Autor: Parra Galindo, Antonio. 
 Relaciones exteriores. En breve, las bases USA en España. 
 Pueden ser desmanteladas (a excepción de Rota)  :   
 Dentro de la propuesta para el cierre de 199 enclaves militares hecha por la Cámara de Representantes norteamericanos. 
 Arriba.    19/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

RELACIONES EXTERIORES

En breve, las bases USA en España

PUEDEN SER DESMANTELADAS

(a excepción de Rota)

Dentro de la propuesta para el cierre de 199 enclaves militares hecha por la Cámara de

Representantes norteamericanos

NUEVA YORK

De nuestro corresponsal, ANTONIO PARRA

NUEVA YORK. (Del corresponsal de ARRIBA y Pyresa.)—La base aérea de Torrejón puede

quedar desmantelada en breve, al igual que el resto de las bases militares USA en territorio

español, salvedad hecha de la de Rota, cuya preponderancia estratégica ha crecido

últimamente. Todo eso, según unas propuestas para el cierre de alrededor de 199 enclaves

militares activos que los Estados Unidos mantienen distribuidos por el sur de Europa. Las

propuestas fueron hechas en un informe redactado por el Subcomité de Relaciones con Europa

y el Oriente Medio de la Cámara de Representantes. Los enunciados del informe habrán de ser

debatidos a su debido tiempo por el Parlamento americano. Es un tema candente. Corren dos

interpretaciones al respecto.

Algunos ponen muy en tela de juicio la inclinación de los países de la zona mediterránea a

ofrecer su cooperación incondicional a Washington, si se da la circunstancia de una quinta

guerra en el Oriente Medio. Los Estados Unidos habrían de enviar todo su material de guerra a

Israel utilizando estas bases del sur de Europa como punto de soporte para el establecimiento

de un puente aéreo. Se recordará que el año 1973 hubo muchas discordias entre los Estados

Unidos y sus aliados occidentales por causa de esta materia. USA se lanzó a ayudar

omnímodamente a Israel, sin haber consultado previamente a la OTAN. Los estrategas del

Pentágono, al parecer, no desearían que surgiera, de nuevo, una situación tan embarazosa

como aquélla.

Pero hay otros que aseguran que las bases militares mediterráneas han perdido su vigencia o,

dicho de otra forma, se encuentran del todo desfasadas, gracias a la aparición del gran

portaaviones «Jumbo» —auténtica fortaleza en el mar, capaz de navegar con toda una flota de

>DC-10» a bordo de su plataforma—. Evidentemente, quienes esgrimen semejante argumento

no se basan en razones de carácter geopolítica, sino en configurados de tipo tecnológico.

Rota, sin embargo, aparece intocable. Lejos de haberse devaluado estratégicamente, su

importancia se ha hecho del todo indispensable. Es un baluarte global para el dominio de la

esfera mediterránea y el nexo que unifica a la vanguardia y a la retaguardia norteamericanas, si

se llega al extremo de una conflagración bélica en un momento dado. De Rota partiría cualquier

ofensiva, y, al mismo tiempo, el posible rechace de un ataque por sorpresa. Así, pues, aquella

base es de una valía militar sin parangón con ninguna otra, a no ser la de las Azores. Ambos

enclaves parece que controlan a la perfección un radio de 5.000 millas. Y hay que reconocer

que Rota y Gibraltar forman dos pivotes de acción nuclear, con una auténtica bodega llena de

armas atómicas bajo el suelo de la baja Andalucía. De tal manera que viene a ser casi

impensable la idea de que Washington se atreva a entregar a nadie las llaves de este castillo

almacenado, lleno de bombas y de submarinos nucleares. Pagaría el precio que le pidieren por

el arrendamiento de la plaza.

A no dudar, en la inminente visita del Presidente Suárez a la Casa Blanca el tema de la base

de Rota tendrá carácter prioritario. Existe aquí —insistimos— un interés máximo por observar el

fortín de Rota, aunque, por otra parte, la Casa Blanca haya de descartarse de los tres restantes

—Torrejón, Morón y Zaragoza, cuyo desmantelamiento puede haber comenzado ya en parte—.

La base de Torrejón sirvo de cuartel general al XVI escuadrón de la Fuerza Aérea. Durante la

guerra de «Y o m Kippur» fue el núcleo de operaciones para los abastecimientos de todo el

material de guerra que Washington canalizó a través del puente aéreo con Tel Aviv.

El estudio antes mencionado sugiere que el Congreso haga una evaluación exacta del

comportamiento y utilizada en 199 instalaciones milita-res, esparcidas por la geografía de

Portugal, Marruecos, Francia, Italia, Grecia y Turquía cuya mantenencia supone un

desembolso de alrededor de los 300000 millones de dólares en pagos de arrendamiento o en

tratados bilaterales con los países de los que se hace mención. Un examen del texto, en el que

se exponen tales sugerencias, conduce a leer entre líneas el concepto de que Washington

quizá haya empezado a considerar a la OTAN como una organización estratégica con unas

funciones de operatividad logística con valores no claros del todo, de cara a una emergencia.

Esto abre el pontón de las especulaciones. Puede ser que Washington desconfíe de las

democracias de la otra orilla. De ahí que se diga que existen manejos entre bastidores para

llegar a una componenda —en versales o en minúsculas, «sotto vo-ce» o a camisa

descubierta—, la fuerza política que, entre los plasmadores de la política exterior de estas

orillas, ha suscitado un interés más culminante. Si tales supuestos alcanzaran visos de

realidad, parece ser que iría a cumplirse la tesis de que hay un pacto ya tácito entre

Washington y el «eurocomunismo». Aunque, claro es, las bases resultarían intangibles.

Constituyen algo que estaría por encima del bien y del mal. El «eurocomunismo», enfocando

las cosas desde otro punto, es la carta de mate —la carta principal—, aquí se asegura, que

puede tener en sus manos el Presidente Jimmy Carter para desarmar o neutralizar al poder

soviético en las naciones de la Europa del Este.

 

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