Autor: Urbano, Pilar. 
 Conversación telefónica Madrid - Viena. 
 López Rodó: Mi decisión está tomada. He pedido que me reemplacen  :   
 Conversaciones y trabajos entre Silva, Fraga, Martínez Esteruelas y López Rodó, para formar un gran partido centrista - conservador. 
 ABC.    17/09/1976.  Página: 11-12. Páginas: 2. Párrafos: 35. 

ABC. VIERNES 17 DE SEPTIEMBRE DE 1976, PAG. 11.

CONVERSACION TELEFONICA MADRIDVIENA

LOPEZ RODO: "MI DECISION ESTA TOMADA. HE PEDIDO QUE ME REEMPLACEN"

Conversaciones y trabajos entre Silva, Fraga, Martínez Esteruelas y López Rodó, para formar un

gran partido centristaconservador

- «Ese gran partido está aún en fase de "gestación", pero el tiempo apremia. Espero que antes de un

mes podamos informar de su programa, dando la cara y sin rodeos»

«Hacia una fuerza política centrista, liberalconservadora, que aglutine tendencias y supere la zarabanda de

siglas»

«Mi decisión de regresar a Madrid está tomada. He pedido que se me reemplace lo antes posible. Pienso

que la situación política y económica de España aconseja mi presencia en el país», ha declarado el

embajador español en Viena, señor López Rodó, anunciando asi su inminente regreso a la vida política de

partidos. Aún en tase de contactos y conversaciones previas, parece muy probable la pronta fusión, en un

gran partido centrista conservador, de cabezas de fila política, como Silva, Fraga, MartinezEsteruelas y

López Rodó.

- EL CUARTO HOMBRE, EN VIENA

Ayer escribía en «Hilo directo» que me faltaba un dato para resolver la ecuación de cuatro valores, cuatro

hombres políticos que podían converger en «pacto» importante y eficaz. Ayer sabía que entre esos

hombres estaban Fraga, Silva, Martínez Esteruelas... y alguien más. Hoy —cielo azul en Madrid, cielo

plomizo en Viena— marco la clave 07, espero el zumbido telefónico de «internacional» y a continuación

el número de la Embajada española en Viena.

Hilo directo con el embajador López Rodó, que acaba de llegar a su despacho. El es el cuarto hombre.

—¿Ya se sabe eso ahí? —me pregunta, cuando le hablo de la formación del gran bloque político

aglutinante—. La verdad es que estamos aún en fase preliminar de estudios y conversaciones, en un clima

de amistad y buen entendimiento.

—¿Conversaciones para la entente de Silva, Fraga, Martínez Esteruelas y usted?

—Ha habido contactos eon esas personas, en efecto; pero no sólo con ellas. Seríamos bastantes más. Ya

se verá en su momento; espero y deseo que pronto. Por ahora, le digo, estamos en fase de «gestación». No

adelantemos acontecimientos antes que nazcan. Puedo confirmarle que se va a la formación de un gran

partido; yo al menos lo deseo vivamente. Creo que el tiempo apremia y no podemos dilatar el plazo.

Supongo que antes de un mes podremos informar más concretamente. Y lo haremos todos los que

estamos protagonizando esa unión. Hablaremos sin rodeos y dando la cara. Hoy no estoy autorizado a

declarar sobre sus ingredientes, ni menos sobre su programa.

—¿Situación «geopolítica» de ese bloque?

—Puede ser la versión española del Partido Conservador inglés. Situado «geopolíticamente», como usted

dice, en el centro y aunando muchas tendencias en su seno: unidad, pero no uniformidad.

«ME HAN INSTADO A VOLVER A ESPAÑA»

—Si Silva aporta fuerzas democristianas de U. D. E., si Martínez .Esteruelas se alista con sus

contingentes de U. D. P. E., si Fraga convoca un fuerte sector centroliberal y su Reforma Democrática,

¿qué aporta López Rodó?

—Yo presido el Grupo Parlamentario Regionalista, que aun no siendo un partido, indica una unidad entre

sus miembros. Ahí, en el G. P. R., hay hombres que fueron colaboradores míos en la Secretaría

General Técnica de la Presidencia y en la Comisaría del Plan de Desarrollo, hombres de valía que se

sienten identificados conmigo políticamente. También personalidades del mundo universitario,

profesional y empresarial. Ellos son los que me han instado, y me han urgido, a volver a España para la

formación de una fuerza política que tenga verdadera entidad y que no incurra en la zarabanda de siglas

que estamos viendo aumentar cada día.

—De modo que viene usted a España. ¿Deja la Embajada vlenesa?

—Ya con anterioridad había pedido dejarla, y hablé con el ministro de Asuntos Exteriores, don Marcelino

Oreja, quien comprendió mis razones. Ignoro, en este momento, si se está considerando mi caso en el

Consejo de Ministros o si pasará al siguiente: de cualquier modo, mi decisión está tomada. He pedido que

se me reemplace lo antes posible. Pienso que la situación política y económica de España aconseja mi

presencia en el país.

—¿Acaso trae usted la panacea curativa de nuestros males?

—No; no llevo la panacea, pero sí un programa de partido. Y porque quiero renunciar a todo

personalismo, no voy ahora a dar «mi fórmula». Espero poder ofrecer pronto «nuestra fórmula». Fórmula

liberalconservadora que ha de ser compartida por una mayoría de españoles de una amplísima gama de

«estatus» y pensamiento.

NI COMUNISMO NI SEPARATISMO

—Es innegable que una mayoría de españoles quieren conservar bienes materiales, situación laboral,

familiar y social, criterios políticos, tradiciones históricas... Ahora bien, afiliándose a ese «gran partido»

de ustedes ¿se podrán conservar también los bienes del espíritu o habrá que pactar con un materialismo

pragmático en pago de una política brillante?

—Jamás entraría en una fuerza política, en un partido, que tuviese un ideario materialista. Tengo una

concepción humanista de la vida: la libertad, la dignidad, los valores del espíritu del hombre me parecen

primordiales.

—¿Propugnarán ustedes «más adelante» la legalización del Partido Comunista?

—Es bien conocida mi postura respecto al comunismo y al separatismo. Considero condición esencial

para mi integración en una fuerza política el que se oponga expresamente a cualquier componenda con el

comunismo o a cualquier género de separatismos y federalismos. Sin embargo daré todo mi apoyo a las

regiones; que no sea el regionalismo una idea platónica, sino una realidad bien traducida

administrativamente.

- EL PROYECTO DE REFORMA: «UNA LARGA CAMBIADA»

—En su condición de consejero nacional.

ABC: VIER NES 11 DE SEPTIEMBRE DE 1976. PAG. 12.

CONVERSACION TELEFONICA MADRIDVIENA

TRES LIBROS A PUNTO: «LA LARGA MARCHA HACIA U MONAR QUÍA», «MIS

CONVERSACIONES CON El PRINCIPE» Y «MIS DESPACHOS CON FRANCO»

¿ha enviado alguna sugerencia al proyecto de ley de Reforma? ¿Qué le parece el texto? —Sinceramente»

una «clarea cambiada».

—¡Ole! Muy castizo está el señor embajador... (Le oigo reír a larga distancia.)

—Realmente —añade— no es una reforma constitucional, sino la puerta que se abre a la verdadera

reforma. En tanto conserve mi condición de embajador me abstengo de emitir el juicio sobre la ley, pero

aguarde usted unos días: me oirá en el Consejo Nacional el día 27.

—Me preguntaba usted si había enviado alguna sugerencia... Pues sí. varias: a todos los artículos y

disposiciones transitorias. Pero no a la totalidad, ¿en?

- VUELVO A MI CATEDRA Y AL PARLAMENTO

—¿Vuelve usted para encargarse de alguna parcela de la Administración Pública? ¿Regresa ton «cargo»?

—No. Vuelvo a mi cátedra y para meterme de lleno en la tarea legislativa que me compete como

procurador y consejero, y, como le he dicho, para colaborar en la formación de ese gran bloque que

supere siglas y conjunte tendencias «homologables».

—De su estancia en Austria, ¿qué experiencias y qué «medallas» trae para su «curriculum» político?

—He estado —estoy todavía— al frente de una Embajada que es un observatorio de excepción, cuna de

la diplomacia y sede de organismos internacionales; tengo aquí triple acreditación. Aparte, he desplegado

una gran actividad: negociación de cinco Convenios, tres de los cuales ya se han firmado y los otros dos

están pendientes de fecha. He sido jefe de la Delegación española en la Convención de Viena del año 75.

He inaugurado dos centros cara nuestros emigrantes en Austria. He promovido la intensificación de

intercambios culturales, universitarios y artísticos. También numerosos contactos y acuerdos entre

hombres de negocios de España y Austria. Creo que no falto a la humildad si digo que durante mi

representación diplomática aquí. Austria ha dado un giro de _ ciento ochenta grados en su visión y estima

de España. Dos meses antes de mi nombramiento, el Gobierno austríaco consideraba «non grata» la visita

de nuestro ministro de Justicia. En cambio, cuando recientemente nos visitó el ministro Ore.ia Aguirre

tuvo aquí contactos importantes que en otros países no se consiguieron: el presidente de la República, el

canciller federal, el presidente del Parlamento, etcétera. Aquí, ahora, España tiene buena Prensa.

—Además de todos esos logros en la diplomacia ha tenido usted tiempo para meterse en faena de escribir

libros...

- TRES LIBROS EN PRENSA

—Sí, tres. El tiempo cunde cuando se vive un horario fuerte. Además de «La larga marcha hacia la

Monarquía» tengo en preparación «Mis conversaciones con el Príncipe», desde que le conocí, como

alumno mío de Derecho Administrativo, hasta las vísperas dé su proclamación, hemos hablado numerosas

veces solos los dos. Y «Mis despachos con Franco». Cerca de trescientos despachos con el Caudillo;

durante mis nueve años de ministro me recibió cada ocho o cada quince días... Eche usted la cuenta. Y

conservo los guiones que yo me hacía de cada despacho, en los que anotaba lo que Franco me había dicho

a cada tema y a cada punto. A mí mismo, que lo requeteconozco, me resulta apasionante.

—En Madrid sabemos todos ya Que es usted «muy monárquico». ¿Más monárquico que franquista?

—No cabe sopesarlo en una balanza. Monárquico de siempre, por íntima convicción. Y cuando Franco

me llamó a servirle en su Gobierno, lo hice con lealtad. La lealtad es indivisible. La persona leal es leal

siempre y con todos. No concibo una lealtad de quita y pon.

—Por cierto, se atribuye a su intervención el que EspañaReino llegase a ser EspañaMonarquía. es cierto?

—Evidentemente. Había quienes jugaban a mantener España como un Reino con regencia perpetua. Y

una Monarquía demanda un Rey coronado.—Pilar URBANO.

 

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