteriores, señor Cortina; los ministros del Ejército, teniente general Coloma

Gallego; de Marina, almirante Pita da Veiga; teniente general Cuadra; el ministro de la Presidencia, señor

Carro; el embajador de España en Washington, señor Alba; el subsecretario de Asuntos Exteriores, señor

Revira; el jefe del Alto Estado Mayor, teniente general Fernández Vallespín: el director general de

Asuntos de Norteamérica, marqués de Periñat, y el director general de Asuntos de Europa, señor Aguirre

de Cárcer. También estuvo presente el consejero de Embajada, jefe del Gabinete del señor Arias, señor

Oyarzabal que actuó como intérprete.

Por parte norteamericana estuvieron con e1 presidente de los Estados Unidos el secretario de Estado,

señor Kissinger: el embajador de España, señor Stabler; el ayudante del presidente, señor Rumsfeld: el

consejero, señor Hatmann el secretario de Prensa de la Casa Blanca, señor Nessen; e1 consejero del

Departamento de Estado, señor Sonnenfeldt; el ayudante del secretario de Estado para Asuntos de

Europa, señor Arthur Hartmann; el delegado ayudante del presidente para el Consejo Nacional de

Seguridad; el señor Clift. miembro del Consejo Nacional de Seguridad, y los señores Eaton, ministro

consejero de la Embajada americana, y Dixon. agregado militar.

BRINDIS DEL PRESIDENTE FORD

«Señor presidente, señor ministro, sus excelencias:

Durante un cuarto de siglo España y los Estadas Unidos han gozado de unos lazos cordiales y productivos

caracterizados por nuestros esfuerzos comunes por hacer frente a la agresión contra la comunidad

occidental de naciones y apoyada por el respeto mutuo hacia las aspiraciones de nuestros respectivos

pueblos, para, de esta manera, asegurarse una vida mejor. Habida, cuenta, como siempre lo hemos tenido,

dé las preocupaciones y necesidades mutuas, nosotros hemos forjado, naturalmente, una relación

armoniosa y eficaz.

Nos reunimos hoy para reafirmar nuestro compromiso y dedicación a seguir construyendo esta

cooperación de una manera mutuamente benéfica.

El mundo ha cambiado —y esto es bien conocido— desde que tuviera lugar la firma del primer Acuerdo

de amistad entre los Estados Unidos y España en 1953. Pero existe una necesidad de unas defensas cada

vez más fuertes, que no han disminuida en manera alguna. España y los Estados Unidos, en el pasado,

han contribuido conjuntamente al mantenimiento fie una firme seguridad occidental. El presente y el

futuro exigen un esfuerzo no menor.Los Estados Unidos continúan totalmente dedicados a la realización

de esta tarea.

Mi observación sería que la cooperación que está ya siendo llevada a cabo, en tantos campos distintos,

entre nuestros países, demuestra la gran amplitud de nuestros intereses, la profundidad de muestra

amistad y la dedicación de los Estados Unidos y de España a una vida mejor para nuestros ciudadanos.

España, naturalmente, es una parte importante en nuestra concepción atlántica. Señor presidente, quiero,

en este momento, levantar mi vaso y proponer un brindis a este espíritu para que nuestra cooperación sea

preservada y fortalecida, para que pueda asegurar la paz para los españoles y para los norteamericanos a

la vez.

RESPUESTA DE ARIAS Contestó el presidente del Gobierno español, señor Arias Navarro, con las

siguientes palabras:

«Señor: presidente; Constituye para mí un gran honor el haber podido asistir a este almuerzo de trabajo al

que habéis tenido la gentileza de invitarme.

En el transcurso del apretado programa que vais a tener durante vuestra visita en nuestro país tendremos

oportunidad de mantener un vasto intercambio de impresiones que constituirán, sin duda, la base de un

entendimiento sobre el que podremos cimentar una cooperación beneficiosa y constructiva, como la que

hasta ahora, afortunadamente, ha venido rigiendo las relaciones entre nuestros países.

Las relaciones hispano-norteamericanas se confunden a lo largo de la Historia. Representa para España

uno de los mayores timbres de gloria de su pasado el haber podido contribuir, de forma tan fundamental,

a los orígenes de la gran nación americana en la doble vertiente de su descubrimiento y de su

independencia. Si españoles fueron los primeros pobladores europeos de los territorios de lo que luego

serían los Estados Unidos, también fueron españoles los afanes y los apoyos iniciales recibidos por los

padres de la patria americana en los heroicos días de su accesión al concierto de las naciones libres.

_Desde hace veinticinco años, el entendimiento y la colaboración entre España y los Estados Unidos se

han hecho especialmente intensos. Esta colaboración ha significado, sin duda, uno de los pilares sobre los

cuales se ha apoyado la existencia del mundo libre. España cree que ha llegado la hora de que esta

aportación tan directa, leal y desinteresada sea reconocida de una forma concreta y práctica por las

naciones que forman parte del conjunto del Mundo Occidental, dentro del cual se halla claramente

incluido nuestro país por su situación, su Historia, su cultura y su aportación pasada y presente.

Señor presidente: No es ésta la primera visita que España tiene el honor de recibir de vuestra persona. En

ocasión anterior estuvisteis en Madrid representando a vuestro país con motivo del trágico fallecimiento

de mi predecesor, el inolvidable almirante don Luis Carrero Blanco, ocasión de triste recuerdo para todos

los españoles, en especial para los que tuvimos el honor de compartir las tareas del Gobierno bajo su

dirección.

Vuestra visita de entonces y la de hoy, pensamos obedece a la ya larga trayectoria de cooperación a que

antes me referí. Por eso, el pueblo español, mis compañeros de Gobierno y yo mismo pensamos que nadie

mejor que vuestra persona, puede comprender la profundidad e importancia de la colaboración que ha

existido entre nuestros países y la necesidad del mantenimiento de ese entendimiento para que, en el

futuro, sigan tan eficazmente defendidos los valores de nuestra común civilización. Nos felicitamos, señor

presidente, y le agradecemos muy especialmente por su venida a España, pues estamos seguros de que

compartís con nosotros ese deseo de continuar nuestra ya tradicional amistad. Podéis estar seguro que

España confía en vuestra acción den-tro del Mundo Occidental, para que nuestros objetivos comunes sean

alcanzados.

Permitidme, señor presidente, levantar mi copa para brindar por la continuación de ese espíritu de amistad

y comprensión entre España y los Estados Unidos y por la ventura del pueblo americano y por la vuestra

personal.»

ENTREVISTA FORD-ARIAS

A las cuatro menos diez de la tarde, en el salón de Tapices de Goya del palacio de la Moncloa, el

presidente de los Estados Unidos, Gerald Ford, y el presidente del Gobierno español, don Carlos Alias

Navarro, mantuvieron una amplia y cordial entrevista en la que estuvieron presentes el ministro español

de Asuntos Exteriores, don Pedro Cortina, y el secretario norteamericano de Kstado, doctor Henry A.

Kissinger.

A dicha entrevista, que se prolongó durante una hora, asistieron también los ministros españoles del

Ejército, teniente general Coloma Gallegos; de Marina, almirante Pita da Veiga, y del Aire, teniente

general Cuadra.

 

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