Madrid-Washington a otro nivel     
 
 ABC.    11/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Madrid-Washington a otro nivel

La visita a Washington del ministro Español de Exteriores, Pérez-Llorca, arroja un balance excepcional.

Allá siguen negociando las dos delegaciones renovación del Tratado hispano-norteamericano; las

cuestiones polémicas «tan lejos de quedar resueltas; ambas partes plantean con firmeza sus demandas.

Pero también se confía por ambos lados en llegar a un final positivo.

En realidad, el éxito de la visita de Pérez-Llorca no es sino una derivación rígica de la política de

coherencia y clarificación que en política exterior se ha trazado el Gobierno Calvo-Sotelo. Nuestra

incoherencia y falta de claridad en anteriores Gobiernos habían llegado a desconcertar a la comunidad

internacional, que acabó tratándonos, de hecho, casi como si aquí no se hubiera establecido un régimen

democrático. Así lo hemos visto —y padecido— en nuestras negociaciones con la CEE, con Francia de

Giscard y en cierto sentido con Washington, cuya Administración no se aclaraba sobre la clase de legado

que era España hasta el punto que meses atrás los negociadores norteamericanos experimentaron la

tentación de tratar de renovar el Tratado con Madrid con simples retoques estéticos».

Ha bastado que el Gobierno español propusiera con claridad su plantea-miento para que el panorama

haya cambiado. La postura española ha partido de la base indiscutible de que nuestro país pertenece a

Occidente y que quiere asumir su parcela de responsabidad en la defensa de estos intereses mediante el

Tratado bilateral con Wasshington y la próxima incorporación al tratado multilateral de la OTAN. No se

trata de recibir un material de segundo uso, de disfrutar de unas simbólicas becas y entregar unas bases,

apenas control sobre su actividad, queremos un compromiso de defensa mutua, asumir responsabilidades

en el terreno, equipar eficazmente a nuestras Fuerzas Armadas, impulsar nuestra propia industria

armamentada. A todos estos principios genera-les —que la delegación española ha trasladado al «dossier»

negociador— expuestos por Pérez-Llorca le han prestado tal atención el presidente Reagan, el

vicepresidente Busch, los secretarios de Estado y de Defensa y los más calificados congresistas y

senadores.

El secretario de Estado ha afirmado que «si España necesita amigos, Occidente necesita a España»; el

presidente Reagan ha dicho y recordado a los españoles «que la democracia es la cosa más preciada»; la

Prensa de Washington y Nueva York se ha hecho eco de esta visita. España, potencia media, está

negociando por vez primera con dignidad y eficacia con la primera superpotencia del mundo. Se ha

logrado gracias a la democracia de nuestro régimen y la coherencia de nuestro Gobierno. Ahora resta que

la competencia de nuestros negociadores y la comprensión de nuestros interlocutores permitan llegar a

esa renovación de un Tratado que pueda servir de puntal adicional en la defensa de Occidente, su

democracia y sus intereses.

 

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