Autor: Carrascal Rodríguez, José María. 
   Incertidumbre en Washington por la actitud del Gobierno socialista  :   
 Ambiguas declaraciones de González a la prensa USA. 
 ABC.    13/06/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LUNES 13-6-83

NACIONAL

Incertidumbre en Washington por la actitud del Gobierno socialista

Ambiguas declaraciones de González a la Prensa USA

Nueva York. José María Carrascal

Ocurre con las declaraciones de Felipe González que o por querer decirlo todo no dicen nada o que abren

más dudas de las que aclaran. Buen ejemplo de lo que decimos es la entrevista que el presidente español

concedió el pasado jueves al corresponsal del «New York Times» en Madrid, John Darnton, en la que se

explaya sobre los temas más diversos de la política nacional e internacional, Centroamérica

especialmente.

«Me gustaría decir a los Estados Unidos que, objetivamente, debido a ser los líderes del mundo

occidental, ese liderato debe ser ejercido más positiva y menos negativamente. No sé si esto significa una

crítica dura o no. Dejemos juzgar a los otros», dice el señor González. Y sigue: «Entiendo las razones de

seguridad de los Estados Unidos —por ejemplo, en la zona del canal— y lo he dicho frecuentemente.

Pero creo que uno debe también entender que esas razones de seguridad no pueden permitir que los

pueblos de la región toleren situaciones de injusticia.» «Centroamérica no es Vietnam, pero contiene las

semillas de una amplia conflagración. Imaginemos que hay una guerra, como a veces se teme, entre

Nicaragua y Honduras. ¿Cuál sería el resultado? ¿Se extendería a El Salvador, Guatemala y quién sabe si

incluso a Costa Rica? ¿Que repercusión tendría en México? Creo que el camino de una posible

confrontación tiene en estos momentos imprevisibles consecuencias desde los puntos de vista políticos e

históricos. De ahí que creo, en interés de los pueblos de la región y de los Estados Unidos, evitar a toda

costa el desencadenamiento de un conflicto general.» Una larguísima declaración para decir algo en lo

que están todos de ´acuerdo, desde un extremo a otro. El problema es cómo se evita esa conflagración.

Felipe González apela a la iniciativa de Contadora, «uno de los últimos esfuerzos posibles para una

solución pacífica». Pero para decir eso no hubiese hecho falta que se moviera de Madrid. En eso están

también todos de acuerdo. Por lo menos podía haber especificado si aboga por negociaciones bilaterales o

multilaterales, que es el primer escollo con que tropieza el grupo Contadora.

Igualmente críptico se muestra ante Cuba: «No me atrevo a dar ningún consejo, pero veinte años de

aislamiento de La Habana por parte de Washington no han producido nada positivo y Cuba es un país que

necesita tener un estatuto regional.» «Lo que sugiere —trata de descifrar el periodista norteamericano—

es que conversaciones directas entre los Estados Unidos y Cuba serían un gran paso hacia la suavización

de tensiones.»

Más equívocos

En cuanto a las relaciones con los Estados Unidos, los equívocos se multiplican. Dice que ha tenido «una

sincera y cordial relación con el recientemente nombrado embajador en Madrid, Thomas Enders,

considerando que está en el campo contrario». Algo que, como les decía, trae más preguntas que

respuestas. Repite, por otra, parte, «su promesa de celebrar un referéndum sobre la permanencia de

España en la OTAN antes de 1986» y reconoce que el uso americano de bases militares en España ha sido

a veces impopular en las poblaciones cercanas, pero el Gobierno (socialista) no cederá ante las presiones

locales para desmantelar las bases o trasladarlas. Aunque añade: «Tales cambios serían sólo determinados

por necesidades de seguridad nacional.»

Dos últimas declaraciones que serían importantes si fuesen más específicas: las relaciones entre España e

Israel están ligadas «a un acuerdo general de paz en el Oriente Medio» y el terrorismo vasco «irá siendo

dominado gradualmente».

Si las declaraciones estaban destinadas a ir despejando el camino cara a la próxima visita a Washington,

mucho tememos que no lo consigan. «Todo esto está muy bien —van a decirse los analistas, de la Casa

Blanca—, pero seguimos sin saber dónde está el Gobierno González, si éste llega como amigo o como

competidor y si España es hoy un aliado, un adversario, las dos cosas a la vez o ninguna de ellas.»

 

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