Discurso del Rey. 
 España, dispuesta a ayudar al diálogo Este-Oeste     
 
 ABC.    26/06/1980.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Discurso del Rey

"España dispuesta a ayudar al diálogo Este-Oeste".

«Constituye para la Reina y para mí una gran satisfacción daros la bienvenida en nombre del

pueblo español. Un pueblo de jóvenes ilusiones y viejas sabidurías, que a lo largo de su

Historia varias veces milenaria ha ido forjando una sólida nación, firmemente unida, y ha

establecido como sus valores más queridos, el amor a la libertad, la voluntad de

independencia, el sentido de la dignidad y una decidida vocación de paz.

Un profundo anhelo de libertad, que el español ha guardado celosamente como el más

preciado don, junto a esa permanente voluntad de independencia, que nunca se sometió a la

fuerza, la amenaza o el halago: Estos son, señor presidente, los más hondos sentimientos de

nuestro pueblo.

Yo, que visité los Estados Unidos con ocasión de la celebración de su segundo centenario, sé

bien en qué grado vuestro pueblo comparte con nosotros estos mismos valores. Y hasta pienso

que algo del espíritu de aquellos españoles que recorrieron vuestro país desde las costas de

Florida a las misiones de California, y luego combatieron para que Estados Unidos fuese una

nación libre, ha dejado su mella en el gran pueblo americano.

Conmemoramos este año, señor presidente, el doscientos aniversario del establecimiento de

relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y España.

La Historia ha recorrido desde entonces un largo camino, en el que han tenido lugar profundas

transformaciones en las relaciones del Poder entre los pueblos.

Los Estados Unidos no son ya un país que se esfuerza por consolidar su propia identidad; son

una gran potencia cuyo poder lleva a las espaldas las graves responsabilidades inherentes a

todo liderazgo.»

«Pero creo que hay algo que animó las ilusiones de los padres fundadores, que perdura intacto

en el pueblo americano y que ha inspirado siempre vuestra acción de gobierno: la fe en la

fuerza creadora de los valores espirituales sobre los que se asientan nuestras sociedades

democráticas, y en el respeto a los derechos humanos, razón última de esos valores y objetivo

final de la verdadera paz.

Los españoles, señor presidente, sabemos, de amistad y fidelidades, hasta el sacrificio si fuera

necesario. Porque nadie impuso a nuestra dignidad amistades que no queríamos o

enemistades que no compartíamos. El pueblo español, que tiene su propia voz y nunca ha

aceptado ser eco de las voces de los demás, elige libremente a sus amigos, y la Historia da

testimonio de que jamás los abandonó. Porque somos un pueblo de lealtades.

"Somos también un pueblo amante de la paz, convencido de que la construcción y

consolidación de esa paz, dentro de cada país y en el ámbito internacional, es el más

noble empeño de un gobernante, en un mundo, de tensiones conflictos, desgarrado por la

injusticia social y amenazado por la falta de respeto a los principios que deben regir las

pacíficas y ordenadas relaciones entre los Estados.

España está contra la amenaza y el uso de la fuerza contra todas las formas de violencia y de

intervención en los asuntos internos de los Estados. En consecuencia, hemos adoptado una

actitud clara y firme en la condena de esas intervenciones desde una posición solidaria con

los países del mundo occidental al que pertenecemos.»

«Pero desde esa firmeza, somos y seguiremos siendo partidarios de la distensión, y estamos

dispuestos a aportar nuestra contribución a un diálogo entre el Este y el Oeste, que permita el

restablecimiento de la confianza y la cooperación entre dos mundos que no pueden vivir

enfrentados ni regresar a los rígidos planteamientos de la guerra fría.

Aquí es donde creemos que la Conferencia de Madrid debe desempeñar un importante papel

en el acercamiento de unos país que necesitan salvaguardar y desarrollar lo que un día se

llamó espíritu de Helsinki.

Junto a esta superación, pensamos que es preciso llevar a cabo un decidido esfuerzo de

aproximación a los países en vías de desarrollo, para construir entre todos un orden

económico internacional más justo y más humano, donde los países menos favorecidos

encuentren las posibilidades necesarias para el desarrollo sus pueblos.

No es posible construir y consolidar la paz sobre el egoísmo, insolidaridad y la injusticia

porque, en el mundo interdependiente en que vivimos, los intereses propios no justifican

nunca la ignorancia, el desprecio o el atropello de los intereses de los demás. Cooperación

desde la libertad; solidaridad desde la independencia, lealtad desde la dignidad".

«Así es como España concibe sus relaciones de amistad. Una amistad que nos une con la

Europa a la que pertenecemos, con la que compartimos proyectos y esperanzas, y en cuyas

instituciones tenemos derecho a participar plenamente, con la gran familia de pueblos

iberoamericanos, en los que España encontró siempre su norte y su destino, con los

pueblos árabes y africanos, tan próximos por la geografía y tan cercanos por la Historia y

cultura. Una amistad que nos vincula a la gran nación americana con la que queremos

trabajar junto al servicio del más alto de los ideales: la paz entre los pueblos.

Por esa amistad hispano-norteamericana, por el bienestar oran pueblo americano y por

vuestra ventura personal y la de vuestra esposa y familia, levanto ahora mi copa.»

 

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