Documentos sobre la ayuda prestada por España a los judíos durante la guerra mundial     
 
 Informaciones.    24/01/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DOCUMENTOS SOBRE LA AYUDA PRESTADA POR ESPAÑA A LOS JUDIOS DURANTE LA

GUERRA MUNDIAL

CIUDAD DEL VATICANO, 24. (EFE.)—La decisiva ayuda prestada por España, durante el último

conflicto mundial, a judíos, polacos y prisioneros de guerra es puesta de relieve por numerosos

documentos incluidos en el volumen .La. Santa Sede y las víctimas de la guerra (enero-diciembre 1973) ,

publicado ayer en el Vaticano.

Pese a que en la guerra civil de España los judíos habían apoyado decididamente a los comunistas, «el

General Franco dio orden que se iniciara hacia ellos una política de generosidad y por ello se les concedió

el permiso de regresar a España.. Así escribía el nuncio apostólico en Madrid, monseñor Gaetano

Cicognani, en un despacho enviado al secretario de Estado, cardenal Maglione el 24 de agosto de 1943.

Gracias a este «excelente propósito, cuando 336 judíos residentes en Salónica fueron internados por los

alemanes en un campo de concentración, «el Gobierno español —añadía el nuncio— se apresuró en

notificar que no debían ser enviados ni a Polonia ni a Rusia (ya que esto equivale a una desaparición

definitiva) y que permanecen bajo la protección de España».

Otro testimonio de la «amplia generosidad de conformidad con los sentimientos del Gobierno español» lo

constituye el despacho del nuncio al secretario de Estado, de fecha 23 de agosto de 1973, relativo a la

acción desarrollada en favor de los judíos españoles residentes en ceder el visado de entrada a España a

todos los judíos españoles, independientemente de sus tendencias políticas»

También en 1943, en el mes de marzo, monseñor Cicognani informaba al secretario de Estado que «el

Gobierno español ha autorizado libertad para todos los polacos reunidos en el campo de concentración de

M i r a n d a de Ebro». A este despacho respondía la Secretaría de Estado en fecha 23 de marzo, dando

instrucciones al nuncio para que «por encargo y en nombre de la Santa Sede, tenga a bien manifestar el

debido agradecimiento a ese Gobierno español, expresándole al mismo tiempo cuán grata al corazón

paterno del Augusto Pontífice fue esta caritativa disposición adoptada en favor de los internados...».

En el marco histórico de la actividad desarrollada por la Santa Sede en 1943, otros numerosos

documentos y alusiones contenidas en el citado volumen atestiguan también la valiosa ayuda acordada

por España a las víctimas de la guerra.

 

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