Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Gibraltares     
 
 ABC.    28/02/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

OPINIÓN

ABC/3

Planetario

Gibraltares

La pobre España, que ya tenía un Gibraltar, ahora tiene dos, naturalmente, en manos anglosajonas: el

peñón en las inglesas y el «Guernica» en las norteamericanas.

Algunos «micos» del primero siguen favoreciéndome con el envío de autorretratos. Están en diversas

posturas, formato postal para turistas y literatura por el reverso más o menos selvática. Es natural. Ya se

hablará de ello. .Hasta de Australia he recibido correspondencia sobre el tema.

Los norteamericanos todavía no escriben. Quizá por la poderosa razón que hasta hoy tampoco se había

tocado el tema. Y no se tocaría porque, ciertamente, uno confiesa que si no fuera por un puntillo de amor

propio le importaría un pito que el «Guernica» viniera o no viniera a este país que es su legítimo pro-

pietario. Uno, para aclararse, es picassiano desde los años treinta. No es de los que dicen que el famoso

cuadro es una mamarrachada, no. Aquí no se entra en la discusión de los valores estéticos de la famosa

composición de Picasso. Lo que ya parece hora de decir es que en punto a gustos por la rapiña, los

norteamericanos les dan ciento y raya a los ingleses. Si un día lejano, a título de aliados de un aspirante al

Trono español vinieron unos ingleses y se quedaron con el peñón, ahora los norteamericanos, a título de

viejos aliados del general Franco, de inquilinos nuestros con sus bases y, después, con el cambio de los

tiempos, entusiastas de nuestra asustada y niña democracia, ni con Franco nos devolvían el «Guernica»

que era de España, no de Franco, ni con la democracia nos lo devuelven porque, según parece, es una

mina de dólares y en eso de los dólares, Washington, pues ya se sabe.

Uno se pregunta ¿cuántos dólares les han dado a esos mamarrachitos, hijos de varias madres para que

«mayen» contra la entrega a España de lo que es suyo simplemente porque lo encargó y lo pagó,

cualquiera que fuera el régimen que lo hiciera y el que lo hacía era entonces el legítima aunque negado y

combatido?.¿O los francos pagados eran falsos?

Nunca nos han dado los Estados Unidos pruebas de amistad. Desde aquello del Maine sí nos las han dado

de mala fe. Hay trucos que son una especialidad del país. Unas veces basta un solo barco viejo, como el

«Maine»; otras, algunos más, como en Pearl Harbour. Otras, ni tan siquiera eso. Es entonces cuando

surgen los «ayatollah» y las cosas se complican más.

Mi amigo y compañero el gran «cronista de villa», Federico Carlos Sainz de Robles, que es mucho más

radical que yo, decía la otra noche que el «Guernica» no vale un pimiento y que se lo cambiaría a los

norteamericanos por un gran Velázquez que allí tienen, ése adquirido legalmente y no en depósito. No,

nada de cambios. El «Guernica» es nuestro y no devolverlo es un despojo. Ya veremos el día que se

pretenda que nos devuelvan las bases. España va a limitar con gibraltares por todas partes.—Lorenzo

LÓPEZ SANCHO.

 

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