Autor: Valverde, Alberto. 
   El tratado España-EEUU ya está en el Senado     
 
 Informaciones.    19/02/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

EL TRATADO ESPAÑA EEUU YA ESTA EN EL SENADO

Por Alberto VALVERDE NUEVA YORK, 19.

EL primer tratado hispano-norteamericano de amistad y cooperación, firmado el pasado 24 de enero en

Madrid a nivel ministerial, se encuentra desde ayer en el Senado de los Estados Unidos, donde tiene que

ser ratificado por una mayoría de dos tercios de sus cien miembros (y por las Cortes Españolas) para su

entrada en vigor. El Presidente Ford, en la carta recomendatoria que envió junto al acuerdo al Comite de

Relaciones Exteriores del Senado, afirma que el tratado «contribuirá positivamente (...) a la integración de

España en las instituciones de Europa y en el sistema defensivo del Atlántico Norte».

Se espera que el Senado prolongue durante dos o tres meses los debates de su Comité de Relaciones

Exteriores antes de someter el texto del tratado a votación de los miembros de esta Comisión, primero, y

de la totalidad del Senado, después. En los debates testificarán el secretario de Estado, Henry Kissinger, y

posiblemente el embajador volante norteamericano y subsecretario de Estado, Robert, McCloskey, como

encargado de las negociaciones con la parte española.

El envío formal del tratado, junto a siete acuerdos suplementarios y ocho intercambios de notas

adicionales, va reforzado por una carta recomendatoria del acuerdo firmado por el Presidente Ford. En

ella, el Presidente Ford afirma que el Ejecutivo norteamericano considera el tratado como un paso

adelante en la integración de España, en Europa, sus instituciones y su sistema de defensa. "Estoy

completamente seguro —añade— que el tratado contribuirá al logro de estos objetivos."

NO HAY DEFENSA MUTUA

El Presidente dice también, en la carta recomendatoria, que los capítulos militares del tratado representan

"una activa contribución (de España) a la seguridad occidental". Sin embargo, el Presidente añade que el

acuerdo "no ensancha las obligaciones defensivas de los Estados Unidos en el área de la Alianza Atlántica

ni crea ninguna adicional".

La referencia específica del Presidente Ford a la ausencia tácita de una obligación de "defensa mutua" en

el caso de ataque armado a cualquiera de los dos países, se interpreta aquí como un intento

de eliminar un debate interminable en el Senado sobre el alcance exacto de la relación defensiva que

contempla el tratado entre los Estados Unidos y España. A este respecto, conviene recordar que el

Senado, en dos proyectos de ley introducidos antes de la firma del tratado, solicitaba específicamente al

Presidente Ford que no contrajera ninguna obligación defensiva bilateral con España. Estos dos proyectos

también pedían la conversión en tratado de los acuerdos que iban a regular por otros cinco años más las

viejas relaciones amistosas y de cooperación entre los dos países.

SERA APROBADO

En medios legislativos norteamericanos se descarta la posibilidad de un gran debate sobre la conveniencia

de un tratado. Por el contrario, la ratificación por la mayoría necesaria se da como segura, tarde o

temprano, a pesar de que existe el temor fundado de que el proceso de ratificación se vincule a la firmeza

y velocidad de las intenciones democratizadoras del Gobierno español actual. No obstante, varios

senadores han dejado entrever que la acción que el Legislativo norteamericano podría adoptar se limitaría

como máximo a recordar al Gobierno de Madrid la necesidad imperante de acercar el sistema político

español al de sus vecinos europeos.

DOS SENADORES

Hasta la fecha, dos senadores concretos han dejado establecidos púb1icamente sus opiniones sobre el

tratado hispano-norteamericano. Ambos son miembros del Comité de Relaciones Exteriores del

Senado, y los dos, desde la mesa presidencial de la citada Comisión, tendrán una parte muy activa en el

mecanismo de ratificación.

El primero es el senador demócrata por Rhode Island, Clairbone Pell, que hace tan sólo una semana cursó

una rápida visita a Madrid, por encargo, al parecer, del Comité de Relaciones Exteriores. El senador Pell,

en unas declaraciones a la Prensa tras sus entrevistas con el Rey, el presidente Arias, el señor Fraga y el

señor Areilza, se mostró muy optimista sobre la evolución política española, dando a entender que ésta

favorecería la ratificación legislativa del tratado.

Por su parte, el senador Thomas F. Eagleton, demócrata por Missouri, recomendó en un discurso ante el

Senado el pasado 5 de febrero, que el Legislativo aprobara el tratado con España para "impedir que su

rechazo influya negativamente en el curso favorable que España ha adoptado hacia la democracia tras la

muerte de Franco".

Pero con el fin de aceptar la tesis de "aquellos que preconizan un retraso en la ratificación hasta que la

situación española se vea más clara", el senador Eagleton propuso que el Senado añada una cláusula, o

una especie de "entendimiento", al tratado que diga de una forma clara que "el Gobierno (norteamericano)

espera que la continuidad de la relación entre los dos países sirva para afianzar los principios de la

democracia. En tal sentido, el senador Eagleton, cuya influencia en el Senado sirvió para echar por tierra

hace año y medio la designación de Peter Flanigan como embajador en Madrid en razón a su vinculación

aparente al escándalo Watergate, apoyaba el tratado y endosaba las continuas declaraciones del secretario

de Estado, Henry Kissinger, en favor de una "evolución democrática" en España.

El discurso del senador Eagleton también sacaba a relucir el tema de la relación de defensa mutua. Ha-

ciéndose eco de que este extremo no estaba contenido ni en los viejos acuerdos ni en el nuevo tratado, se

mostraba satisfecho de que este último incluyera en el acuerdo suplementario número seis, un sistema de

consulta para el caso de un conflicto global Este-Oeste .Sin ser un tratado "de defensa mutua"—añadía—

el acuerdo no dejaba aislada a España en el caso de un enfrentamiento total.

• FORD INDICA QUE ESTA ALIANZA CONTRIBUIRÁ A LA INTEGRACIÓN DE ESPAÑA

EN LA C.E.E. Y EN LA O.T.A.N.

• LOS SENADORES QUIEREN GARANTIAS DEL DESARROLLO DEMOCRÁTICO EN

ESPAÑA

 

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