Autor: Dávila, Carlos. 
 A cambio de hibernar el referéndum sobre la OTAN. 
 Los socialistas pedirán a Reagan comprensión y ayuda económica     
 
 Diario 16.    21/06/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

RELACIONES EXTERIORES 21 junio-83/Diario 16

A cambio de «hibernar» el referéndum sobre la OTAN

Los socialistas pedirán a Reagan comprensión y ayuda económica

Felipe González intercambiará hoy impresiones con Ronald Reagan. El presidente español, a sus cuarenta

años de edad, ha de persuadir al presidente norteamericano de que en España se ha producido un relevo

generacional en los cuadros dirigentes del país, que se traduce en la asunción de la Monarquía

democrática encabezada por el Rey Don Juan Carlos. A sus setenta y un años de edad, Ronald Reagan

comprobará que, en efecto, el presidente del Gobierno español está decidido a impulsar la imagen de

España en el exterior y avanzar en la cooperación económica hispano-norteamericana. A cambio,

González le dará a conocer la posición española respecto a la OTAN.

Carlos DAVILA, corresponsal político, enviado especial

«¿Qué nos ofrece usted, amigo americano?» Esta es la gran pregunta que a partir de este momento Felipe

González está planteando a la Administración Reagan. «¿Qué nos ofrece a nosotros, Gobierno socialista,

que ya hemos dado pruebas de colaboración?» En palabras del ministro Boyer, España espera «un trato

favorable correspondiente a nuestra amistad», y esto en dos órdenes: en el político y en el económico. En

el primero, los socialistas, que han llegado a la capital federal en un recibimiento demasiado frío para ser

el primero que se hace al presidente González, pedirán a Reagan que «comprenda nuestra actitud en el

contencioso de la OTAN y que apoye y presione para conseguir el ingreso de nuestro país en el Mercado

Común Europeo». El Gabinete González no tiene, a mi juicio, la menor intención de convocar un

referéndum sobre este tema antes del ingreso en la CEE, y aquí justamente empiezan las dudas: ¿Qué

sucedería si desde el exterior aumenta la presión para la firma del tratado militar? ¿No quedaría debilitado

el Gobierno si, por su izquierda, sus propios compañeros de la UGT y los puristas de las juventudes piden

la consulta a todo trance? La baza de Felipe González es ésta: «•Ayúdennos ustedes a "hibernar" el

referéndum hasta la entrada en la Comunidad Económica Europa, que del resultado de la consulta

atlántica responderemos nosotros.»

Elecciones

La «comprensión» política, por raro que parezca, está más asegurada que la económica. Reagan triunfante

en la lucha contra la inflación, pero al borde ya de las próximas elecciones (las primarias empiezan,al

final mismo de este año), puede poner serias dificultades a que «se aplique a España más favorablemente

la legislación general», lo que en interpretación de Miguel Boyer significa ni más ni menos que los

derechos compensatorios, aplicados por Estados Unidos en sectores como la pesca, los aceros o la

alimentación, sean revisados conveniente y adecuadamente. Otro tanto cabe decir de la revisión del

problema que sufren las empresas españolas metidas en la lista negra por incumplimientos e

irregularidades. No se trata de convencer a Reagan de que cambie su política de impuestos, que no la va a

cambiar, a pesar de que Boyer la considere negativa y culpable de la mala situación económica del mundo

occidental, sino que ayude a España a salir del túnel que ennegrece nuestro comercio exterior, calificado

por el propio Boyer como «muy malo».

Voluntad

Felipe González, que mañana, conocerá en la Casa Blanca a Reagan y así podrá observar de cerca lo que

muchos analistas llaman «su mala salud (mental) de hierro», debe explicar, volviendo al tema político

general, por qué la actitud altántista de su Gobierno continúa siendo por lo menos inconcreta. A este

respecto, desde luego, los malos resultados de la «cumbre» de Stuttgart no contribuyen precisamente a

hacer más fácil tal explicación, porque si, como era de esperar, los «nueve» (incluida Francia) se hubieran

avenido a la fijación de un calendario de ingreso de España en la CEE, el Gobierno socialista, garantizada

en principio la cobertura europea, podría haber dado seguridades al «amigo americano» de que el

referéndum sobre la permanencia en la OTAN no se celebraría hasta 1985; es decir, después de ser

recibido en el Mercado Común.

Así las cosas, sin embargo, Felipe González a lo más que puede aspirar es a que Reagan considere

suficientes los gestos de buena voluntad (firma del tratado bilateral, compra de los F-18A y postura de no

perturbación en la OTAN) y contribuya, sobre todo, a que las contrapartidas económicas aumenten y

disminuyan al mismo tiempo el déficit espectacular de la balanza de pagos: tres mil millones de dólares.

Boyer, que dialogó ayer en el avión con la veintena de periodistas que acompañamos a Felipe González,

al precio de 63.350 pesetas el billete, respondió a preguntas múltiples, alguna de las cuales, como la

referente a la Banca Catalana, quedó prácticamente sin contestar. Personalmente le interrogué sobre la

posible implicación del presidente Pujol en la mala gestión de la entidad; Boyer se remitió a la decisión

ulterior de los fiscales, que tendrán que entender pronto sobre las posibles irregularidades ya detectadas

en la Banca.

Paro

Según el ministro de Economía, el paro se ha reducido en el mes de abril en 82.000 personas, lo que

supone —son sus palabras— que la tasa de desempleo alcance en estos momentos el 17,1 por 100 de la

población activa.

Miguel Boyer afirmó también en el viaje aéreo que, aunque no posee datos fidedignos «yo calculo que la

inflación también está bajando y se puede situar actualmente en un doce por ciento». Son sus

datos, habrá que esperar a conocer las cuentas reales. El ministro de Hacienda, Economía y Comercio

puso énfasis especial en señalar el balance especialmente negativo del comercio exterior y habló de la

existencia de problemas con algunos países hispanoamericanos y con países productores de petróleo que

sufren, a su vez, una fuerte crisis económica.

Comercio

La devaluación de la peseta no se ha traducido todavía en un aumento de nuestras exportaciones, y

tampoco el aumento de la cotización del dólar ha servido, hasta el momento, para incentivar a nuestros

industriales. Por el contrario, disminuye el déficit de los Estados Unidos. Sin embargo, se espera que la

devaluación acabe produciendo beneficios.

Miguel Boyer dijo, asimismo, que la reactivación económica de los Estados Unidos es un hecho, pero por

el momento no sirve de arrastre de las economías de los demás países occidentales.

Como aspecto positivo, el ministro se refirió a un cierto incremento de las solicitudes norteamericanas de

inversiones en España, aunque ninguna que pueda considerarse como de gran escala.

En cuanto al caso de Rumasa, Boyer informó que terminado el proceso legislativo, se pasará a otra fase

de reprivatización de nueva gestión.

La Granja

En relación a la «cumbre» del 1 y 2 de julio que se va a celebrar en La Granja, en la que cuatro ministros

españoles discutirán con sus colegas franceses sobre temas puntuales y conflictivos de las relaciones

bilaterales, ésta no se suspenderá a pesar de la «zancadilla Mitterrand», que ha terminado con las

esperanzas españolas de entrar en el Mercado Común" Europeo antes de 1985.

Según el portavoz del Gobierno, que como se recordará anunció a bombo y platillo que los países de la

CEE fijarían en la «cumbre» de Stuttgart un calendario para la entrada de España, el presidente del

Gobierno, Felipe González, no ha quedado decepcionado porque «esperaba la negativa reacción francesa,

aunque el jefe del Gobierno, Mauroy, prometió en España todo lo contrario». «Entonces, ¿por qué el

desbordante optimismo oficial», se le preguntó al portavoz. «Metí la pata yo», confesó Eduardo Botillos.

El ministro Boyer, locuaz como nunca, sentenciaría después: «Desde luego, se han exagerado las

expectativas, pero esto no quiere decir que renunciemos a nuestra idea de entrar en el Mercado Común

antes del final de esta legislatura.»

«Europa entera —recalcó Boyer— está avergonzada de que las negociaciones no sigan adelante.»

 

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