Fin de la ayuda americana  :   
 La ayuda económica norteamericana es un precio muy bajo. 
 Cambio 16.    13/04/1981.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

«No damos abasto. Recibimos cuatro veces más solicitudes de las que podemos atender -afirma Ramón

Bela y Armada, secretario ejecutivo del Comité Conjunto del Tratado-. Y las posibilidades son enormes.

Ahí están esos 800 profesores de Universidad que se beneficiaron de las becas en estos últimos veinte

años y los miles de estudiantes e investigadores que las disfrutaron. Muchos de ellos son hoy

personalidades destacadas de la economía, la política y las ciencias, como el ex asesorde Suárez, Eugenio

Bregolat, o el arqueólogo García Bellido.»

Circulo vicioso

A Bela no le importaría nada desviar fondos de lo militar a lo científicocultural. «Por un tanque menos no

sucede nada, y a lo mejor con un presupuesto algo más holgado podríamos avanzar en temas clave para

nuestro campo como dar con la tristeza de la naranja o la mosca del olivo.»

Otros observadores, más drásticos, piensan que hay que salir del círculo vicioso de la «ayuda americana»

y conseguir mayor profundización en el marco de la defensa y la seguridad. Esa es la opinión del último

firmante del Tratado por parte española, el ex ministro y diputado de Coalición Democrática José María

de Areilza. «Las contrapartidas económicas fueron pedidas en su día por varios ministerios -recuerda

Areilza-. Querían compensaciones visibles. Pero eso es accesorio en el Tratado. Lo decisivo es no perder

la relación bilateral y aumentarla en todos los terrenos, ganando en protección, garantías y seguridad.» Y

concluye con una llamada de atención cara al nuevo rumbo de los acuerdos: «Estados Unidos debe dar a

España una cobertura atómica instantánea en caso de guerra».

 

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