Autor: Carrascal Rodríguez, José María. 
 Presiones de Carter sobre sus aliados europeos. 
 Washington apadrinará la incorporación española a las instituciones occidentales     
 
 ABC.    27/06/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

VIERNES 27-6-80

NACIONAL

ABC / 5

Presiones de Cárter sobre sus aliados europeos

Washington "apadrinará" la incorporación española a las instituciones occidentales

NUEVA YORK (José María Carrascal, corresponsal). Dos cosas destacan los comentaristas en la visita

de Cárter a Madrid. La primera, el respaldo norteamericano al ingreso de España en la OTAN y el

Mercado Común. Washington se convierte así en una especie de padrino de la democracia española para

su plena incorporación a las instituciones occidentales. Hasta ahora, aquí se había andado con exquisito

cuidado para evitar toda apariencia de presión sobre Madrid.

Pero el que Marcelino Oreja haya dado un paso al frente anunciando la disposición de ese Gobierno de

Solicitar tal ingreso ha permitido al presidente USA tomar también postura abierta. La cautela, con todo,

se mantiene, al subrayar que es asunto exclusivamente español, a decidir en el momento y forma que sólo

ahí se considere.

Pero del paso de Cárter por Madrid queda claro que Estados Unidos espera que España reconozca que sus

intereses estarán mejor servidos participando en la defensa colectiva del Oeste (como los del Oeste

quedarán reforzados por el ingreso de España).

Ello lleva aparejado que Washington presionará a sus aliados europeos para que esa integración tenga

lugar no sólo en el campo militar, sino también económico. Qué influencia tiene un presidente

norteamericano —sobre todo si es débil y no muy respetado como éste— entre unos aliados cada vez más

díscolos y egoístas está por ver. Pero una cosa se sabe en todas esas capitales: el poder y el peso de los

Estados Unidos es siempre superior a los de su presidente.

Requisito indispensable para esa plena integración es que lo deseen los españoles en el espectro más

amplio posible. De ahí que el segundo punto que destacan estos comentaristas de la visita de Cárter a

Madrid sea su encuentro con Felipe González, que ha emergido como líder de la oposición, con

posibilidades reales de ocupar un día el Poder. Al entrevistarse con él, cosa que no se decidió hasta

sopesar cuidadosamente pros y contras, el presidente norteamericano dio a entender que los Estados

Unidos no tienen miedo a un Gobierno socialista en España —siempre que este Gobierno continúe en el

marco occidental y que Felipe González sea ese socialista tipo europeo que le presenta la Prensa

internacional. Hay en la Jugada tantas posibilidades como riesgos para ambos hombres.

Por lo demás, la visita transcurrió sobre ruedas, pese a ese fondo de bombas que los terroristas vascos le

pusieron. «Las relaciones hispano-norteamericanas son excelentes», dicen los ayudantes dé Cárter. En

efecto, una vez que el Gobierno Suárez ha visto la oreja al lobo y se ha dejado de veleidades

tercermundistas, no hay ningún mayor área de conflicto entre Madrid y Washington. La renegociación del

Tratado entre ambos países va a ser dura, pero ya bajo el paraguas de que ambos desean seguir

cooperando.

Para los Cárter, la visita a España ha sido algo más que una etapa política, para entrar en la satisfacción

personal. El español es el único idioma extranjero que hablan, ambos toman lecciones en él y leen juntos

todas las noches la Biblia en castellano. Y El Greco es el pintor favorito del presidente, que pudo explicar

a su hija las cualidades de su pintura en el original, no en láminas, como acostumbran en Washington.

Junto al alto en Lisboa, también sin problemas, la Península Ibérica ofreció a Jimmy Cárter unas horas de

relajamiento en el alivio de saber que no todo va hacia el caos y el totalitarismo en el mundo.

 

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