Autor: Fontana, José María . 
   Confiar en los USA     
 
 El Alcázar.    27/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL ALCÁZAR

CONFIAR EN LOS USA INGRESAR en la OTAN, equivale a jugar, y someterse, a las decisiones de

los Estados Unidos de América. En teoría, dicen que significa alinearse en el bloque militar y político del

llamado Mundo Occidental, en contraste con el bloque de países comunistas que alienta y dirige la URSS;

«ergo» como España es occidental y no comunista, «debe» solicitar su ingreso en la OTAN. Así de

sencillo y claro, para las mentes ilustres del más puro democratismo, naturalmente excluidos el PC y el

PSOE que, en atención a su viril e inconmovible marxismo-leninismo, ni son partidarios de Occidente, ni

de USA, ni de la democracia pluralista: claro que de esto no se enteran los solemnes pepinos de los

embajadores occidentales en España, ni las democracias y socialdemocracias euroamericanas que

homologan, alientan y subvencionan a nuestros pseudo-«demos», «gauchos» y «maso».

Aparte el mimetismo paleto de los parlamentarios indígenas, no acabo de entender el empeño del Centro

(y congéneres) en meternos en la OTAN, si exceptuamos la ridiculez de seguir la moda vigentes en el

Occidente. Es cierto que en algunos sectores soterrados del franquismo básico de UCD, puede palpitar la

ingenua idea de que alinearse en la OTAN equivale a ser fieles al anticomunismo, así como una forma de

precaverse contra la bolchevización de la ex-España, que tan magistralmente pretenden y sirven el tándem

Felipe-«Viejo profesor». Pero especulan con una pura patraña que no resiste el mínimo ejercicio de una

elemental dialéctica.

¡Pasen, señores, pasen! y vean los diagramas plásticos de lo que les aconteció a los aliados anticomunistas

de los USA: ni uno queda para contarlo y todos fenecieron en las turbiedades del masoquismo USA, tan

bien manipulado por la URSS. La lista no tiene excepciones, desde los demócratas guerrilleros antinazis,

vendidos por los americanos en veinte países europeos, al Vietnam y Conchinchinos, incluidos los más

recientes del África. Ser aliado político de USA es algo temible, pues los devora o los entrega a la

devoración, sin fallar una sola vez. Si uno quiere suicidarse, o ser suicidado, no tiene más que aliarse con

los USA, máquina perfecta para matar... a sus amigos: y tanto más cuanto más incondicionales y adictos

son. Es una pena que el almirante Carrero, desde sus conocimientos celestiales, no pueda asesorarnos

sobre el particular, añadiendo su experiencia a lo mucho que sabía la familia Diem, el senador Mac Harty

o el pobre general Mac Arthur. Precisamente de las razones objetivas, tan abundantes y claras, yo, que

soy supersticioso, estoy seguro de la gafancia USA: Alíese Vd. y la «palma» inexorablemente, debería ser

el lema de la OTAN. Y por si queda alguna duda ahí está el voto pro OTAN de don José Mª de Areilza.

Por otra parte, los rojos, maso menos URSS, están encantados con la OTAN, benéfica institución que por

sus servicios se ha ganado varias veces la Orden de Lenin.

Si dicen o se manifiestan en contra es puro camuflage, para que piquen los pequeños Marcelinos. Yo

tengo la lejana esperanza de que la fina nariz del Sr. Suárez le dará el palpito de los peligros personales

que entraña el ingreso en la OTAN y el ser socio de USA (¡Dios me libre de hablar de las conveniencias

de España, don Adolfo!)

Los Estados Unidos jamás apoyaron a sus aliados y sólo se sirvieron de ellos: hasta el abuso.

Pero, hay más: los USA se han especializado, con éxito clamoroso, en alentar, apoyar y dar la victoria a

sus enemigos natos. Se trata de un rasgo masoquista, muy típico de las élites y estructuras dirigentes de

aquella federación de Estados. Es un axioma: Los dirigentes USA siempre sirven la causa de los

enemigos de los Estados Unidos. ¿Error, manipulación, traición interna, falla siquiátrica...? ¡Vaya Vd. a

saber! Y en última instancia ¡allá ellos! pero no lo olvidemos, por si acaso, nosotros.

En los USA hay libertad para todo lo secundario, pero ninguna para tocar los temas sustanciales. Por

ejemplo, ¿por qué jamás nadie se atrevió a pedir responsabilidades por los errores y traiciones que

llevaron los USA a proteger y propugnar el triunfo de Fidel Castro en Cuba? Sólo unas clases dirigentes y

un sistema político de menos, han podido cometer una tal equivocación traicionera en contra del interés

USA, auténtico crimen de lesa patria. Y, sin embargo, nadie ha rechistado...

Desgraciado del Mundo Occidental, que padece el liderazgo de los Estados Unidos de América. Y

desdichado del país que confía en ellos y se convierte en aliado suyo: ¡De los enemigos es posible

defenderse, pero lo difícil es defenderse de los «amigos»...!

Sólo hace falta decir que soy un admirador incondicional y sincero del honesto pueblo de los USA,

pidiéndole a Dios que les abra los ojos, para que algún día podamos contemplar el incendio del Capitolio,

hecho que tanto agradecerían la estatua de la Libertad y un servidor.

José M.a FONTANA

 

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