Autor: Méndez Domínguez, Luis. 
   Ford y el pulso de Europa     
 
 Informaciones.    07/06/1975.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

FORD Y EL PULSO DE EUROPA

Por L. MENDEZ DOMINGUEZ

Extracto de «The Washington Post», nada dado a galanteos de los republicanos: «Ford parece haber pasa-

do con inteligencia su primera gran prueba como hombre de Estado internacional. La destreza de haber

restaurado, en una sola jornada y sólo con palabras, la medida del liderazgo de Estados Unidos en la

Alianza Atlántica no estuvo en la acción del Presidente en los días anteriores a Vietnam, a Watergate, a la

O.P.E.P. (países productores de petróleo) y a la distensión. Esto es muy importante en momentos en que

ninguna otra figura de Occidente evidencia reciedumbre particular o visibilidad. En este período de

incertidumbre de Europa, preciso es reconocer que el único líder conocido por casi todo el mundo es

Francisco Franco, de España, ochenta y dos años de edad». «The Washington Post» no encuentra nada

erróneo en el hecho de que Ford haya puesto sobre el tapete de la O.T.A.N. la contribución de España a la

Alianza Atlántica a través de convenios con Estados Unidos.

No se esperan alteraciones radicales en las relaciones entre España y Estados Unidos («The Daily

Telegraph», Londres); y la importancia de España en la futura defensa de Europa quedó bien puesta de

relieve en los cuarenta y cinco minutos de cambio de impresiones entre el Presidente Ford y el Príncipe

de España. Es posible, dentro de reajustes, el traslado del cuartel general de la XVI Fuerza Aérea

americana, de Torrejón, a Zaragoza o Morón («The Times», Londres): la XVI Fuerza Aérea controla

unidades aéreas militares a través del área mediterránea y hasta Turquía. La base de Zaragoza ha

desempeñado un papel relevante «desde que el coronel Gadafi expulsó a los aviadores americanos de

Libia». Fuentes próximas al Gobierno de Estados Unidos («The Times», desde Madrid) «han dejado bien

claro» que la gigantesca base nuclear submarina de Rota será utilizada como hasta ahora por Estados

Unidos, dado su «considerable valor estratégico».

El mundo occidental («The New York Times») ha comprobado, pese a decaimientos, su salud; más

vigorosa de lo que nadie haya podido sospechar. «En esa unidad podrá ganarse mayor fuerza: a pesar de

flaquezas de liderazgo en una Gran Bretaña delibitada; en una Francia dividida; o en una Alemania

truncada». Lo que se trata (James Reston, «Times», de Nueva York) es de evitar que los acontecimientos

dominen a los hombres.

El Presidente Ford «pidió ser invitado a Madrid» («International Herald Tribune») para mostrar a los

españoles lo que España significa para Occidente, en el dominio estratégico, antes incluso de que se

produzca en España un proceso de cambio. No todo está perdido en Iberia: referencia (James

Goldsborough) al desasosiego que la situación en Portugal produce en Washington.

 

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