Autor: Javaloyes Berenguer, José. 
   Las pretensiones USA     
 
 ABC.    20/06/1975.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LAS PRETENSIONES U. S. A.

INSIDIA.—Fuentes norteamericanas —informa la agencia Pyresa— han manifestado —

levantando un tanto el velo de la negociación— que España no está dispuesta a permitir

«nuevamente», ante la eventualidad de otra guerra en Oriente Próximo, el reabastecimiento en

vuelo de los aviones americanos que acudieran en ayuda de Israel, desde las bases en nuestro

territorio. El objeto de tal declaración no es otro que el de un intento de descapitalizar las claras

definiciones de la política de nuestro país con los árabes, desplazando de su quicio específico

de conflicto el problema del Sahara. Tal cosa no se permitió nunca.

MARRUECOS. — Dícese también que Washington apuesta por la anexión del Sahara a

Marruecos, para neutralizar con ello la posibilidad de que Argelia —presuntamente apoyada por

la U. R. S. S.— tuviera, además de su salida natural al Mediterráneo, un acceso político-militar

y económico al Atlántico, asfaltado por los «polisarios», cuando el territorio sahariano accediera

a la independencia.

MADEJA.—Una gran madeja estratégica envuelve el tema saharaui. Los Estados Unidos

quieren seguridades a ambos lados del estrecho de Gibraltar, lo que, en principio, nada tendría

de objetable si ello no implicara el poner los intereses y la estructura toda de la diplomacia

española, a los pies de los caballos de su política exterior. La pretensión, por desmesurada, es

poco menos que insultante: una España puesta al otro lado de la posición que siempre tuvo

ante las disputas entre los árabes e Israel, obligada a enfrentarse con las Naciones Unidas en

el tema del Sahara y en la primera trinchera de un enfrentamiento hegemónico americano-

soviético en el Mediterráseo occidental, simétrico casi al que se sustancia en el otro extremo de

la cuenca. ¿A cambio de qué?

TURQUÍA.—Con sutilezas diplomáticas, así el Mediterráneo se le vuelve a Washington más

problemático que lo fuera nunca. Turquía permanece terne en su empeño de cancelar cola-

boraciones con la O. T. A. N. y resolver inquilinatos estratégicos con los Estados Unidos. Y en

el Atlántico portugués tampoco son facilidades lo que se le ofrece al padrino de Israel. ¿Será

Marruecos quien le acabe resolviendo la papeleta?

PORTUGAL.—No es previsible que la solución le venga a Norteamérica de Lisboa. Las Azores

también están vetadas para operaciones de socorro al Estado judío. Y lo seguirán estando —si

no levan anclas de Portugal— sea cual sea el desenlace de la importantísima tensión

imperante en el seno del M. F. A__José JAVALOYES.

 

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